Me refiero con este título al bellísimo artículo de Mercedes Rueda la semana pasada que tituló, “Felicidades Andalucía”. Todo un poema en prosa. Algunos esperarían una crítica o elogio, a la actual situación socio política de nuestra tierra. Yo en cambio, con leer sólo el título, intuí su contenido, su bello contenido.

Pero a mí, sí que me apetece hablar esta semana de la Andalucía autónoma, política, social, humana. Y sin entrar en más, sólo dos frases de andaluces:

Pacheco: “La justicia es un cachondeo” Y se lió la de Dios es Cristo. Ahora  por fin, nuestros políticos hablan de la independencia del poder judicial.

Guerra:  “A España no la va a reconocer ni la madre que la parió” Un gran augur que  supo adivinar el futuro… y no se equivocó.  O aquello de “Montesquieu ha muerto” que enlaza con la afirmación de Pacheco entonces.

Entre todos en aquel tiempo, exigimos que Andalucía no se situara en los furgones de cola del tren de las autonomías.

 Eran otros tiempos, la misma gente, aunque hoy con muchos más años, la misma gente luchadora que estaba hasta los mismísimos de una dictadura cruel. Vencedores que no supieron ser magnánimos y generosos para con los vencidos, sino que los aplastó con la bota militar con la connivencia cuando no iniciativa del catolicismo imperante, catolicismo sociológico integrista, que a Dios gracias hoy  ya es minoritario, pero tan peligroso como entonces.

Hubo muchos quijotes, muchos, infinitamente más que hoy, los que se lanzaron a la calle para reivindicar nuestro estatus, arriesgando todo en una España pos franquista, en que los señoritos andaluces campaban por sus irrespetos y sus putadas a los jornaleros y en general a la clase obrera andaluza, al más y cruel estilo de la película “Los Santos Inocentes”

A mí me emociona el himno de Andalucía porque siento y quiero mi tierra, que es hermosísima, porque este himno es reivindicativo, es solidario con otras autonomías y con la Humanidad. Y disfruto, añoro y me emociono con Carlos Cano, con Jarcha, Gerena y tanta gente que le cantó y sigue cantando a su tierra y al sufrimiento de su pueblo.

Luego, me vienen a la memoria Francisco Javier Verdejo, García Caparrós, a quienes le hicimos tras su asesinato por los franquistas, una misa funeral en la parroquia de la Estación de Linares-Baeza, sólo a centenares de metros de la triste y aciaga compañía XIII antidisturbios de la Reserva de la Enira ¡Madre mía si llegan a enterarse que estábamos allí!

Unos Antidisturbios que en la huelga de 1977, después de tanto palo a los linarenses, se atrevió a desfilar en plan  prepotente y provocador, sin guardar formación y mascando chicle, ante la estupefacción de  los linarenses, en la procesión del Santo Entierro, un Viernes Santo, en que Linares, ya sufría los estertores de una muerte anunciada y en que en el momento de la procesión, mucha gente se volvía de espaldas a esta XIII Cia. para no verlos pasar en un gesto de claro desprecio, porque fue una clara provocación.

 Aquella era la Andalucía y el Linares que luchaba por el pan, el trabajo y la libertad. Lucha que este pueblo ha olvidado ya. Gente hastiada de ver que batalló por algo que no ha visto, porque seguimos estando en el furgón de cola, muertos y enterrados.

 Hoy los señoritos, han abandonado sus haciendas que niegan ceder o arrendar algún cacho de su improductiva tierra (porque no la cultivan) a los campesinos andaluces para que las trabajen. Ahora el presente y el futuro del “señorito” es otro… ¿quizá la política, la corrupción, el blanqueo de dinero? Pues bien, llegado este momento, después de tanta lucha es lógico preguntarse: ¿Para ver esto, hemos luchado tanta gente arriesgando nuestras familias y nuestras vidas? Así, literalmente.

No sé si la impasibilidad ante esta amargura de tantísimo paro, emigración, desahucios hipotecarios, despidos indecentes como el del Asilo, es esa “indefensión aprendida” que señalaba Ad Contrarium,  o haber tirado la toalla de ver que por aquello que luchamos tanta gente, quizá no haya servido para tanto o para casi nada y por eso, nos refugiamos en la “caja tonta”  acordándonos en la “mama que papa” a nuestros políticos, para desahogarnos, justificarnos y adormecer nuestra indolente conciencia.

Pero servidor, este pobre escribidor, a su modo y en la medida de sus posibilidades, y en este medio de “Linares 28”,  que es una de ellas entre otras, seguirá luchando, dando la cara todas las semanas, pese a quien pese, como ese apenas 5%  de los que para algunos indecentes, corruptos morales, chaqueteros, integristas e inhumanos, sólo buscamos notoriedad.