El ex-presidente González ya repudia a Rajoy y reconoce abiertamente su indignidad para volver a ejercer el gobierno de España. No tengo claro qué habrá hecho cambiar de parecer a tan influyente ciudadano. Superando la inmodestia, creo que, más que el cuestionamiento en estas páginas (16-08-16), será el reguero de razones como puños esgrimidas dentro y fuera del mismo PSOE. Pero no acabo de fiarme de tal concesión  del carismático don Felipe, cada día  más ligado a puertas giratorias y a plutócratas como Carlos Slim o Juan L. Cebrián. De aquel abogado de pana o zamarra negra, apenas queda un pálido recuerdo.

            La pena es que lo que  ahora aparece tan cristalino, para el otrora líder indiscutido de los socialistas, no lo sea ni para parte los mismos ni  para un sector del resto de la ciudadanía. Al común de las personas que han de decidir sobre el gobierno del pueblo (o democracia según la etimología) se les va convenciendo de manera ladina (en gran parte) de otra opinión: “Usted ya ha votado dos veces y parece que una tercera tampoco servirá. Así que lo mejor es que los políticos hagan su trabajo, por el que cobran mucho, y negocien dejándonos a los demás en paz”. Aquí es donde tienen sentido: el título de este escrito, la negrilla primera, lo que se trataba de hacer el 20D, Cebrián y los medios, renuncia de Juan Carlos, o la corrupción de Bárcenas al ex-ministro Soria. Tal vez convenga un repaso breve a tales casos antes desatender una leve rectificacion como González.

            Sí, usted y yo hemos votado dos veces, y puede que lo hagamos una tercera, pidiendo el cambio con el que nuestra representación no acaba de dar. Ahora ese cambio, antes un clamor porque no nos representaban, parece importarnos un pito. Tan poco, que por todos lados se jalea  la pérfida monserga de la abtención. ¿De qué dignidad cívica habla quien más sufre  la larga   crisis-estafa para tolerar un gobierno con los mismos chorizos?

            Indaguemos a quien  beneficiará   esa malévola abstención. Rajoy ni quiere ni sabe ni puede negociar como ya ha demostrado con su gobierno de rodillo. Tanto es así que ni intentó atraer  un voto ajeno tras el 20D y dijo NO a la iniciativa de Sánchez que sustituyó su habitual apatía. En el 26J, tras concitar la unidad del voto neofranquista recuperando parte del electorado de C.s, se aprovecha de la bajada de Podemos y PSOE para atraer-en obligada investidura- a regeneradores de la nada  C.s. Para que prosperara la candidatura PP-C.s, no para de reprochar al grupo socialista la abstención  que le habían negado unos días antes en situación inversa. Para ello contó con la complicidad de, además de algunos barones socialistas como, la inmensa mayoría de los medios de comunicación,en los que tiene mucha mano el señor Cebrián (Prisa, SER, Mediaset,.) y amicísimo del anterior. En esa campaña han colaborado de manera clara el IBEX y más grupos mediáticos como Atresmedia (Antena3,La Sexta y el repelente Mahuenda). Así que retomamos el hilo que lleva de las puertas giratorias y a las grandes fortunas que esquilman a la mayoría. Pero eso casi ha desaparecido de la espuma de las noticias.

            Ahora hemos vuelto a la treta perversa de: “todos son iguales” “hemos vivido ¿o seguimos viviendo? por encima de nuestras posibilidades””tú no te metas en nada que..” y tantas otras como: “no te fíes de los extremistas” “cuidado con los populistas”. Así de esta manera hemos vuelto a ver mejor lo que don Felipe recomendaba antes de las votaciones : un gobierno PP-PSOE. Con eso se evitaría que alguien levantara las alfombras, que -incluso tapadas- exhalan la corrupción y mentiras renovadas con Soria. Hoy sólo estorba el “enemigo público” Sánchez. ¿Y si lo quitamos de una tacada con Rajoy y pusiéramos en escena a prójimos de los banqueros como la señora Díaz?  Habría así un mínimo cambio para que todo siga igual. La idea tiene garra y con el cansancio quizá cuele.

            Frente al ingenio de González y alianzas, capaces de ceder en algo, nos corresponde a usted y a mí como simples votantes, hacernos algunas preguntas. ¿Estará claro que con el simple cambio de caras se acabarán tanto recorte de :servicios (LOMCE y copagos), precariedad (reforma laboral) y libertad (mordaza,..)? ¿Puede terminar así la pesadilla de esta legislatura autoritaria y denigrante, prologada además por la reforma veraniega del 135, y gestora en común de la inaplazable abdicación del corrupto Juan Carlos I? No puedo mirar para otro lado, ni por comodidad ni por asco. Entiendo que peligra mi dignidad personal y la colectiva a la que y he de contribuir para que la manoseada democracia siga siendo la via de convivencia para el futuro. Entiendo que, para ello, ha de prevalecer la racionalidad superadora de  ventajas personales y de resentimientos heredados. Alguien ha dicho que es el momento de hacer frente con perspectiva e inteligencia solidaria a esa historia fraticida con demasiados odios, sangre y olvidos envueltos en miseria para la gran mayoría. Por todo eso yo no me desentiendo. ¿Y usted?