Solemnidad en el cierre del Viernes Santo linarense. Como manda la tradición, la encargada de poner el broche de oro a esta intensa jornada cofrade fue la Real, Inmemorial e Ilustre Cofradía del Santo Entierro de Cristo, Ntra. Sra. de los Dolores en su Soledad, Santísima Virgen de las Angustias y Santa Vera Cruz. Un cortejo que comenzó a desfilar en torno a las siete de la tarde y cuya recogida se alargó hasta los primeros minutos del Sábado de Gloria.

La parroquia de San Francisco y sus zonas aledañas presentaban un buen aspecto de público para recibir al Cristo Yacente y el resto de tronos que componían el desfile procesional, en el cual se contó, nuevamente, con la presencia y custodia del Cuerpo Nacional de Policía. Asimismo, también hubo diversa representación de diferentes instituciones y personalidades religiosas, civiles y cofrades, como el Gobierno local, la Corporación Municipal, la Agrupación Arciprestal de Hermandades y Cofradías, el pregonero de la Semana Santa, la Guardia Civil, el Ejército de Tierra, la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Linares o la Asociación de Comerciantes e Industriales de Linares, entre otras. Muy escasa la representación del resto de hermandades y cofradías linarenses, sin embargo.

Tras la Cruz de Guía, la Banda de Cabecera de la Quinta Angustia abrió, musicalmente, el cortejo procesional y, a continuación, llegaban, con sigilo, los dos primeros tronos: el de la Virgen de las Angustias y el de la Santa Vera Cruz, flanqueada por las escaleras y la lanza, es decir, los objetos más representativos de la crucifixión y el descendimiento de Cristo, junto con el blanco sudario entrelazado.

La sobriedad de esta estación penitencial se dejó notar durante todo su recorrido, pues las calles linarenses acogieron a multitud de personas que presenciaron, de primera mano, la última procesión del Viernes Santo. El paso de Cristo caminó, portado por sus costaleros, con suma delicadeza, al amparo del sonido destemplado de los emblemáticos tambores de pellejo, que no dejaban de evocar el tradicional son del “San-to Se-pul-cro”. Precisamente, la remodelación que se le realiza al paso de misterio es una de las principales novedades que realiza la Cofradía del Santo Entierro, la cual cuenta con una renovada junta de Gobierno encabezada por Ignacio Quesada.

Y en último lugar, cerrando el cortejo, llegaba la Virgen de los Dolores en su Soledad, que fue portada, sobre su sencillo pero bello trono, por una cuadrilla mixta de horquilleros. La Señora recibió el acompañamiento de las marchas procesionales que interpretó la Agrupación Musical Maestro Alfredo Martos, así como los cánticos que le dedicó, en varios puntos del recorrido, la Coral Virgen de Linarejos.

Una vez finalizada la estación penitencial del Santo Entierro de Cristo, pasada ya la medianoche, sería la imagen de la Soledad la que volvería a aparecer, por segunda vez en la noche, en las calles más céntricas de Linares. Pero en esta última ocasión ya lo hizo procesionando de forma independiente, como manda la tradición, sin acompañamiento musical y con un aspecto más sobrio. La Virgen Dolorosa recibió el acompañamiento y la devoción que le brindaron numerosos linarenses y, cuando el pequeño cortejo pasó por la calle Isaac Peral, también contó con el respaldo de representantes de la Agrupación de Cofradías.

Momento de la salida desde San Francisco

Momento de la salida desde San Francisco