Comentaba un amable lector que soy excesivamente protagonista y/o que no entiende bien de lo que escribo. Sobre lo último puede que tenga razón y que debo mejorar en claridad. En cuanto a lo primero, trato de alumbrar algo. Admito que relacionar – a veces con excesivos saltos- las aspiraciones de todos con hechos concretos del día a día puede descolocar, por distintos motivos, a quienes no tienen clara su implicación social. De los motivos aludidos puede ser decisiva, para tal descoloque, la información contradictoria (incluida la mía) que aparece embrollando  cada asunto. Más, si encima, se entremezclan los datos con la opinión, con frecuencia interesada. En aras del mejor  entendimiento demandado, abordo hoy las pensiones dejando para el final, en lo posible, mi opinión interesada ¿e interesada? en cuanto también soy pensionista.

El del futuro de las pensiones es un asunto en el que, además de la omnipresente crsisis ( con el desempleo y otros aspectos), inciden también: el descenso de natalidad, las migraciones, las aportaciones por cotizaciones de los propios trabajadores o de los presupuesto generales, y el sistema público o privado de pensiones. Como quiera que la alarma sobre la inviabilidad de las pensiones, como de todos los beneficios sociales, no es nueva, conviene no olvidar lo que ha venido pasando en los últimos deceños. Ante el descenso de población en España y Europa, se ha comprobado que, con la mayor incorporación de la la mujer al trabajo y la llegada de inmigrantes, se soslayó tan negro panorama. De la misma manera, en ese periodo crecieron, las pensiones (las no contributivas y la ampliación autonómica) con fondos de los presupuestos. De esa manera se inició el camino andado en otros paises hacia la supervivencia de todas las personas por el hecho de serlo.

Hablamos de la supervivencia de cualquiera en un futuro más o menos inmediato. Como las cosas no se solucionan solas, conviene informarse para luego actuar con respeto y firmeza de manera democrática. Sobre las pensiones privadas ya nos hablaba hace unos años desde el BBVA, cuando su presidente pedía que se enseñara esta temática en la educación básica. Recientemente el  Presidente del Banco de España, señor Linde, recomendaba que los trabajadores invirtieran sus escasos ahorros en pensiones privadas arriesgando en los bancos  como  los de preferentistas. Con relación a la hucha de pensiones o fondo de reserva que se creó para pagar las pensiones con lo que los trabajadores habían venido en 1.995. En el 2.011 ya contaba con 108.449 millones de euros. A partir de esa fecha el gobierno del PP ha metido la mano hasta dejarla en 66.815 millones de euros en 2.015 y con la previsión de detraer otros 6.283 millones para los presupuestos de 2.016. Así se han retirado en estos cuatro años 41.634 millones que coinciden con los recortes habidos en educación y sanidad públicas. A ello se unen los riesgos de disminuir las aportaciones de los trabajadores por la bajada de los salarios. Así que las pensiones, ahora congeladas habrá que financiarlas  cambiando la política fiscal haciendo que los ricos paguen realmente los impuestos que les correspondan.

            Y es que al tratar de pensiones, como de la supervivencia en general de las personas, debería regir  la propuesta antiquísima pero justa y sabia ..de todos según sus posibilidades, a todos según sus necesidades. Ese es el principio de la solidaridad general que dignifica a las personas que comparten esfuerzo, inteligencia y generosidad para propiciar sociedades más felices. Lo argüia  en la defensa de una renta básica, para un presente y futuro de trabajo escaso, como para las pensiones y el conjunto de los servicios sociales. De ninguna manera se ha dicho que la gente viva del cuento, ni que, de la noche a la mañana, a nadie se le obligue a prescindir de los privilegios obtenidos con su noble esfuerzo. Se trata de que quienes no puedan, por edad, enfermedad, o falta real de trabajo puedan sobrevivir con dignidad. Bien se sabe que las pensiones en España están en un 55% por debajo del SMI (salario mínimo interprofesional) en comparación con las de Europa, donde el sistema fiscal es bastante más justo que el de aquí.

Dignidad e inteligencia es lo que vamos a necesitar para no hacernos trampas con falsas cuentas. Aunque se suba de 65 a 67 años la edad de jubilación ..¿qué se arregla si la juventud empieza a trabajar más tarde? Y siendo así.. ¿cómo podrá llegar a presentar una cotización de 37 años a los que se pretenden elevar los 35 actuales para cobrar la pensión completa, cuando los actuales contratos son precarios y parciales en su mayoría? ¿Esto es  protagonismo o preocupación?