Mientras cientos, miles de cooperantes occidentales, cristianos o no, arriesgan sus vidas en los países que son la ciénaga del mundo, como ocurrió con la asesinada misionera catalana Isabel Solá en la isla centroamericana de Haití (asesinato que no ha sido apenas noticia en los medios de comunicación en España) Ella no preguntó nunca a los que sufren cuáles son sus creencias.

En cambio, los socios bávaros de gobierno de Merckel, le exigen a la mandataria alemana una política selectiva de refugiados basada en afinidades religiosas y culturales. Esto lo demanda la Unión Socialcristiana (CSU) que preside el primer ministro de Baviera Horst Seehofer, apoyado por la extrema derecha racista y xenófoba alemana.

Lógicamente, si alguien viene como invitado o acogido a nuestra casa, ha de adaptarse a las normas generales establecidas en ella, y aunque se le otorguen ciertas cortesías es nuestra casa, y el invitado o acogido habrá de tenerlo siempre presente.
Que se prohíban en público en occidente, ciertas vestimentas femeninas como el Burka o el Niqab, es más que lógico, pues además del aislamiento de la sociedad de estas mujeres, este tipo de vestimentas son un ultraje para los derechos igualitarios de la mujer respecto al hombre. Mucho tiene que progresar el Islam en el tema sobre los derechos de la mujer, aunque le sigue a bastante distancia el Catolicismo con la discriminación de la mujer en cuanto a su integración como sacerdotisa con iguales atribuciones que el hombre en la Iglesia Católica.

Pero de ahí a examinar las creencias y la fe de las personas para poder ser acogidas hay un abismo, porque eso es deshumanizador.

La CSU de Seehofer hace suyos los postulados de países socios de UE contrarios a la acogida de refugiados árabes como Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría, que proclaman la prioridad de los inmigrantes de nuestro círculo cultural, cristiano y occidental. Pronto han olvidado estos países y en concreto las cristianísimas Polonia y Hungría sus sufrimientos a causa del nazismo y el estalinismo y cómo fueron acogidos cientos de miles de ellos en el resto de Europa tras la II Guerra Mundial gracias a la labor de ACNUR, creada específicamente entonces para aquel fin. Qué pronto lo han olvidado. Y esto, amables lectores, es también Memoria Histórica. Pero la memoria que es la facultad que además de retener, también intencionadamente olvida aquello que no le interesa. Eran deprimentes las imágenes de hace unos meses en los campos de refugiados sirios en Hungría cuando desde el otro lado de las alambradas, los militares les volteaban por encima de esas alambradas algunas migajas a los refugiados para matar el hambre, como si fuesen cerdos o perros de presa. Encerrados como ganado, tal como fueron ellos tratados por el nazismo asesino.

Antes se trataba de la hegemonía de la raza aria, ahora para estos descerebrados es la superioridad del cristianismo frente a otras religiones.

Malditas aquellas formas de ver las religiones, que degradan y hacen retroceder a la humanidad a la época de las cavernas.
Estamos ya intencionadamente y por desgracia, muy lejos de los postulados de la Ilustración del Siglo de las Luces que impulsaba el saber y una ética universal para un ser humano universal.

Los provincialismos, sean religiosos, políticos o culturales, nos empobrecen.

“El interés de Inmanuel Kant fue precisamente construir una ética natural basada, no en la religión, sino en la racionalidad”…. escribía hace poco en este mismo medio el jesuíta, paleontólogo, geólogo antropólogo y teólogo Leandro Sequeiros, que ha asumido y valorado la ingente obra del jesuíta y gran evolucionista Teilhard de Chardín, perseguido por sus postulados y sus ideas como fuera también perseguido y expulsado de la India temporalmente, por el propio Gobierno Hindú, el también jesuita Vicente Ferrer, por el hecho de su entrega total y absoluta a los más despreciados.

Pero retomando el hilo, a los demócratas nos preocupa mucho el giro que el mundo entero está dando hacia un fascismo de dos caras, basado en la superioridad y en la exclusión de los “bichos raros y pobres”, tanto en Europa, China, Japón, Corea del Norte, EEUU, Rusia, Arabia Saudí, Emiratos…

Muchos se auto invisten de la toga de magistrado de “cristiano viejo” promoviendo como a la antigua usanza aquellos esperpénticos y demoníacos “Autos de Fe” para calibrar la pureza y la fidelidad debida a ellos, que se erigen en auténticos y únicos intérpretes y poseedores de su verdad teocrática. Y los que no pasan el filtro, son devueltos de nuevo a la ciénaga del mundo.

Ante esto me pregunto: ¿Cuál es y hacia donde se dirige el progreso en Occidente? ¿Tenemos una ética universal para un ser humano universal?