A nuestro plasmático, no tengo claro si de plasma o plasta  si no fuera más sangrante la miseria que multiplica, Presidente, su ínclito Pedro Arriola le ha cambiado el discurso. En el nuevo tiempo abierto, sobre todo en el partido-el gobierno no meallo más allá del insoportable Wert- se sale más a la calle con caras jóvenes y nuevas palabras para seguir defendiendo la misma promesa de esclavitud. Sí, en el uso goebelsiano o machacón de una palabra-mantra, se ha pasado de la  de extremista , ya abordada en estas páginas, al último grito de antisistema.  Y es que el señor Rajoy es muy deportivo ¿o deportista, cuando leyendo el MARCA y fumando su puro, espera que los problemas se arreglen solos? a la hora de aplicar las recetas que se le encomiendan. Repasemos algo de lo que los medios (o enteros) sólo dejan en un olvidado rincón de la hemeroteca.

El ahora supuestamente moderado Rajoy sí puso muy alto el record de jefe de la oposición en cuanto a insultos al señor Zapatero con la ruidosa ayuda de sus diputados-jaleadores. Mientras que una facción, con abundante apoyo en la prensa, movía las denuncias sobre el 11M tratando de atenuar las mentiras de Aznar y su último ministro de interior, señor Aceves. Y es que a estos estadistas de pacotilla la política de estado les importa un comino cuando de mejorar su imagen se trata. Para cuándo una sincera autocrítica sobre Aznar en las Azores, las armas de destrucción masiva y las consecuencias de animadversión del mundo islámico contra la España que supuestamente era mediadora con el mismo. Esa autocrítica sobre el apoyo al polvorín abierto en Oriente Medio, tras la guerra del todavía desgarrado Irak, ni está ni se le espera. Nuestro patriótico presidente, que a regañadientes  aceptó la sentencia final del 11M, sigue  comprometiendo a España en el conflicto que tanta muerte y desolación vienen causando. Cómo pueden explicar la ampliación de la Base de Morón (a pocos kilómetros de Sevilla) para que desde allí el ejército USA vigile al islamismo.

Pero dejemos el sentido de estado, si es que podemos olvidar la recogida de firmas sobre la separación de Cataluña, el boicot contra el cava, o las pegas sugeridas contra la pacificación en Euskadi, promovidos en aquella moderada oposición. Ahora en el poder, ignorando tanto dislate y provocación, tratan supuestamente de aplicar la ley. Sí, de tal manera que más estropicio cause en ambas comunidades. En una, ofreciendo permanentes coartadas al independentismo, en la otra alargando innecesariamente el final de aquella paz. Volvemos a la imagen y a los réditos que el PP ha obtenido de la supuesta lucha aintiterrorista. No importa que éste sea el mismo partido del Aznar que ofreció dialogar con ETA, nombrándola como MNLV Movimiento Nacional de Liberación. En fín, dejemos la hemeroteca y volvamos a la “rigurosa” aplicación de la ley. No está muy claro si hablan del cumplimiento de: la de Memoria Histórica, la del trato inhumano a los extranjeros en la frontera (con muertes, devoluciones en caliente, cuchillas en las cercas,…) o en los CIES denunciados por instituciones europeas y sociales. Podríamos seguir con el celo legal en Interior, donde siempre, a su frente o en los aledaños se han colocado a personas tan “moderadas” como a los integristas Mayor Oreja, Fernández Díaz, o tan desinteresadas como Acebes (retiro dorado en Caja Madrid) o tan concienzudas como Cotino (relacionado con las muertes en el Metro Valencia). Ello si entrar a los méritos policiales de la virgen, la ley mordaza,  o la persecución por terrorista de   El Yunque, organización delictiva vinculada a Hazteoir a quien don Jorge declarara entidad de interés público. Pero vayamos al campo económico y al del respeto constitucional. Sí ¡maldita hemeroteca! ahora hablamos de aquella reforma constitucional del 135 que prepararon de consuno y en verano y sin más Rajoy y Zapatero. Entonces sí. Entonces, el denostado presidente se convirtió, como por ensalmo, en estadista cumplidor de la ley: la  del mercado, la de Merkel, la que garantiza por encima de todo el beneficio de los bancos.

Ahora, cuando el PSOE, más por conveniencia electoral que por convicción, trata de enmendar aquellas connivencias, se le tilda de desleal por apoyar a antisistemas. Obligados por la pobreza creciente, pese al cicatero reparto de trabajo que ofrecen las cifras de Rajoy,  los desahucios y el deterioro de los servicios, han cambiado con timidez de política esperando que escampe. Ante todo ello, la realidad es machacona: los ricos son más ricos y los pobres más pobres. Tenemos un gobierno y aliados anti-pueblo a quien  engañan y dividen maquillando la cruel realidad y el futuro.