Se me hace  raro decir “trabajadores” cuando vemos tan pocos y con buenas condiciones, y es cuando menos emotivo, si no fuera porque es trágico, ver a los trabajadores de cualquier empresa manifestarse, ir protestando solos por las calles mientras las demás personas los miramos, quiero creer que sintiéndolo, silenciosos. Yo me siento mal no uniéndome a ellos, no sé qué especie de pudor me detiene, que no es cobardía sino como una especie de intromisión que no merezco, pero en el día de hoy me ha gustado ver a un cura acompañarles, no sé si puedo decir quien, pero que dice mucho sobre el ejemplo que debe de dar la Iglesia en estos tiempos. Hay de todo, como en todas partes y siempre es el momento de contrarrestar otros comportamientos.

Ahora le toca a Urbaser, la empresa de limpieza vial de nuestras calles, la que tiene los problemas de siempre, recortes, rebaja de salarios, incumplimiento del convenio colectivo y despidos, todo bastante preocupante teniendo en cuenta de que ya están en precario, de que ya han hecho sacrificios suficientes, que las horas que trabajan son pocas, como muchos. Y luego dicen que se crean, que se han creado muchos puestos de trabajo. No se debería decir esto aunque nada más que fuera por vergüenza ajena.

A mí me dan igual las cifras porque son medias verdades, porque yo soy ciudadana de a pie y veo y escucho las condiciones de trabajo de muchos mientras algunos, generalmente de empleos virtuales, de esos que no se ven, de esos que no son esenciales, pululan tan tranquilos. Hay que volver a lo esencial, yo pienso que si no hay dinero, que lo hay cuando se lo llevan calentito, hay que volver a lo que es el estado de bienestar, aunque no haya nada más y mientras se pueda, a que la gente pueda ser  eficaz y que se vea  en nuestra convivencia diaria, que es lo que le puede pasar con Urbaser, la recogida de basuras, la protección del medio ambiente, etc. Linares puede que esté necesitada de una forma de protesta contundente, firme y duradera mientras no se solucionen las propuestas. Entonces nos retrataríamos de verdad. Urbaser amenaza con una huelga y mi intención es apoyarla, yo siempre apoyaré cualquier reivindicación de la ciudadanía y de la amenaza del trabajo de los trabajadores.

Hace siglos que no se pintan   las señales de las calles, pasos de cebra incluidos, parece que vengo observando que se han retirado muchas papeleras y no se han repuesto, con lo que hay que atisbar dónde está la próxima para mantener limpia la calle, parece que vengo observando que no se vigilan ni se cuidan los espacios de ocio, jardines y plazas incluidas, parece ser que hay unas zonas más abandonadas que otras, parece ser que va a desaparecer otro tren, parece ser que Linares está en estado catatónico.

Como decía, se ha perdido mucho la palabra trabajadores, ya hay pocos o a medias, ya no parece que es trabajar sino sentirse esclavizado y sin ninguna justicia que haga del trabajo  un derecho y no un castigo. Y esto les compete a los cercanos, a los ayuntamientos cuando es en una ciudad, y en otras instituciones cuando es a otras instancias. El trabajo es básico, es por donde no hay que empezar a recortar. Hay que recortar en pseudo trabajos, en organizadores, en políticos, en asesores, de arriba abajo y así funcionaríamos mejor. Y que conste que no soy para nada antisistema pero sí me pongo en contra de las directrices de quienes dirigen. Dicen que estamos en crisis y no sé cuándo va a  acabar, yo creo que acabaremos antes nosotros que ella.