Cada vez que veo la factura de la luz por casa se arremolinan en mi mente las varias agresiones que en la misma me llegan. Trato de explicarme con más detalle que lo hice en el pasado sobre el asunto. Espero así  que a algún amable lector interese también más el daño  común  que Endesa nos infringe, que en la ideología del abajo firmante. Y no es que me avergüence de perseverar en la conciencia de trabajador para la dignidad compartida dando la cara. Hecha tal aclaración, trato de compartir las vejaciones que como: cliente ninguneado, persona que piensa y se informa, persona que pide explicaciones, español abandonado… y alguna otra más.

            Es innegable que en nuestro país el oligopolio de Endesa y compañía vende la electricidad de la más cara de Europa. Lo es también que tal ocurre porque actúan casi como un monopolio con el beneplácito del gobierno de turno a cuenta de la corrupción de puertas giratorias. Veamos  con cierto detalle algunos indicios de como hemos llegado hasta aquí y parte de las agresiones que  debieran denunciar con más vigor la ciudadanía.

            La ENDESA que aparece en nuestra facturas es una mentira: ya no es (ni probablemente lo sea nunca) la Empresa Nacional Distribuidora de Electricidad Sociedad Anónima en la que se integró Sevillana de Electricidad y varias compañías más con la pretensión de asegurar energía a todos los hogares del país. La llegada del capitalismo mercantilista, con el supuesto mantra de los beneficios de la competencia, sin distinguir sectores, dejó la lógica aspiración a monopolio de Endesa en lo que hoy es Red Eléctrica Española. Ésta es la empresa que trata de poner de acuerdo al mencionado oligopolio y sin perjuicio alguno para sus particulares propietarios. Como podemos ver,  la privatización del arriesgado monopolio se hizo sólo en cuanto a la propiedad. De ella se excluyó la del Estado como garante  del conjunto de los contribuyentes/clientes. Con el entramado ya señalado, el gobierno cubre los perjuicios que pudiera haber y los accionistas ganan sin arriesgar. En  realidad funciona como un indefenso monopolio expoliable: Hoy Endesa es de capital italiano.

            Para enmascarar éstas y otras tropelías, el conjunto de las eléctricas, con el silencio cómplice  del gobierno, han venido confundiendo al pagano con el llamado déficit tarifario. Esto es, que las compañías eléctricas ¡tan bondadosas ellas! con la ayuda del gobierno nos venían ayudando a pagar la energía ¡que aun es más cara! Así que, mosqueado con la sorprendente guerra que se le viene haciendo a las renovables en este soledado país, he buscado luz en torno a la electricidad.   Estudiando con cierto detenimiento e información complementaria la factura de la luz, porque no es fácil de compenderla, me ha familiarizado con algunos apartados de la misma y de su dudosa historia. Veo que el déficit tarifario es algo exagerado y atendiendo a causas extinguidas. De la misma manera, en el presente son discutibles las cuantías y gestión de ajuste del sistema, ininterrumpibilidad,o  costes extrapeninsulares. Del pasado llaman la atención los 3.600 millones de euros que el erario público hubo de aportar en Costes de Transición a la Competencia para la ¿liberación de pecios?, o en la Moratoria nuclear así como en  Gestión de resíduos sólidos.

            Por esa fijación tendenciosa por la energía de origen  nuclear o fósil, uno no puede obviar la actitud sectaria en contra del autoconsumo y del desarrollo de la energías renovables. El gobierno  ignora las conveniencias de las mismas que han llevado a decantarse por ellas a la señora Merkel en su menos apropiado país. Cualquiera que sea la personal ideología, como simple usuario es lógico que desconfíe de quien favorece intereses privados capitalistas contra los suyos propios.

            Pero no se agotan ya las quejas. Acaba de concluir la instalación de contadores inteligentes, como un trágala impuesto a todos los usuarios tras una falsa consulta confundida entre la propia Endesa y el cúmulo de subcontratas en que ésta, para ahorrar costes, divide sus actividades y sin responder a las partes en instancias lejanas (Oficina en Barcelona) o en servicios de e mail saturado.

            Sobre la supuesta libertad  de competencia y tarificación en una red única, se ofrecen ahora distintas modalidades que entraron en vigor el pasado uno de Octubre. Se puede tener información del precio que cambia de hora en hora en función del consumo previsto y de las variables en la producción (eólica, solar,..). El usuario podrá informarse en la web de Red Eléctrica Española y elegir las franjas horarias que le convenga. Claro algo tan engorroso e incómodo para un público general y buscar, con la aparente y falsa excusa de la  santa libertad de mercado una agresión más.

            Concluyendo. En esta última oferta de supuesta mejora de gestión, como con los contadores  inteligentes, como en las cambiantes traifas mensuales/bimensuales o reales/extimadas, no se ofrece un servicio más eficiente sino la ganancia de los mismos. Si no primaran los beneficios del accionariado y sus cómplices, con los medios tecnológicos y de control social que hay hoy, se habría optado por un monopolio público eficiente y solidario. Y eso sin alardear del patriotismo huero de varios personajes que han intervenido en el destino de Endesa. Claro que eso habría significado enfrentarse al desmedido afán de lucro personal que nos domina.