Un primer análisis de los resultados electorales del 26 J me llevan a hacer varias reflexiones, con independencia de mi ideología y de mi voto particular, al menos esa es mi intención. Probablemente puedan parecer simplistas a priori porque seguramente lo sean.

Lo más fácil es evidente, ha ganado el Partido Popular a pesar de los casos de corrupción que le han inundado, por lo que deduzco que a los ciudadanos les importa bien poco ese tema para elegir a sus dirigentes, véase Valencia, y a su presidente del Gobierno, porque esta es otra conclusión, además de votar al PP, la gente ha optado porque Rajoy sea Presidente, de ahí la pérdida de votos de Ciudadanos y la subida del PP. A ver como se come ahora el marrón Rivera.

Ciudadanos precisamente ha perdido los votos que ha recibido el PP, creo que por la opción del voto útil de la derecha, que bien ha sabido vender Rajoy, ¿y por que Rivera pactó con el PSOE en las pasadas elecciones? No lo creo, la gente está muy quemada con no haber formado gobierno tras las elecciones de 2015.

A pesar de su aparente personalidad taciturna y hostil, Rajoy ha sabido tocar la fibra sensible de los votantes de derechas, y de algún que otro de centro y de izquierda moderada, con su discurso optimista. Esa creo que ha sido la clave del PP, ha mantenido un discurso optimista e ilusionante. También conservador, por supuesto, haciendo que la gente opte por el ¡virgencita, virgencita…!, ante el ¡Que viene el Lobo! Obviando los temas de crisis económica, subidas de impuestos, recortes sociales, etc., o entendiendo que eran necesarios.

En el otro extremo, Unidos Podemos se ha mantenido con sus escaños pero perdiendo más de un millón de votos, quizá porque la gente está cansada de tantas elecciones y han considerado que esta opción se había transformado en una más, con los mismos defectos que los partidos tradicionales en sus objetivos de gobierno (los sillones), o porque no le han perdonado el no facilitar un gobierno de izquierda moderada presidido por Sánchez. También hay muchos votantes potenciales de Podemos, indignados ellos, que no han ido a votar porque han pensado que la unión con IU les convertía en un partido similar a esta formación y las críticas de los indignados siempre han ido hacia los grandes partidos, incluido Izquierda Unida, por lo que puede ser que Iglesias se equivocara en su alianza con Garzón. Además, el tono de Podemos, en esta ocasión y a diferencia de las pasadas elecciones, no ha sido ilusionante, ha sido más catastrófico, no ha sido optimista, ahí le ha ganado de mano Rajoy, por lo que puede haber perdido votos también.

En Andalucía, en concreto, y en muchas otras Comunidades sin ansía independentista, no se ha entendido lo del Referéndum de Cataluña, por ejemplo, no sé si es porque no lo han sabido explicar bien o porque, para muchas personas, educadas en la idea de la Unidad de España, genéticamente no pueden concebir esa posibilidad jamás. A ello me remito al comprobar que las dos comunidades donde ha vencido Podemos son las que tienen aspiraciones independentistas: Cataluña y País Vasco, en las demás no.

De cualquier manera, la izquierda ha perdido muchos votantes que se han quedado en casa defraudados por sus líderes y partidos. Vamos con el Partido Socialista. Los votantes de toda la vida del PSOE y otros potenciales, no pueden consentir que su líder esté cuestionado continuamente por los varones del propio partido porque, en Andalucía en concreto, la imagen dada es la de una Presidenta de Andalucía poniendo zancadillas hasta cuatro días antes de las elecciones y, en el resto de España la imagen desde Andalucía, si no penosa, si ha sido de incertidumbre. Puede que Sánchez no haya sabido transmitir su mensaje o le hayan atacado por todos lados, pero no se ha dado la imagen de estar respaldado por su partido.

Con todo, no pretendo estar en el absoluto poder de la verdad. Es sólo una opinión después de una corta reflexión ante los momentos de pactos, o de no pactos, que se avecinan. Y un intento para qué todos los partidos, incluidos los vencedores, hagan un ejercicio de autocrítica, porque la abstención, si bien no cuenta en nuestro sistema electoral, es un dato que todos deberían tener en cuenta, es la opción que ha ganado.