Creo que fue la cantaora Estrella Morente quien se hizo eco en la tele de esa opinión que ha ganado fuerza de boca en boca sobre la formación del nuevo gobierno. Me pareció escucharla en una de las muchas repeticiones que hacen los medios de algo que pretenden meternos en la sesera. Expresó esa  opinión ante el presidente Rajoy y otras autoridades. Por principio no tengo ningún inconveniente, más bien al contrario, en que las personas famosas o desconocidas expresen su opinión. Mi desconfianza no es con la mencionada artista, quien probablemente expresaba su parecer sin influencia ajena, sino de las citadas e interesadas reiteraciones  en noticiarios y tertulias. Sí, digo interesadas porque la gran mayoría, por no decir todos, de los bustos parlantes repiten casi el mismo mensaje sobre lo que conviene a la ciudadanía en general y al capital que les paga en particular. Por ello trato de cuestionar algunas de la razones que llevan a tan unánime cabreo.

            Entiendo que ser ciudadano consciente significa  buscar la información más plural posible, en la que se separen los hechos de de las opiniones, para que cada cual elabore sus propias conclusiones. En tal proceso no estará de más, aparte del natural razonamiento, un mínimo de memoria que ayude a relacionar cada suceso con aquellos precedentes circunstancias y causas. Tal situación permite la formación de una opinión más fundada y libre. Hablando de precedentes no han de olvidarse los deseos de dejar atrás tanta corrupción, puertas giratorias y mentiras. Esa renovación pedida en las plazas al grito de no nos representan.

            Pasadas las elecciones, las últimas en un año 2.015 de contínua campaña, en las que, como es habitual, se habla poco de programas y demasiado de impresiones superficiales, se concluye con cierto hastío y cansancio. Los resultados dejan atrás aparentemente el bipartidismo. La mayoría absoluta del PP queda en una exigua mayoría relativa y el PSOE con apenas noventa escaños. La irrupción de Podemos y Ciudadanos habla de cierto cambio, veremos cual. Por de pronto el rosario de la corrupción continúa principalmente en el partido gobernante. A los casos de Valencia y Madrid, se les une el de las embajadas con un diplomático pepero tocado y un diputado electo apartado. Ello sin olvidar lo de los EREs y los cursos de formación que siguen quemando al PSOE. A la vez crece el desprestigio de la Corona con el caso Noos, las amistades del Rey emérito y los papeles de Panamá de la augusta hermana, o el compi yogui de doña Leticia. Aunque se habla de propuestas coincidentes (Ley Mordaza, LOMCE, Art. 135 paralización/derogación/modificación) no se llega a nada. Mientras el gobierno en funciones, rebelde al control parlamentario, hace de su capa un sayo en las tareas de continuidad y de las que no lo son. El señor Rajoy permanece atrincherado esperando que le confirmen su propuesta de gran coalición. Ya se han pronunciado al respecto los padres supervivientes de aquella Constitución que, si es preciso, pueden cambiar en un verano sin que el pueblo diga ni mu. Pero se sigue hablando de renovación junto con el bloque  constitucional. Sí, el PP (heredero de AP que sólo la apoyó en parte) PSOE y C’s. que recibe tal vínculo ¿del IBEX35-Sabadell? Y es que esta generación no tiene capacidad para llegar al consenso de aquellos años. Entonces hubo Pactos de La Moncloa. Ahora…¿qué más da que se den por buenas las dos reformas laborales y se acepte el “renovador salario único” de C’s I-BEX35?

         ¡Hay que ver que aguafiestas son los antisistema de Podemos con ese malvado Coletas! ¡Es que son unos inmaduros irresponsables, ellos y toda esa gente indeseable que va decidiendo unirse en contra de este consenso tan necesario! ¡No han aprendido nada de los pactos, que hicieron cuando había ruidos de sables, entre González, Guerra, Carrillo y los cachorros del franquismo!

         Tratan de asimilar dos situaciones de diálogo bien distintas. Es cierto que en la transición se hicieron justificadas concesiones (quizá demasiadas) para salir del franquismo en paz, pero con la intención expresa  de profundizar en la democratización. Luego el pacto se ha mantenido para, como decía antes, olvidos lamentables y amparar la corrupción. Hoy la otrora voz progresista de El País dice lo mismo que la denostada caverna ABC. Algo por el estilo vienen predicando incluso luchadores de la transición  como López Garrido y Nicolás Sartorius, tan calladitos (si no cómplices) durante tanto deterioro. Así se explica que el personal, acostumbrado  a dejar  hacer a  los indeseables políticos, se incomode porque éstos no lleguen a un pacto aunque en el mismo se mantengan el mismo malestar que denostaba. ¿Es mucho pensar responder la pregunta del título?