“To do or to have? That is the question”

Siempre me he preguntado por qué las personas que más bienes poseen, heredados, ganados honradamente o de manera ilegal, se empeñan en poseer más, llegando incluso a cometer delitos, sabiendo que pueden ser descubiertos y encarcelados si los mecanismos de la Ley en un Estado de Derecho hacen bien su trabajo. Hoy estoy pensando en Mario Conde, pero seguro que en los recientes tiempos de corrupción que vivimos se les ocurrirán muchos más ejemplos.

La explicación puede ser variada, no cabe duda. Por mi parte, creo haber deducido una leyendo un estudio del doctor Thomas Gilovich, profesor de Psicología de la Universidad de Cornell, en Ithaca, NY, titulado “To do or to have? That is the question” (¿Hacer o tener? Esa es la cuestión) acerca de si somos más felices gastando nuestro dinero en cosas materiales, en posesiones, o hacerlo en la adquisición de experiencias. En realidad han sido dos estudios que han durado más de 20 años: En ambos, Gilovich ha averiguado comparativamente el nivel de felicidad de las personas, en el primero entre lo material obtenido y entre las experiencias vividas y en el segundo, anticipando que las haría más felices, si la compra de posesiones materiales o la expectativa de experiencias vitales.

El autor ha hallado amplias evidencias de que a las personas nos hacen más felices las experiencias que lo material porque aquéllas están más abiertas a interpretaciones positivas, son una parte más significativa de la propia identidad, y contribuyen más a las relaciones sociales exitosas.

Con independencia de estos resultados, bastante interesantes en sí mismos, mis reflexiones intentan dar una explicación a las gentes que, teniendo mucho, y mucho más, hablamos de lo material, siguen deseando más y más, aún a costa de delinquir, porque, en realidad, la satisfacción de lo conseguido, como dice el doctor Travis Bradberry, autor de Inteligencia Emociona 2.0, que se ha hecho eco de los estudios de Thomas Gilovich en la publicación digital americana The Huffingtonpost, está mediatizada por que nos acostumbramos a nuestras posesiones, lo que una vez nos pareció novedoso y emocionante pronto se convierte en algo normal y corriente. Así, subimos el listón y la adquisición de cosas nuevas lleva a tener expectativas nuevas; pero, en cuanto nos acostumbremos a un objeto nuevo, queremos uno mejor. Además, no dejamos de compararnos y las posesiones, por naturaleza, provocan comparaciones; nos compramos un coche nuevo y nos fascina hasta que un amigo se compra uno mejor, y, por cierto, siempre va a haber alguien que tenga un objeto mejor que el nuestro.

Como dice Gilovich, y otros investigadores, “las experiencias -por breves que sean- proporcionan una felicidad más duradera que los objetos porque aquéllas acaban formando parte de nuestra identidad. No somos nuestras posesiones, pero sí somos el conjunto de todo lo que hemos visto, de las cosas que hemos hecho o de los lugares donde hemos estado”. Comprarte un BMW no va a cambiar quién eres, pero cogerte unas vacaciones para recorrer el Camino de Santiago probablemente sí.

«Nuestras experiencias son una parte más importante de nosotros mismos que los bienes materiales», explica Gilovich. «Puede que tengas mucho aprecio a tus cosas, puede que incluso pienses que tu identidad está relacionada con ellas, pero, no obstante, son cosas independientes de ti. Por el contrario, las experiencias sí que forman parte de ti. Somos la suma total de nuestras experiencias».

Así qué, personajes y personajillos de actualidad, que no voy a nombrar aquí (muchos de ellos ya están siendo juzgados por fortuna), quizá debieran leer algo más que novelas de la Mafia.

Sobre el autor

1 comentario en ““To do or to have? That is the question””

  1. De acuerdo, un coche de lujo no te va a cambiar quien eres, y a los demás ¿le va ha cambiar la opinión de quién eres tú?, triste, pero seguro que sí y quizás este sea otro motivo por el cual queramos más de lo que tenemos (TENER o Hacer).
    Las experiencias vividas aportan ideas, impresiones, descubrimientos, aciertos, errores…Forjan tu forma de ser. «Se aprende de lo vivido». Pero…
    Y estos lectores de la Mafia, su experiencia vivida, su camino de Santiago lo realizarán sobre un BMW porque ellos siempre quieren más de lo que tienen y aparentar ser más de lo que realmente son.

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