Curioseando en los anaqueles de una librería, volví a encontrar como hace décadas El Camino, Las ratas y otras obras de Miguel Delibes. El hallazgo me alegró el día. Llevaba una semana en que la galopante disminución de hielo en los polos o la creciente basura en el Mediterráneo, habían dejado por los suelos mis deseos ecológicos. La librera me detalló que dichos títulos se mantenían como lectura recomendada en varios institutos de la ciudad. Ella misma relacionó el asunto con la feliz estancia de un retoño de su familia en una granja escuela. Tanto la vuelta a lo rural como a la literatura de don Miguel, me animaron a disfrutar compartiendo la obra inolvidable del escritor castellano.

            Algún manual de literatura definía a nuestro autor como costumbrista. No dejaba de ser cierto que en las obras citadas, que he vuelto a leer, se describe la vida dura y trágica en el ambiente rural castellano, incluídas las costumbres. Pero se le podía haber puesto el calificativo de clásico en cuanto que, más allá de la novedad y tras años de la  muerte del autor, sigue narrando aspectos, además de muy oportunos, trascendentes más allá de épocas y lugares. Este profesor, periodista y brillante escritor, es además de todo eso un sincero humanista que trasciende y con mucho, en su obra y en su vida el citado y otros tópicos.

            Nace en Valladolid en 1.920. Tras estudiar bachillerato, se enrola voluntario como marino para la guerra en el bando sublevado. Al regreso compatibiliza varios estudios (derecho, comercio, artes y oficios). Inicia su andadura profesional como caricaturísta en El Norte de Castilla, del que llegaría a ser director y luego a dimitir por problemas con la censura. En 1.946 casa con Ángeles de Castro, con quien formará una numerosa familia. En 1.947 publica su primera y premiada novela La sombra del ciprés es alargada. Desde entonces seguirá publicando con frecuencia casi anual su importante obra que da por concluida al final del siglo XX. En 1.975 fue elegido miembro de la Real Academia. Además de EL Nadal , premio a su primera novela, obtuvo bastantes más así como el nombramiento de doctor honoris causa en universidades de  España y  del extranjero. Muere en su ciudad en Marzo de 2.010.

            Su obra, muy relacionada con la caza y la naturaleza, no deja de estar muy cerca del sentir humano que expone a través de Lorenzo, personaje protagonista de esta afición Diario de un cazador al que hace emigrar Diario de un emigrante y expresar su sentir en Diario de un jubilado. En dicha obra retoma el tema que había tratado con más profundidad psicológica en La hoja roja.Y es que en su narrativa no ha faltado la preocupación por estos aspectos, como en El príncipe destronado cuando un niño deja de ser centro de atención por la llegada del hemano menor, o los sentimientos que en Cinco horas con Mario expresa una viuda ante el cadáver de su marido. Algo que de manera más sutil y entrañable al propio autor expresa en Señora de rojo sobre fondo gris (1.991) al quedar viudo y muy afectado.

            Los aspectos sociales que ya aparecen en El Camino o en Las ratas adquieren una mayor dimensión en Los santos inocentes en que se presenta sin ambages la lucha de clases en la España profunda que se niega  a la cesión de privilegios. En una clave más política  plaantea una interesante reflexión en El disputado voto de don Cayo, siendo éste un campesino que tiene algo de memoria y de desconfianza. No falta la ironía y el uso de un registro nuevo, novela epistolar, en Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso en que la candidez de un personaje permite un jocoso desenlace. A su importante obra novelista, en la que no deben ovidarse ni Aún es de día ni Mi idolatrado hijo Sisí añade como colofón El Hereje donde vuelve su mirada a la España inquisitorial que ignora el aire humanista que venía de Europa con la inspiración de  Erasmo de Róterdam. Su novelística ha tenido un gran reflejo en el teatro y en pantalla a la que se han llevado Los santos inocentes casi una decena más.

            En su importante obra ensayística, aborda además de una concepción más profunda de Castilla como problema,u otros como La censura en los años cuarenta, la naturaleza en peligro. Ya en su discurso de ingreso en la Academia  (1.975)Un mundo que agoniza anuncia su gran preocupación, que concreta (con su hijo Miguel) en La Tierra herida ¿qué mundo heredrán nuestros hijos? Como decía al principio, una fuente necesaria aunque incómoda pues hace pensar.