Javier Coves Victoria es un joven emprendedor linarense. Autodidacta, habla cinco idiomas y ha trabajado en cuatro países. Es el fundador de Prezentology, una empresa que da formación a empresas multinacionales por toda Europa. Además es fundador de Visualstorytellers, un estudio de diseño gráfico con clientes en más de 11 países. Comenzó su andadura de emprendedor exportando aceite de oliva de la provincia de Jaén y dando a conocer el producto a través de catas a cocineros extranjeros. Ahora, se considera un “nómada digital”. Cuenta con siete años de experiencia en el escenario como comediante, bailarín y maestro de ceremonias en eventos en España, Portugal y Polonia. Trabajó para British Petroleum (BP) en Londres organizando eventos y conferencias para el equipo ejecutivo. En Polonia fue responsable de las relaciones internacionales mientras trabajaba para una empresa de distribución de agroquímicos. En su tiempo libre hace monólogos, toca la guitarra y ayuda a los niños en los mediante la realización de risoterapia como payaso de hospital.

Un paisaje increíble en el parque nacional Durmitor en Montenegro

Un paisaje increíble en el parque nacional Durmitor en Montenegro

Linares28: La primera pregunta es obligada ¿Qué hace un linarense como tú dando vueltas por Europa?. ¿Qué te hizo salir de Linares?. ¿Desde y hasta cuando estarás moviéndote por el viejo continente?
Javier Coves: Desde niño siempre tuve muchas inquietudes y ganas de conocer otras culturas. Todo comenzó cuando empecé a trabajar de socorrista con 18 años, primero en Linares y después en Marbella. Lo que me llevó a trabajar como animador en Mallorca, Canarias y Portugal. No terminé el bachiller, ya que no me llenaba, y comencé a buscarme trabajos que me dieran libertad. Ahí me di cuenta de que cuantos más sitios visitaba, más oportunidades había y más aprendía, así que decidí moverme cuanto más mejor. Una cosa me llevó a la otra y, con mucho trabajo duro, haciendo sacrificios, y con mucha constancia estoy donde estoy hoy.
Yo creo que nunca pararé, esto es ya se ha convertido en un modo de vida. Al tener una empresa donde solo necesito wifi para trabajar puedo estar donde yo quiera. Siempre aprovecho para mezclar ocio con negocio y organizar reuniones donde voy.

L28: ¿En qué países has estado viviendo?, ¿Qué tal está resultando la experiencia?
J.C.: Vivir, he vivido en Portugal, Irlanda, Inglaterra, Tailandia, Polonia. Recientemente he visitado trece países europeos en tres meses de viaje por carretera.
La experiencia es superenriquecedora, lo mires por donde lo mires. Por supuesto no es todo de color de rosa, ya que se pasa por muchos malos momentos, pero, desde mi punto de vista, los errores y las caídas son más importantes que los éxitos.

L28: ¿De los países en los que has podido vivir cuál es el que más te ha gustado?, ¿Y el que menos? ¿Por qué?
J.C.: Es difícil decidirse por uno u otro, ya que cada país y cada cultura tienen su encanto. Creo que depende más de lo que hagas en cada sitio al que vas. En Portugal tenía un trabajo más relajado que en Inglaterra y aun así tengo muy buenos recuerdos de los dos. Polonia es un país extraordinario con una cultura muy interesante que hay que conocer. En Tailandia hay muy buena calidad de vida en cuando al coste de vivir, pero es país muy desorganizado burocráticamente.
De los países que he visitado en mi último viaje me quedo con Croacia y Montenegro. Son dos perlas que todavía no están sobreexplotadas turísticamente y que merecen muchísimo la pena visitar.

Trabajando en un proyecto desde el balcón de un Airbnb en Dubrovnik, Croacia

Trabajando en un proyecto desde el balcón de un Airbnb en Dubrovnik, Croacia

L28: ¿Qué echas de menos de Linares?
J.C.: Por su puesto no hay ningún sito en el mundo donde tengan la cultura de tapear y la calidad de las tapas que tenemos en Linares. Alguna vez me he planteado exportar el concepto de cerveza con tapa gratis a otros países pero es algo que requiere estar en un sitio fijo y de momento no es compatible con mis planes.
Tengo un recuerdo muy entrañable de mi infancia en Linares así que cada vez que vengo, me gusta pasear por el paseo y pasar al lado de la SAFA, mi antiguo colegio.

L28: ¿Qué te traerías a Linares desde los países en los que has vivido y qué te llevarías de Linares a estos sitios?
J.C.:  Yo me traería eventos. Tenemos una gran cantidad de espacios abiertos y parques que se pueden usar para eventos culturales entre ciudadanos. No hace falta una gran inversión para organizar este tipo de cosas que se hacen constantemente en otros países. En Polonia, por ejemplo, en cada parque, hay de vez en cuando mercadillos que los mismos vecinos montan con comidas internacionales que ellos mismos cocinan (desde crepes, a pan casero, tacos etc). Esto reúne a muchas familias y gente joven que dan mucha vida a la ciudad, atrae turistas de los alrededores y crea una economía colaborativa.
El miedo a lo diferente, a salir de la zona de confort es la mayor barrera a la innovación. La mayoría de las veces, el problema no es la situación económica.

L28: Cuéntanos una anécdota graciosa y una desagradable que te hayan sucedido en tus estancias en otros países.
J.C.: Sí que tengo una anécdota graciosa que en su momento no lo fue tanto. Era mi segundo mes en la BP y habíamos organizado una reunión al que venía el ex secretario de la ONU, Kofi Annan, Javier Solana y varios altos cargos de la empresa. Con tanto revuelo de seguridad, cámaras y gente fuera del edificio a alguien se le había olvidado decirle a Solana a qué hora llegaba su taxi para recogerlo así que mi jefe preguntó quién quería entrar a la sala de reuniones a darle a Solana esa información. Yo nunca he tenido miedo al ridículo ni a tirarme de cabeza en aguas profundas así que mientras discutía con mi jefe si debía interrumpir así como así o no, abrió la puerta y literalmente me empujo dentro de la sala. Yo solo recuerdo ver las caras de esa gente mirándome como diciendo tu quien eres y que haces aquí. Mientras todos me miraban con cara de poker, me acerque “sigilosamente” y sonriendo (tan nervioso que casi me tropiezo con Annan) a Solana para decirle a qué hora llegaba el taxi. Cuando todos salieron, él me vio y se acercó a mí para agradecerme el gesto. De esto aprendí que la mayoría de las veces eres tú el que tiene que tomar la iniciativa para salir de tu zona de confort y es ahí donde más podemos crecer y experimentar cosas que de otra manera nunca experimentaríamos.
Lo más desagradable que me ocurrió fue que en India, tenía que coger un tren nocturno entre dos ciudades y por alguna razón que desconozco, el tren estuvo cinco horas parado mientras dormía y no me di cuenta. Claro, ahí no hay una pantallita que te dice las paradas si no una persona que te despierta cuando llegas a tu destino. El problema es que pensamos que nos habíamos pasado de parada y empezamos a asustarnos. Recorrí todo el tren buscando a alguien que pudiera ayudarnos (éramos los únicos turistas en ese tren) sin éxito. Tras cuatro horas, y pensando que nos habíamos perdido en mitad de la Inda, en un tren con gente muy pero que muy sospechosa que te miraba fijamente a los ojos, alguien se acercó a nosotros a decirnos que había un retraso y que la próxima parada era la nuestra. La verdad es que fue una experiencia bastante angustiosa.

Se llama mausoleo de Itimad-Ud-Daulah, está en Agra y sirvió de inspiración a Shah Jahan para construir el Taj Mahal

Mausoleo de Itimad-Ud-Daulah, está en Agra y sirvió de inspiración a Shah Jahan para construir el Taj Mahal

L28: Hablemos ahora de tu faceta emprendedora ¿De dónde te viene esa cultura emprendedora?
J.C.: Desde siempre. Me considero un emprendedor no solo en los negocios sino también en mi vida. Desde muy joven me tiré de un acantilado sin paracaídas y fui construyendo mi propio avión mientras caía.

L28: ¿Qué hace falta para ser una persona arriesgada y emprendedora como tú?
J.C.: Mucha dedicación, pasión, adaptación y sobre todo, actuar con coraje incluso cuando no se tiene. Conozco a muchos emprendedores que han fracasado por pensar que emprender es “tener una empresa” y otros que tienen muchísimo éxito solo por ser constantes, trabajar duro y tener resiliencia.
Yo, como todos los emprendedores, he tenido muchos momentos de dudas, de dejarlo todo y buscar trabajo por cuenta ajena. Sobre todo en los momentos cuando la situación financiera no es buena. Lo que pasa es que al llegar a ese punto, siempre confié en que todo lo que había hecho y aprendido iba a dar sus frutos y me iba a conducir al lugar donde siempre quise estar. Así ha sido, aunque nunca se puede bajar la guardia ya que si no eres tú el que se marca objetivos y trabaja por ellos, nadie lo va a hacer por ti.

L28: ¿En qué proyectos empresariales estás involucrado actualmente? 
J.C.: Actualmente la empresa está dividida en dos áreas. Prezentology,  crea presentaciones y cursos de formación en base a una metodología única que se aplica la narración, el pensamiento visual y métodos de actuación para crear una comunicación persuasiva. Por otra parte,  Visualstorytellers  (narradores visuales) es una agencia de diseño gráfico que cuenta con clientes en más de once países. La mayor cualidad de esta agencia es que es 100% online y todos los freelancers con los que trabajamos están repartidos por el mundo.

L28: ¿Hubiera sido posible crear tus proyectos empresariales en Linares?
J.C.: No. Sin toda mi trayectoria y experiencia internacional, no hubiera aprendido tanto ni hubiera podido buscar las oportunidades para ser quien soy hoy.
Esto no quiere decir que desde Linares no se pueda hacer nada, sino que hay que abrirse a otros mercados, es el “think Glocal” (piensa global, actua local). Cada persona tiene una manera diferente de aprender y de desarrollarse y no todo el mundo tiene que salir de España para encontrar oportunidades. Está claro que viajar y trabajar en otros países te enseña mucho y siempre hay que empezar por abajo. No existe el éxito rápido y desde arriba.

L28: ¿Cómo ves el panorama general de Linares desde fuera?. ¿Y el del emprendimiento en la ciudad en concreto?
J.C.: Desde fuera, se ve mucha desgana y poca ambición. Sobre todo en la gente joven. Sé que hay mucho desempleo, por ahora más que nunca es cuando hay que buscar oportunidades de una manera no tradicional. También pasa que en España tenemos una enfermedad que se llama conformismo. Tengo amigos de Linares que también han sido capaces de adaptarse a los tiempos y a evolucionar, pero todavía noto que falta el no ceñirse a causas externas como excusa para esperar a que las oportunidades llamen a la puerta de tu casa y se te presenten en el sofá.
En temas de emprendimiento, no sabría decirte ya que no conozco de primera mano lo que se está haciendo. Sé que la Cámara de Comercio tiene algunos programas pero tendría que saber el índice de éxito para saber si realmente son efectivos los cursos y los mentores.

L28: En los últimos tiempos se han creado en Linares diversas infraestructuras de apoyo a emprendedores. ¿Qué más crees que se puede hacer en nuestra ciudad para apoyar a los emprendedores?
J.C.: Como he comentado, no estoy muy familiarizado con las infraestructuras. Lo que sí se es que un emprendedor lo que necesita es apoyo proactivo. No es apoyo para que alguien le corrobore lo buena que es la idea y le dé cuatro lecciones de finanzas (una práctica muy extendida que no vale para nada) sino mentores que sepan valorar las ideas, que ayuden a definir un modelo de negocio robusto y que puedan dar soporte para dirigir la estrategia. El índice de fracaso en startups es del 90% y eso es algo que se debe tener en cuenta siempre a la hora de incubar o acelerar una empresa.
He visto muchos ecosistemas locales de emprendedores que funcionan muy bien donde se organizan eventos de vez en cuando, con charlas de otros emprendedores experimentados que aportan valor y consejos a nuevos emprendedores. Esto es algo que crea comunidad, fomenta intercambio de ideas y ayuda a superar obstáculos. Este tipo de comunidades son muy efectivas. Estaría encantado de hablar de este tema con quien esté interesado en crear algo así en Linares.

L28: ¿Qué lugar de Linares tiene un especial significado para ti?
J.C.: La SAFA, el colegio donde crecí. Tengo muy buenos recuerdos.

Los tejados de la ciudad medieval de Perugia, Italia

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