Pues se ve que sí, porque al paso que vamos, sólo podrá salir a la calle a protestar quien disponga de entre 30.000 y 600.000 euros para pagar la posible multa. Aunque no nos debemos preocupar demasiado, pues en esta sociedad que formamos todos, estamos acostumbrando cuando no inculcando a nuestros jóvenes, tanto parados como aquellos que tienen una indecencia de trabajo y de salario a no ser contestatarios, porque se señalarán, estarán mal vistos y entonces adiós trabajo o posibilidad de encontrarlo. Y no digamos de los trabajadores autónomos, siempre machacados y presionados fiscalmente.

Sólo cuando nuestros políticos comprendan que el voto es un préstamo de la ciudadanía, podrían cambiar las cosas. Se sienten los “ungidos” pero sólo el pueblo da y quita el “servicio” que ellos han convertido en poder.

¿No será que el presidente de la patronal, con la aquiescencia de todos nuestros gobiernos, el de hoy y los anteriores, quiere aprovechar que el Pisuerga pasa por Tarifa para inclinar indecentemente la balanza en favor del capital?

¿Vivimos en el mundo real, o nos hemos fabricado un mundo paralelo en que huimos de los problemas, porque a nosotros no nos afectan y aplicamos el sálvese quien pueda? Las conquistas sociales, sindicales, no nos han caído del cielo, porque miles de trabajadores/as han arriesgado sus trabajos, su familia e incluso sus vidas por el logro de esas conquistas. Otra cosa, es lo que los “funcionarios sindicales” han hecho de los sindicatos, yéndose de comidas y cenas con el gran empresario y llevando al abismo la inquietud sindical y de la clase obrera, en defensa de los trabajadores. ¿Es casualidad que ahora sólo se hable del empobrecimiento de la clase media? ¿Es que ya no existe la clase obrera, trabajadora?

Creo recordar que el Sr. Rajoy decía en 2012: “Mi reconocimiento a la mayoría de españoles que no se manifiesta”¿Qué quería decir con eso? ¿Qué los dejáramos a ellos, porque somos menores de edad, que ellos sabían lo que nos convenía? ¿Qué la gente, los colectivos que se manifiestan como bomberos, sanitarios, afectados por las hipotecas, son indecentes extremistas de izquierdas, que quieren destrozar todo lo que él ha conseguido en su mandato? Quizá esos bomberos que arriesgan sus vidas en los montes de España, sean unos extremistas y radicales cuando se quejan de que sólo cobran 900 euros al mes. Pues que coman Rosell, Montoro, Rajoy, González, Guerra, Cañete etc., con ese dinero al mes arriesgando sus vidas.

También decía hace poco el portavoz de Jueces para la Democracia, Joaquim Bosch Grau, nada sospechoso de intolerante ni radical, que ahora existen leyes de seguridad ciudadana que están convirtiendo el Estado Social en un Estado Autoritario.  Que determinadas sanciones del nuevo texto, aplicadas directamente por el Estado y no por los Tribunales, vulneran la Constitución, refiriéndose a la llamada “Ley Mordaza”.

Y hablando de manifestaciones, me voy  a Monseñor Agrelo, Arzobispo de Tánger, que en una intervención en Religión Digital, el 14 de este mes decía:

“Me indigna que en la televisión de la CEE (Conferencia Episcopal Española) se exalte a quienes apalean a emigrantes”  “Me pregunto si es eso lo que piensan los obispos que pagan a quienes eso dicen” “En 13 TV olvidan que esos hijos de nadie son los predilectos de Dios”. 

Será un obispo comunista, vamos digo yo, porque si no, no se entiende.

Y Rajoy y sus monagos dando caña con las palabras comunista, radical, extremista etc., Que ellos son la moderación, el centro, que si hemos llegado a este insospechado estado de bienestar es debido a su esfuerzo y al de su Gobierno. ¡Manda huevos!..como diría el buenazo y guapo de Federico Trillo.

¡Qué bien se han aprendido el lenguaje Norteamericano estos  cristianísimos políticos que detentan el poder. El peor insulto en los EEUU, que conlleva la exclusión social es la palabra “comunista”… y  parece ser que  quienes nos gobiernan aquí, lo utilizan igualmente!

En el billete de dólar dice: “In God we trust” Pero quizá su intención era poner: “In the Gold we trust”… Seguramente fue un fallo de imprenta. Así las cosas, quizá quería decir el catedrático y doctor en Historia Sr. Rosell, presidente de la patronal: Olviden el S. XIX y los derechos laborales; bienvenidos al  flamante S. XVIII.

Ah, no soy comunista, pero si alguien me trata como tal con ánimo de insulto me da “sastamente” igual, porque el “insultómetro” lo tengo sin pilas y estoy very  occupied  leyendo a Voltaire  y su tratado sobre el “Cultivo de la Zumaquera en la vecina Uzbequistán”.