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CAMPUS DE RABANALES

Días atrás, tuve la suerte de compartir con unos amigos, un viaje por  Andalucía Oriental, que finalizamos en la ciudad de Córdoba.

Son unos amigos de verdad, de aquellos en que la palabra amistad hay que escribirla toda con mayúsculas, una vieja amistad desde los años 70,  que perdura a través de los tiempos, pese a la distancia, ya que residen en Cataluña.

Cuando programamos su último día de visita, me sorprendió su deseo de visitar si fuese posible, las instalaciones de la que fuera la Universidad Laboral de Córdoba, indagamos en Internet, y vimos que esas instalaciones pertenecen junto con otras a la Universidad de Córdoba, estando ubicadas en las mismas, la Facultad de Ciencias, la de Veterinaria, la de Ingeniería de Agricultura y Montes, además de una Escuela Politécnica Superior.

Mi amigo, había pasado en dicho centro un par de meses, cuando tenía 16 años, ahora tiene 62. Por un error administrativo, se le envió a Córdoba, pero en realidad sus estudios, los debía realizar en la ciudad de Eibar, donde se ubicaba otra de las muchas Universidades Laborales que por aquellos tiempos había en el país. Pero a pesar de su breve paso por Córdoba quería recordar su corta estancia en esas instalaciones. Como la mayoría de los que hemos pasado los 60, quería rememorar sus años mozos y ya que iba a estar en Córdoba, además de disfrutar de su sol sus monumentos, y su gastronomía, volver a contemplar aquellas instalaciones donde paso un pequeño tiempo de su juventud, recuerdos y añoranzas de algo que no ha de volver.

Encontramos el hoy llamado Campus de Rabanales, paseamos por el mismo, nos hicimos fotos, en fin un rato muy agradable, las instalaciones de la antigua Universidad Laboral, se han modernizado pero lo básico continua igual, sus edificios, sus zonas deportivas, su teatro al aire libre, y su iglesia, al parecer ahora dedicada a sala de exposiciones.

Me comento mi amigo, que salió de casa de sus padres en Alcañiz (Teruel) con lo puesto, un billete de tren hasta Córdoba y doscientas pesetas. Le costó más de 24 horas el llegar a Córdoba, donde en la Laboral, lo equiparon de todo, tanto de ropa como de libros y material necesario para el estudio, naturalmente sin costarle un duro, entonces decía con un poco de sorna, entonces amigo Emilio, no había ni declaraciones de Renta, ni IVA.

Todo esto me ha dado a mí que reflexionar, sobre el papel que desarrollaron, mientras funcionaron, este tipo de centros de estudios de formación profesional en forma de internados o semi-internos.

Fueron, aquellos centros, dirigidos a jóvenes procedentes del mundo rural, aunque no únicamente. Las primeras en entrar en funcionamiento en el año 1956, fueron las de Sevilla, Tarragona y Gijón, a las que siguieron muchas otras hasta llegar a 21, eran pocas, muy pocas, para las necesidades del país, exclusivamente para varones, (ignoro si habría alguna femenina) por ellas pasaron decenas de miles de jóvenes, que con su esfuerzo ayudaron en la industrialización de España, en astilleros, fábricas de automóviles, o en su incipiente industria electrónica.

En Andalucía fueron cuatro, como se ha dicho, Córdoba, Sevilla, Málaga y Almería. En las dos primeras ciudades sus instalaciones son hoy facultades universitarias, en Córdoba ya lo he mencionado y en Sevilla son facultades de la Universidad Pablo de Olavide, la de Málaga y Almería son centros educativos de formación profesional, además de instituto de enseñanza media.

Quiero mencionar otras dos, la de Gijón, donde se construyó el edificio de mayor volumen de España, verdadera joya arquitectónica, también dedicado hoy a centro universitario, amén de otras muchas actividades, como museo o salas de exposiciones, y la de Tarragona, hoy llamada Complejo Educativo Tarragona, en la que en aquellos pretéritos tiempos, los jóvenes que estudiaban lo hacían internos, en forma totalmente gratuita, hoy también pueden hacer sus estudios en régimen de internado previo pago de 4.200 €.

Hoy en día en que se quiere, borrar para las nuevas generaciones, todo lo realizado por el Estado, en los últimos 25 años de la dictadura, bueno será dar a conocer parte de ello, puesto que esto también es memoria histórica.

La dictadura, fue horrorosa,  no hay nada más cierto que se han de enterrar dignamente a los muertos. Pero no se puede sustraer a los jóvenes actuales, la realidad de los años 1950 a 1975 en que con mucho sacrificio, muchas penalidades se sentaron las bases para la sociedad española, del último cuarto del siglo XX.

Otro día escribiré de las Residencias Sindicales

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