Bienvenidos y bienvenidas al mes de Abril. Es un mes que me gusta o a lo mejor nada más que me sugiere un cascabeleo intuido y encima no creo que ni siquiera me lo hayan robado, o no me han robado lo que tengo, aunque obvia lo que no tengo, eso no me lo pueden robar. Y aunque parezca que se me ha ido la olla con este comienzo tampoco es verdad, la tengo muy en su sitio y quiero hacer literatura. Pero es que siempre me acuerdo de Sabina en estas fechas y me parece poético escribir: “¿Quién me ha robado el mes de abril? ¿Cómo ha podido sucederme a mí? Pero ¿Quién me ha robado el mes de Abril? Lo guardaba en el cajón, donde guardo el corazón”. Veremos si lo averiguamos si es que sucede. Así que atentos y atentas a que no suceda.

Preciosa letra y me voy a dejar llevar por ella en este ínterin en el que no me interesa hablar de política porque está aburridísima, ni de amores porque no los tengo como tales, ni de la Semana Santa porque cada cual la vive a su manera, ni del mes de la mujer porque hay que actuar en vez de hablar, ni del invierno que ha pasado sin pena ni gloria… Quiero hablar de la primavera por si me trae la concreción de alguna de mis inspiraciones, que es de lo que me nutro y por lo que me esfuerzo por dar significado a esas cinco letras para mí misma: Abril. Amor, belleza, romance, impulso y lealtad. Podrían haber sido otras: Amistad, bondad, risa, imagen y luz. U otras: Arte, bendición, recuerdo, inspiración y letras.

En este mes deberíamos esforzarnos por dar calidad a nuestras relaciones ahora que el día es más largo y la noche para quien la pueda vivir, que el paseo puede estar abierto sin cachivaches que lo entorpezcan, que las cafeterías se llenan de amantes vespertinos de la buena conversación en individualidad, no con el ruido de las cañas y las tapas, que podemos ir quitándonos ropajes que ya adivinen, no que tapen ni desnuden, que… tantas cosas hasta que llegue el verano.

Pero no puedo dejar pasar marzo sin dolerme por la muerte sorpresiva de Meluchi, Dª Amelia de la Torre, profesora del Huarte, de Lengua y de tantos adolescentes que seguro que captaron su simpatía, profesionalidad y humanidad. Todo eso hay que tener para dejar huella y lo siento mucho porque podía habernos regalado aún muchas alegrías con su presencia. Siento tener que seguir haciendo camino sin ella por ahí.

La otra cara es felicitar a todas las mujeres por el mes tan intenso que hemos tenido y por irme creyendo que cada vez somos más… Lo concreto en Mujeres Vecinales, la Asociación a la que me honro en pertenecer, por su entrega, por su trabajo, por su compromiso, por ir aprendiendo que tenemos derechos en igualdad. Las felicito por las que se han recuperado después de un divorcio traumático, las que han encontrado un trabajo, las que han podido tener un techo donde vivir, por hacer de su soledad encuentro y autonomía, por su lucha contra la violencia de género, por la unidad y el respeto… Por seguir juntas y manteniendo la dignidad. Seguiremos sabiendo que somos diferentes sin que signifique desiguales. Ahí estamos.

En fin, un mes por delante que no debemos dejarnos robar, mientras tengamos un hálito de vida. Un mes en el que seguir avanzando y viviendo el presente porque lo mejor está por venir.