He aprendido, que el silencio, es el peor de los males, aunque a veces es verdaderamente cierto aquello que dijo Gandhi : “Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas”.

Voy a relatarles algo verídico, que de puño y letra cayó no hace mucho en mis manos… Fue una carta que me destrozó el alma. Y  quiero recordar aquello que decía Oscar Wilde sobre el perdón de las ofensas: “Perdona siempre a tu enemigo, aunque no hay nada que le enfurezca más”

El referido y real relato, dice así:

CÁRCEL DE LINARES. 10 ABRIL 1939

“Querida esposa e hijos, voy a morir dentro de unas horas, tal vez dentro de unos minutos.

Ahora es cuando voy a descansar para siempre. Os dejo en la más completa miseria y orfandad, pero lego un nombre honrado.

Mis manos jamás se mancharon de sangre dentro de los momentos en que me vi obligado a defenderme de algún enemigo.

Germinal, tú puedes superarlo pero al menos imita mi conducta y obras.

Fraternidad, Casandra, Luisa, Acacia, Soli, cuidad de vuestros hermanos pequeños Ofelia, Angelita y Manu, así como de la mártir de vuestra madre y de nuestra abuelita.

Trabajando y llevando siempre por bandera lo único que os dejo de herencia, mi apellido. Josefa, ahora tienes que vivir para que se críen nuestros hijos con el calor tuyo.

Adiós, adiós hasta siempre. Si no cito algunos nombres de amigos, es por si pudiera perjudicarlos con mi recuerdo, pero a todos los llevo en la memoria.

Espero que ellos os prestarán su ayuda.

Adiós, adiós, si a mí no me perdonan yo si perdono a mis enemigos.

Vuestro padre y esposo Paco.

Si saben de mis hermanos, les decís que también los tuve presentes a la hora de mi muerte. Adios.” (sic)

 

Ésta es la carta de despedida de Francisco Gil Teruel, Socialista, Presidente de la Casa del Pueblo de Linares, que fue nombrado para el cargo de Gobernador de Cartagena. Cargo que no llegó a ejercer como se desprende de esta carta, porque no le dio tiempo a hacerlo…lo fusilaron nueve días después del gran día de la Victoria Franquista, que fue  el 1º de abril de 1.939.

Ésta fue la generosidad de los vencedores para con los vencidos, ya acabada la guerra. La familia no sabe donde yacen sus restos. Demoledor. Y en esto están muchas familias españolas, en hallar los restos de sus seres queridos. ¿Hay algún mal en ello? Los asesinos más implacables no lo son por el dinero, el poder…sino por las ideas que se atribuyen por encima del bien, porque ellos son los poseedores de esa repulsiva y pecaminosa verdad.

Pero mi intención con esta carta es mucho más que ahondar en las heridas de quienes sufrieron las represalias de una dictadura, que ni se puede ni se debe olvidar, sobre todo para no tropezar dos veces en la misma piedra. Esto es simplemente es Historia, una historia que deberíamos aprender de otros pueblos, como el alemán. Y luchar por la libertad ya es ser libres.

Es una reflexión serena y desasosegante al tiempo que dolorosa, sobre eso tan hermoso y valiente como es el perdón de las ofensas, aunque como expreso más arriba, perdonar al enemigo, es una cosa que enfurece más a ese enemigo sin entrañas. Y en el perdón, está la grandeza del ser humano.

Porque suele ocurrir que generalmente, olvidamos muy pronto las ofensas que hemos hecho a los demás… pero difícilmente o casi nunca, olvidamos aquellas ofensas que nos han hecho a nosotros, con difamaciones, con desprecios, con mentiras…

Decía Mariano José de Larra, que el corazón del hombre necesita creer en algo, y cree en las mentiras cuando no encuentra verdades en que creer.

Triste realidad, cuando algunos dicen que las familias de los asesinados quieren hacer el “Agosto” con aquello de la “Memoria Histórica”… ¡Qué vergüenza, qué indignidad,  qué oportunismo político, qué poca humanidad!

Vivimos de conjeturas, no de realidades, porque acaso nuestras realidades no nos gusten. Tenemos la imperiosa necesidad de prejuzgar los aspectos  negativos de una persona, como si esa persona no tuviese valores positivos. Vegetamos llenos de nimiedades, trivialidades, acaso para llenar falsamente el vacío existencial que nos devora.

Se nos ha secuestrado y manipulado nuestra opinión a través de los medios, que han dado cancha a gallos de pelea que manifiestan una cosa y segundos después la contraria.

Somos un país escaso en cultura, porque…¿Leemos, discernimos, tamizamos separando el grano de la paja, cuestionamos, dudamos?

Todo esto es crecer personalmente, en lo social, lo político, lo religioso y en definitiva en lo humano.

Tremenda lección da este hombre desde la cárcel antes de ser asesinado. Esto sí que es un ejemplo y testimonio de vida.

Termino con una reflexión de Neruda:

“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”.

Si, la Primavera del Alma, de los afectos y del desbordarse dando a los demás nuestro propio yo, como hizo este hombre, como la vivió este hombre.

La carta de Francisco Gil Teruel, que llega a lo más profundo del alma humana, la publico con absoluto consentimiento y permiso de su familia.