¡Qué bien suena esto…! Me encanta esta iniciativa que va a entroncar la diversión con la cultura, sobre todo para los jóvenes en los que su exuberante existencia les hace ocupar su tiempo en distraerse con los botellones y otras actividades, cuando menos insalubres para mente, cuerpo y ciudad. Me gustará saber cómo ha salido.

Se ofrecen muchas actividades al aire libre, música, flamenco, teatro, exposiciones, cuentacuentos… y visitas a nuestros museos. Esto de los museos es necesario e imprescindible, porque estoy segura de que muchos jóvenes no los conocen y no conocerlos es no valorarlos ni saber nada de todo nuestro patrimonio que al final es nuestra cultura.

La cultura es saber de todo cuanto se pueda,  significa cultivar y cultivarse en todo lo que es la vida, con sus creencias, sus conductas, sus costumbres, desarrollar la inteligencia, superar la ignorancia inicial e ir progresando. Después por cultura yo he venido a pensar que es una forma de comunicarse de una manera más o menos profunda pero por supuesto alejada de lo superficial, de los vacíos, de las zafiedades. Cultura es crecer hacia dentro, no hacia fuera, estar abiertos a lo que, aunque no lo sepamos, existe. No negarse a nada, el ser humano se hace haciéndose.

Tener cultura es salir de la barbarie, sí, de la barbarie que permite destrozar el patrimonio, no respetar lo que otros han sido capaces de hacer,  tomar los espacios públicos como vertederos y si es al lado de algo histórico reírse encima, es imponer lo propio y estridente. Tener cultura es tener educación, buenas maneras y respeto.

Pero los mayores a veces practicamos eso de “juventud divino tesoro” y nadie hace nada, sólo protestar y suele salir vapuleado. La juventud a veces no es ningún tesoro, no piensan, no sienten, pretenden estar fuera de la realidad, no ver, cuando en su responsabilidad está cambiar lo que no les guste.  Hay una juventud sana y me alegra el corazón, pero hay otra vociferante, lo mismo ellos que ellas, irrespetuosa, despreciativa, cuando todavía no han aportado nada para poderlos respetar.

Así que, disfrutad, jóvenes, disfrutad. Todo cabe en el ser humano, conoced vuestra ciudad y su patrimonio, divertíos con todo lo que se nos ofrece, preguntad lo que no sepáis, compartid lo que tengáis, convivid  entre vosotros y vosotras y con los demás. Deseo que crezcáis conociendo y siendo responsables. Todo se hace principalmente para vosotros pero llegará un día en el que tengáis vosotros que hacerlo para los que vienen detrás. Eso es la cultura, transmitir lo que somos, y por eso pervivimos.