Es una verdad que nos cuesta trabajo comprender, pero es verdad, todos y todo evoluciona, puede tener la misma esencia pero ni nosotros somos los mismos, por lo que no podemos pretender que todo lo que nos rodea sea lo mismo. El tiempo pasa, o más bien pasamos nosotros y todo se va quedando sin el mismo sentido, por eso nada es igual siempre, ni se ve igual, hay que renovarse  y que incluso nos guste, porque es lo que hay, y que  hasta  nos venga  bien. Y  dejarlo correr.

Ahora viene la feria, todos recordamos como era y cómo éramos nosotros. Tiene una buena fecha, el fin de unas vacaciones y volver cuando te recibe el pueblo con todas sus galas y todos tus amigos y amigas, porque tu gente está aquí. Pero ya no es igual, la feria es para la gente joven, como lo fuimos nosotros. Muchos, ahora, la vemos como desde fuera, las casetas ya tienen grupos con pantallas gigantes que a los mayores nos dicen poco, el real de la feria se ha cambiado de ubicación y sólo los más mayores recordamos el Paseo. Cuando estaba en el Paseo no era solo ir directamente a divertirse en los tiovivos y casetas sino pasear por nuestro hermoso lugar, relajadamente, incluso un poco lejos del ruido aunque nos rodeara.

Ese es nuestro recuerdo, había un espacio para cada gusto, las actuaciones en un sitio, las atracciones y el Paseo querido y precioso para todos. Con su portada, desde luego, con su iluminación, con su calidez. Ahora se ha puesto  una portada que no está mal como lo que es, pero es muy pequeña y sin iluminación posterior, sin tenderetes en los que distraerse, en fin, que se pidió la portada pero no es lo mismo sin el resto del paseo y ya ni parece que pega tal y como está. Es mi opinión, desde luego, porque la tengo y por tenerla también pienso que se podían haber puesto avisos en forma de portadas o luces en la parte central, donde están todos los bares y algo más allá para aprovecharlos como Feria de Día, ya que de todas formas mucha gente,  ya elegimos sitios lejos del calor del recinto de ahora. Sé que de alguna manera las ferias se han ido relegando a sitios alejados, de mucho hormigón, donde el calor es más acusado, la gente está más dispersa. Por el Paseo nos veíamos todo el mundo, pero ahora  el Paseo está solo y no hay más remedio que lamentarlo.

Nada es igual, ni hay tampoco corridas de toros como las de antes, no he entendido por qué sólo hay una corrida aunque no parece mala. Y eso choca mucho, casi no hace falta decir más. Tampoco hay actividades culturales, sí parece que deportes y turismo  pero no una muestra de todo lo que somos con su variedad. Sabemos que se ha reducido un 60% el presupuesto de feria “en la línea de otros apartados”, o sea que ni para el ocio contamos con algo que se parezca a lo de antes. Por eso el cambio.

Amigos y amigas, os deseo una buena feria en la que hay que divertirse sí o sí, aunque se diga que el ferial es un instrumento “economizador”, no sé para quien,  ya lo veremos. ¡Ah! Sé que no va a a caer bien lo que voy a decir, pero no le veo sentido a la comida multitudinaria de los mayores, no son todos los que están, ni están todos los que son, sería mejor destinarlo para  los que no pueden permitírselo, les duraría para un tiempo. Sí me gustan los juegos para los pequeños aunque pase más o menos. ¡Ah! No me gusta que se quitara de un plumazo el o la pregonera de la feria, que daba un toque cultural a la misma y por supuesto no me gusta nada  que los fuegos artificiales estén tan alejados y dispersos y nos tengan separados como si estuviéramos en un  guetto.  Yo lo lamento mucho, ya no significan lo mismo para mí. Para mí eran un rito, eran ese regusto a ceniza que quedaba de un verano luminoso que se acababa y que con el último estruendo nos llamaba a seguir la vida. Ahora… como si los viera desde un avión, lejos, pequeños, de juguete. La música apenas se oye y además va por su lado y  la ceremonia de cohetes por otro. Un día me voy a negar a ir.

En fin, pero ya veis que si nos pusiéramos a opinar,  habría opiniones para todos los gustos y por eso no hay una idea clara de cómo queremos que sea nuestra feria mientras ha ido cambiando. Pero no soy catastrofista, deseo que lo paséis bien, que lo pasemos bien, y que aceptemos que nuestra feria cada vez es más existencia y menos esencia. No soy tan mayor como para tener nostalgia del pasado ni ser tan crítica del presente, pero hubo algunas cosas que sí eran mejores, había más calidez, más esencia y nuestro Paseo lo demostraba. Se ha perdido, porque quien sea lo ha querido. Y  en esto no creo que haya discusión.