Siempre he pensado que las Leyes, las han hecho unos pocos para su propio beneficio, porque día tras día, voy comprobando y corroborando, que la soberanía no reside en el pueblo, sino en aquellos que las pergeñan para su propio beneficio. Nosotros sólo somos simples marionetas el día de las elecciones. Ellos, como creadores de la criatura, establecen los subterfugios para burlarla en detrimento de la ciudadanía. Somos un país literalmente adesarrollado, es decir, con crecimiento desproporcionado en los distintos miembros del cuerpo, respecto a las leyes y la justicia social.

Sangrante es la actitud de las eléctricas, cuyo ministro del ramo, amenaza con una subida de un 30% en la energía, si no se construye el cementerio nuclear en Castilla la Mancha.

Sangrante es el “impuesto al Sol” es decir a las renovables, cargándose al astro rey. Ya no podremos cantar el “cara al sol” ¡Joder!

Sangrante es la LOMCE sectaria y elitista de Wert,  cargándose una asignatura tan vital para la democracia, como era la Educación para la Ciudadanía.

Sr. Wert, felicidades por su nombramiento de regalo de bodas  como embajador ante la OCDE como premio a su fantástica Ley (mientras, el Cuerpo Diplomático cabreadísimo) Este buen hombre, no debe tener WC en su casa, porque durante su mandato, ha defecado sistemáticamente sobre los colegios y las universidades públicas. Yo creía que igual lo mandaban como asesor de alguna eléctrica, o en la FAES de Aznar, pero no, lo suyo ha tenido más proyección…y es que se lo merecía. Su jefe Mariano, ha resultado ser un buen amo de casa, que  lo mismo plancha un huevo que fríe un pantalón. Sangrante es la devolución de sólo 210.000 euros de los 15 millones que rapiñaron en el caso Bankia.

Sangrante es la Ley de Dependencia con el caso de la minusválida Elvira Murcia que padece esclerosis múltiple. Sangrante sigue siendo el caso con los enfermos de la Hepatitis C. Sangrantes son los 70 millones en los presupuestos de nuestro Troiko particular, el Sr. Montoro para Esta Ley, cuando lo que hacen falta son 3.000 millones. Sangrando está la Sanidad Pública. Sangrante es  el caso del chaval que no puede que tomar un tren para ir a la universidad con su silla de ruedas y ni ADIF ni el Gobierno se lo solucionan. Sangrante es que los bancos, con viviendas vacías no paguen la comunidad con el consiguiente corte  del suministro a las comunidades por la falta de dinero.

Sangrante es que una familia que tiene un hijo extranjero en acogida permanente, por motivos humanitarios, estos motivos, desaparezcan al cumplir los 18 años y tener su familia de España, que darlo de alta como empleado de hogar, para que no lo echen del país, cuando el chaval está estudiando; un caso más para las magníficas y veraces estadísticas de creación de empleo. Sangrante es el presupuesto de las becas para que así sólo puedan estudiar los hijos de los ricos. Sangrante es que los bomberos forestales cobren un sueldo de 900  euros al mes. Sangrantes siguen siendo las relaciones del Ministro de Defensa con empresas de armas españolas, con las que trabajó hasta 2011, otorgándoles 32 contratos de ventas de armas en estos tres últimos años a “su” Instalaza y filiales.

Sangrante es que muy pocos denuncien situaciones sociales injustas y que cuando alguien lo haga, algunos canallas con el alma podrida, le den la del pulpo anónima y cobardemente.

Sangrante es que jubilados que cobran 700 u 800 euros, defiendan este sistema capitalista de mierda. Sangrante es ver como trabajadores, ignoran el despido injusto de sus compañeros e incluso se atreven a arremeter contra estos despedidos, defendiendo a su “señorito” (Asilo de Ancianos y Obispo de Jaén)  Sangrante es el comportamiento de muchos “señoritos” de misa y comunión diaria, auténticos canallas para con sus trabajadores. Sangrante y pecaminoso es el poder que sigue teniendo la Iglesia española, anclada todavía en el Medievo, con sus condenas por razón de opción u orientación sexual. Sangrante es ver cómo el poder político, le sigue bailando el agua  a esta Iglesia, anti testimonio  del Evangelio. A ver cuánto nos dura Francisco.

Sangrante es la película de los “Santos Inocentes” y más sangrante es ver cómo la situación, de esta película, se sigue reproduciendo en muchos lugares del país en el S. XXI.

En fin, sangrante es la situación de esta España, que ha retrocedido treinta años en su Historia, en derechos, en  sus Leyes y en su Justicia Social, debido a toda esta caterva de gentuza sin escrúpulos, sin conciencia, sin humanidad.

Sangrante es que vuelvan a soplar vientos del sur y el hombre, tenga de nuevo que emprender viaje…  como lloró el poeta.