Vivimos momentos históricos. Crisis económica, política y de valores que, ineludiblemente nos han de conducir hacia cambios sociales, más profundos de los que pudiéramos imaginar. La Historia lo confirmará en el futuro. Pero, como siempre en esa misma Historia de la Humanidad, son pocas las personas, contadas, las que abren nuevos rumbos y horizontes, las que “tiran del carro” para qué las sociedades evolucionen, las que son valientes y no se sienten indefensos ante las adversidades, unos anónimos, como el qué manejó por primera vez el fuego, o el que inventó la rueda o la música o las pinturas rupestres, otros conocidos, como Julio César, Jesús de Nazaret, Buda, Galileo, Newton, los revolucionarios franceses, quienes confeccionaronla Constitución española de 1812, Beethoven, los padres de la Constitución de los EEUU, Gandhi, Einstein, Marx, Freud, etc. etc.

Hoy se escucha, con frecuencia, qué las cosas no van a cambiar gobierne quién gobierne, que todos los políticos son iguales y que van a lo mismo… Sin duda, los mecanismos sociales de poder (economía, mass media, partitocracias, etc.) han conseguido un efecto en los ciudadanos que los expertos del comportamiento humano denominan “Indefensión Aprendida”.

Se trata de una característica que la persona ha aprendido para comportarse pasivamente ante hechos y acontecimientos, con la creencia subjetiva de no poder hacer nada por mejorar su situación o la de los demás y que, a pesar de existir oportunidades reales de cambiar la situación, actúan pasivamente evitando ciertas circunstancias que le pudieran resultar desagradables, en nuestro caso, movilizarse, protestar, ilusionarse, etc. ante o con posibles cambios sociales.

Las personas tienen la percepción de ausencia de control sobre el resultado de una situación, como unas elecciones, la formación de un gobierno, el aumento del empleo, la ausencia de corrupción, etc. Se niega la posibilidad activa de cambio que el individuo tiene, atribuyendo el control de las situaciones a algo externo, a veces casi divino, acabando por asumir que la responsabilidad de aquéllas no es de la persona y nada puede hacerse para cambiar el medio o el contexto y mejorar la situación y/o la de los demás.

La Indefensión Aprendida se genera porque las personas hemos sufrido una serie de situaciones, sociales en nuestro caso, a través de las que hemos obtenido consecuencias inesperadas y negativas. Por poner dos ejemplo recientes, de una parte, para los votantes socialistas, la negación de la crisis económica por parte del gobierno de Zapatero, con las consecuentes restricciones posteriores, paro incluido, ERES, etc. a las que nos hemos visto sometidos los españoles y, para los partidarios del Partido Popular, a las promesas incumplidas del gobierno de Rajoy, con subidas excesivas de impuestos, mayor diferencia de clases, mayor número de pobres y corrupción por doquier. Podemos retroceder en la Historia para ejemplificar por qué la sociedad española padece Indefensión Aprendida, pero ese ejercicio se lo dejo al lector, seguro qué haya muchos más ejemplos y más adecuados a su afinidad política.

Lo único que cabe esperar es que nuestra salud emocional mejore, es decir que, en estos momentos de vientos nuevos, podamos curarnos la Indefensión  y ser capaces de tener confianza en nuestras decisiones, creer que podemos cambiar las cosas, por muy pequeño que sea el granito de arena que aportemos, en lugar de optar por la comodidad que nos ofrece la Indefensión, si es que somos de los privilegiados sociales que no hemos padecido la crisis de manera descarnada. Ojalá seamos muchos los que rompamos el mito y sepamos tirar de la sociedad en pos de una mejora para todos.