Al igual que ocurrió en la tarde-noche del lunes, la jornada del Martes Santo también se libró de la presencia de la lluvia sobre Linares. Aunque la intensa nubosidad se apoderó del cielo y sí llovió por la tarde, finalmente, la meteorología dio tregua, con lo que pudo procesionar, por las calles de la ciudad, la Primitiva Hermandad de la Santa Vera Cruz y Cofradía de Penitencia y Silencio de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Madre de Dios María Santísima de la Salud en su Soledad.

El silencio, la sobriedad y la solemnidad que caracterizan a esta cofradía se dejó notar en una fría noche, en la que se registró una menor afluencia de público en las calles. El descenso de las temperaturas fue considerable, de ahí que también disminuyera la presencia de personas. Pese a todo, la Vera Cruz recibió el acompañamiento popular, especialmente, en el momento de la salida, la zona centro, el Casco Antiguo y la Plaza de San Francisco.

Varios minutos después de las 21:30 horas daba comienzo el cortejo procesional desde la parroquia de San Agustín. Las puertas del templo se abrieron de par en par y, a través de ellas, salió una larga fila de nazarenos de luz, precedidos de la representativa Cruz de Guía y el significativo muñidor, encargado de hacer sonar su esquila para, así, anunciar a los presentes la pronta llegada de Cristo y su Madre.

El silencio tomó su sitio, por las calles, conforme se acercaba el desfile procesional de la Vera Cruz con sus dos titulares: Jesús de la Humildad y María Santísima de la Salud. Con suma fe y devoción, las cuadrillas de costaleros de ambos pasos acercaron sus imágenes al pueblo linarense, que las recibió para vivir una intensas horas de recogimiento y penitencia.

Esta procesión dejó numerosos momentos de belleza y sus instantes más representativos se vivieron en las añejas calles del casco antiguo. En ese sentido, destacó el solemne encuentro de la histórica cofradía con las hermanas de la Cruz, quienes rezaron cantando a los dos sagrados titulares de la hermandad, y lo hicieron, como es tradición, desde las rejas de su convento de la calle El Pilar. Asimismo, también se celebraron los dos actos penitenciales que la Vera Cruz realiza en las iglesias parroquiales de Santa María la Mayor y San Francisco.

Para este año, la hermandad presentó algunas novedades. Entre ellas, sobresalió el cíngulo que sacó el Señor y que simboliza las ataduras de Cristo. Por otro lado, el paso de palio de la Virgen de la Salud estrenó una nueva tanda de candeleros. Asimismo, el cortejo procesional contó con el acompañamiento de dos quintetos de metales (uno en el tramo del Cristo y el otro en el de la Virgen), pertenecientes a la Agrupación Musical Maestro Alfredo Martos. Otro aspecto novedoso fue que el Coro y Orquesta MusicAlma interpretó dos piezas (una para cada imagen titular) cuando la procesión pasó junto a la lonja de Santa María, instantes antes de realizar su estación de penitencia en el templo.