Para muchas mujeres es muy importante esta fecha, no para todas y lo lamento porque todavía somos una parte de la sociedad que no es tratada en igualdad ni en el trabajo, ni en el buen trato familiar y social ni en las sentencias judiciales y a algunas les da igual neciamente. En estos tres aspectos estamos claramente discriminadas. Y nos discriminan la sociedad y las leyes pero no porque “relativamente” no nos consideren, a unas más que a otras, sino porque la ocupación del poder por parte de una mayoría masculina hace olvidar frecuentemente las demandas de las mujeres. Es lógico por otra parte que en una sociedad civilizada nos cueste creer que hay desigualdad, sin embargo deberíamos probar, nosotras así lo exigimos, que en la política, en la empresa, en los organismos que deciden hubiera más mujeres porque al no haberlas, no conocen nuestra problemática. Vamos a dejarlo así para cuantos hombres son de buena voluntad, que tampoco son mayoría.

En el Pleno del pasado día 8, convocado como todos los años para este fin, se aprobó una moción en la que se siguieron repitiendo los mismos avances y los mismos retrocesos. Convinimos, y así lo hice desde el Consejo Local de la Mujer, que Linares es una ciudad donde más apoyo se dan a las políticas de igualdad, donde existe un plan estratégico que pretende que se cumpla este postulado lo mismo en el personal y servicios del Ayuntamiento como en las entidades sociales. Lo que más cuesta es que se tenga la misma vara de medir para hombres y mujeres en el empleo público y en las ayudas públicas, y esto muchas veces depende del funcionariado que parece no entender la perspectiva de género. Otra cosa que cuesta es la corresponsabilidad tanto en las familias como en los trabajos, el mismo tiempo de trabajo y de ocio, de reparto de tareas y de finalidades de estas tareas. Hay que ponerse un poco más las pilas y que sea un hecho esa igualdad que tanto cacareamos, porque sigue habiendo trabajos públicos para mujeres y para hombres, con el consiguiente desfase en los sueldos.

Pero me encantó la iniciativa de traer  al grupo de dos mujeres, Cadigenia, que interactuó con los niños y niñas de los últimos cursos de Primaria sobre lo que es “un pleno en acción”.  Los niños y niñas de los colegios Ciudad de Linares, Marqueses, Colón, San Joaquín, Arrayanes, Safa Y Padre Poveda ocuparon los escaños de la Corporación y desarrollaron sus propuestas y mociones para la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres, niños y niñas. Todas se aprobaban por unanimidad afortunadamente. Un pleno entrañable.

Sin embargo cuando las dos actrices convertidas en Superheroína y Superflojera empezaron a llevarlos a ver cómo cumplirían todas las mociones de poder protestar, tolerar, tener dignidad, no pelearse, no acosar y todas esas actitudes de buena convivencia y los niños y niñas decantarse por la comodidad, no hacer nada, echar la culpa a otros, no trabajar, ver bien que sus madres hagan unas cosas y sus padres otras y un interminable etecétera, ya se vio viendo la dificultad para que las dos actrices recondujeran y  los niños y niñas observaran sus propias contradicciones. Ahí pensé que necesitamos ayuda, que las familias y los profesionales de la enseñanza tienen que poderles transmitir estos valores. Pero lamentablemente no todas las familias ni todo el profesorado se interesa por la igualdad y tendremos que seguir insistiendo desde todas las instancias para que esto cambie y sea un hábito.

Se hizo mucho daño con la eliminación de la asignatura “Educación para la Ciudadanía” y no sólo por los niños y niñas que así se concienciaban de los valores democráticos y el conocimiento y el respeto a todas las variables, sino por la obligatoriedad para el profesorado de tener que enseñarlo, cumplirlo y evaluarlo. Lo siento mucho, compañeros y compañeras, pero es la verdad. Hay algunos y algunas que sí y se lo agradezco. Esperemos que cada vez seamos más.

Acto de Mujeres Vecinales en la Plaza 8 de Marzo

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