Polémico por la evolución en sus teorías y en su idea del universo y de Dios, luchador incansable contra la enfermedad y la muerte, el  físico teóricoastrofísicocosmólogo y divulgador científico británico, Stephen Hawking lanzó en 2010 una obra un tanto revolucionaria en cuanto a ideas de la mano de su colega Leonard Mlodinow: El Gran diseño. Una vez leída, me ha resultado de interés extraer diversas ideas y conclusiones.

La afirmación central del libro es que la teoría de la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad pueden ayudarnos a entender cómo podrían haberse formado universos de la nada basándose en la Teoría del Universo de Energía Cero. La publicación defiende la idea de explicaciones del cosmos a través de interpretaciones cuánticas del tiempo imaginario y de los universos múltiples.

Además, Hawking viene a decir que la Ciencia, paso a paso, ha ido explicando cómo y por qué se producen los distintos fenómenos naturales, sean o no beneficiosos para el hombre, desvelando las leyes que subyacen en cada caso para producir los efectos que observamos. Pero la Ciencia, hoy, no se limita a eso. Los avances del último siglo la han llevado hasta la mismísima frontera del conocimiento y la comprensión humanas, desde lo más grande a lo más pequeño. La Física por un lado y la Cosmología por otro han llegado tan lejos que están al borde mismo de explicar cómo surgió y se desarrolló el universo en que vivimos. Y resulta que Dios, en esas teorías, no aparece por ninguna parte.

La Ciencia, opina Hawking, ha ido «arrinconando» a Dios, encontrando una explicación concreta para cada uno de los fenómenos naturales que nos rodean, desde el nacimiento de una estrella a la formación de una tormenta. Esta línea de razonamiento le ha llevado a concluir que no se necesita la intervención de Dios para explicar la existencia y el devenir del universo que conocemos.

En “El Gran Diseño”, Hawking asegura que la física moderna descarta a Dios como creador del universo, tal como en el pasado lo hizo el darwinismo, que echó por tierra las ideas de Dios como creador de los seres vivos. Así, el científico afectado de ELA (enfermedad motoneuronal relacionada con laesclerosis lateral amiotrófica) dice que una nueva serie de teorías hacen innecesaria la existencia de un creador del Universo, que por tanto, Dios no creó el Universo y que el “Big Bang” fue la consecuencia inevitable de las leyes de la física. «Uno no puede probar que Dios no existe, pero la ciencia hace a Dios innecesario»

Lo más original de esta obra, a mi entender, no es tanto la negación de Dios en pro de una explicación científica de las cosas, supliendo la fe en la Religión por la fe en la Ciencia, pues, como sabemos, los diferentes descubrimientos y avances científicos y tecnológicos han ido modificando el concepto y la visión del mundo, del cercano a nivel planetario y del otro más lejano, el del Universo y la Creación. Lo novedoso es adoptar una posición filosófica llamada realismo dependiente del modelo con la que se pretende zanjar el eterno debate filosófico y ontológico entre el idealismo(antirrealismo) y el realismo para explicar los fenómenos. Esta posición filosófica no busca el modelo que deba ser el real o el verdadero y único, sino el modelo del cosmos que más se ajuste con las observaciones hechas hasta el momento, a sabiendas que en un futuro aquél podría modificarse conforme haya nuevas observaciones. La filosofía del realismo basado en el modelo no habla de qué modelo es el real sino cuál es el más coherente con las observaciones y pone el siguiente ejemplo: ¿Qué es más consistente con las observaciones las edades descritas en el modelo bíblico del Génesis o la Teoría del big bang?

«Existe una diferencia fundamental entre ciencia y religión. La religión se basa en la autoridad, y la ciencia se basa en la observación y la razón. La ciencia vencerá porque funciona» Stephen Hawking.