¿Qué es corrupción?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es corrupción? ¿Y tú me lo preguntas?
Corrupción… eres tú.
Bueno y quién sabe si cada uno de nosotros también seríamos corruptos, si tuviésemos la oportunidad de meter la mano en el saco de los demás. Dios nos libre de caer en tentación, como se suele decir.
Con la reinterpretación intencionada de esta poesía de Bécquer, abordo el tema y como diría Machado en su Elegía a Ramón Sigé … “Voy de mi corazón a mis asuntos”.
Un mundo en que la sensibilidad, la espiritualidad, la humanidad, la solidaridad, casi no existen, es un mundo decadente, pendiente exclusivamente de los resultados de la Bolsa, las finanzas, los fichajes insultantemente millonarios del fútbol, la inhumanidad que realizamos con los animales en general, además del machismo asesino. El hombre prehistórico cazaba, mataba animales para comer y cubrirse el cuerpo del frío con sus pieles; hoy nosotros mucho más evolucionados los matamos o los hacemos sufrir por pura diversión, amparándonos en nuestras “sagradas e inviolables tradiciones”. Y así el ser humano se degrada y se corrompe perdiendo su humanidad.
Sinónimos de la palabra corrupto: Comprado, sobornado, enviciado, infecto, pestilente
repugnante. Es decir, casi nada. En general suele ocurrir que comparte más aquél que menos tiene.
Pues ahora de cara a los pactos para la formación de gobierno, andan nuestros políticos preguntándose qué es corrupción… ¿Y vosotros os lo preguntáis? Esto sinceramente es para amargar a la ciudadanía que somos tratados de idiotas, incultos, legos, zafios.
Es sencillo: corrupto es el que mete la mano en el cajón en sus miles de formas existentes o aquel que por omisión consciente, deja de hacer algo pudiéndolo hacer, que vaya en beneficio de la sociedad, algo que esa sociedad necesita. Y cualquiera puede pensar en los miles de casos que se producen.
Tampoco me vale que se exonere a políticos con altísimas responsabilidades con el argumento de que desconocían lo que se cocía en los despachos de sus subordinados. Si eso no es corrupción directa, sí que es una grave falta de responsabilidad, de grave incompetencia, pues cuando más alto se está, mayor es el compromiso ante los hechos, aunque hayan sido cometidos por otros. Es su deber saberlo todo, y si no están al tanto y sus propios se la cuelan, hacer un ejercicio de decencia y honestidad, cesar a los corruptos y después dimitir por incompetencia manifiesta y flagrante…pero los sillones y el poder tiran mucho. El poder, la foto en un periódico ¡Qué droga tan potente!
La política no cumple su función de servicio público, sino que está al servicio de los propios políticos de forma exclusiva, que la han convertido expresándolo en términos de arte, en un “trampantojo” una trampa para el ojo, en un puro teatro, una pura pantomima y esto es corrupción.
Y si el corrupto es de mi partido, no le voy a poner en bandeja su cabeza a nuestros enemigos políticos, porque para eso, el corrupto o corrupta es de los nuestros de toda la vida. Esas cosillas se perdonan, porque en total fueron un quítame allá esa pajas.
Pero si el corrupto es mi adversario político…a muerte con él.
Y esta es nuestra España que describían entre otros, el Lazarillo de Tormes, La Celestina de Rojas y Cervantes cuando hablaba de Alonso Quijano y Sancho Panza.
Don Quijote era un soñador, un loco (dicen algunos) siempre empeñado en “desfacer entuertos” Y añado: Bendito loco. Si en aquel siglo hubiese existido algo parecido comunismo como corriente ideológica, hubiese sido tachado de irredento, rojo, ateo y masón por las mentes bien pensantes y mal obrantes de la época. Ahí tenemos a Donald Trump hoy que ve comunistas por todos lados.
Sancho con ese aspecto bonachón, era aquél que vivía paralizado por la comodidad, haciendo ver a su amo y señor las inconveniencias de tales o cuales lances. Se había adaptado a la irremediable corrupción o ignorado las injusticias justificándose a sí mismo con aquello de “Yo no puedo cambiar el mundo” a la par que decía sufrir por las locuras de su amo. ¡Cuántos Quijotes hacen falta en el mundo! Recientemente el Papa Francisco, denunciaba lo que él llamaba “La parálisis del sofá” … y del mando de la TV. Añado.
La corrupción no sólo es específica de la vida política, sino que opera en todos los niveles: jurídico, eclesial, profesional, financiero. La corrupción es estructural. Pero hay mucha gente todavía muy honesta en este mundo, al menos yo, creo que “no todo el mundo tiene un precio” No, nunca he creído en esa afirmación, porque siempre he pensado que quien afirma esto, ya ha dado un gravísimo paso hacia esa corrupción. “Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella” (Joan Baez)