Hace apenas una semana, aparecía en los medios el señor Rodrigo Rato, bañándose tan ricamente junto a un yate, tras “no declarar” sobre las acusaciones por su intervención como ex- presidente de Bankia. Lamentablemente tal noticia no es novedad en cuanto a la impunidad de que gozan los pudientes de este país, de eso ya estamos curados de espanto. Podemos recordar acusaciones delictivas a directivos de Santander o Telefónica que se saldaron con sanciones mínimas o por la prescripción del delito. Se puede señalar directamente al poder económico, aunque lo que más suena es la gente que, como Rato, ha estado también en política.
Mi obsesión por la información me llevaba a señalar que el titular de don Rodrigo, más que con la impunidad tiene que ver con el recochineo ante el conjunto de paganos. El brillante ministro de economía de Aznar se acogió a su derecho a no declarar y al día siguiente sus escogidos abogados pedirían al juez lo que opina el Banco de España sobre su asunto. Así empieza otro serial que como en los de Bárcenas, Carlos Fabra o el honorable Pujol , los eres y otros, se suceden juicios larguísimos, penas escasas, alguna entrada en la cárcel (si hay suerte) y del patrimonio del delincuente casi ni tocarlo. Aquí es donde el personal de a pié siente el citado recochineo tan cercano a la desmoralización colectiva. Ésa es la función de tan veraniega “noticia”: no hay nada que hacer, la justicia es menos ciega de lo que se dice y castiga poco o nada a los poderosos. Así se cercenan las ilusiones de quienes no se resignan a vivir envueltos en un lodazal de corrupción, para que depongan su actitud constructiva. Sí, se quiere sembrar la impotencia y propiciar el miedo y el egoísmo entre la gente. No faltarán mantras como el todos son iguales o las falsas ilusiones de han contratado a algún vecino para quince días.
Sin embargo, no faltará quien contraste sus miserias con la suerte de Rato. A mi se me viene a la mente, aunque sólo sea para que no se me tilde de sectario, la de Luis Roldán del PSOE. Sí, aquel director de la guardia civil que huyó a Tailandia al descubrirse sus varios delitos económicos. Tras su largo juicio, se le acusó a 31 años de cárcel de los que cumplió 15, los últimos en régimen atenuado. En cuanto a su patrimonio, se le echó mano a una parte menor y se calcula que escamoteó por ahí el equivalente a unos diez millones de euros. Por mucho que lamentemos que esta historia injusta se repita, con tanta o más impunidad con Rato, Pujol o los de los eres, en cuanto el coraje cívico decaiga, hemos de mirar lo positivo: qué se nos esconde y qué es lo esencial.
Hace unos días de Madrid nos llegaban los peores tintes sobre los esfuerzos de Manuela Carmena y su equipo por explicar lo que realmente están haciendo a partir del erial recibido de la señora Botella. Otro tanto nos llega de Barcelona donde Ada Colau, quien además de reunirse con el vecindario de varios barrios, ha mandado retirar el busto de Juan Carlos I mataelefantes y amigo de Pujol.De allí nos muestran más de separatismo sin detallar el racismo PPfascsista de Albiol. De lo que de difícilmente nos enteraremos será: *de los cambios en el Código Penal para que el delito Aguirre en Madrid ya no lo sea, * de los manejos para que toquen los jueces apropiados para juzgar los contenciosos que afectan al gobierno del PP y a sus cómplices (Pujol y alguien del PSOE?).O sea que nos seguirán entreteniendo mientras preparan una buena operación de impunidad>impotencia>desánimo. Ante esa trampa permanente y las insolidaridades de quienes no debieran, la inmensa mayoría de los empobrecidos, hemos de apostar por la utopía necesaria.
Sí, porque aunque no nos lo cuenten, las cosas están empezando a cambiar como en:
Madrid, donde Carmena y su equipo han impedido la venta fraudulenta de Botella a Fondos buitre de 2.935 y 1.860 de viviendas que habitaban en alquiler otras tantas familias humildes.
La labor permanente de Colau y su equipo en Barcelona, dejando la ciudad libre de desahucios, visitando los barrios modestos o parando construcción de ferrocarril menos necesario.
La rebaja de las retribuciones de cargos electos en candidaturas populares “En Común” o en Mareas en Zaragoza, Valladolid, A Coruña, Cádiz, Santiago de Compostela, Valencia y en tantos municipios y autonomías. Lugares donde no tienen facilidades ni con el gobierno central ni de otras entidades o medios de comunicación para conocer en todo su detalle la situación de las arcas y atender las mayores urgencias como comedores infantiles y otros signos de la pobreza galopante que resulta de repartir entre más casi el mismo trabajo en condiciones de creciente esclavitud.











El caso de Rato, como el de cualquier pudiente, es que sus abogados están lo suficientemente capacitados, y motivados, como para hacer valer las garantías procesales que asisten a sus defendidos. No es lo mismo que te defienda un abogado de oficio que acaba de terminar sus estudios, que los 147 abogados del bufette Cuatrecasas & Gonçalves Pereira.
Y punto. A algunos la política les ciega, pero está claro que en este caso en particular, el tio goza del buen conocimiento del derecho que tienen sus abogados.