Es lo que ha hecho el Padre Ángel, de Mensajeros por la Paz, al celebrar en su Parroquia de San Antón, un recordatorio-oración  por Pedro Zerolo, que  nunca se cansó de trabajar en todos los aspectos por la igualdad y la justicia social que predica el Evangelio de Jesús. Acaso se consideró ateo, pero con sus actos, fue más creyente, consecuente y cristiano, que muchos a los que se nos llena la boca jactándonos de serlo. Por sus obras los conoceréis…  Pero parece ser que para al máximo representante de la Iglesia en la Diócesis de Madrid, Mons. Osoro, eso cuando menos, ha sido una ofensa. Muchos creíamos que con la desaparición pública del inefable Rouco Varela, martillo de herejes, un Torquemada moderno, los vientos que soplaban en  el  palacio episcopal madrileño, reflejo de la España ultra católica y ultra conservadora, habían cambiado y se habían limpiado las estancias, pero no, poco ha cambiado.

Por otro lado, me descuadran y repruebo  los escándalos ofensivos hacia quien cree, como es el caso de Rita Maestre, porque  para oponerse a las imposiciones religiosas, no hay que provocar de aquella forma, con actitudes escandalosas. Aunque  las  universidades y escuelas públicas no deben ni pueden mantener capillas en sus sedes, y símbolos religiosos en sus dependencias, en las aulas, porque somos una sociedad aconfesional, que camina indefectiblemente a la laicidad. Y debemos saber exactamente qué significa esa palabra; el ejemplo lo tenemos en Francia.

La religión la considero privativa de nuestra esfera personal, igual que el ateísmo, que también respeto. Los símbolos religiosos pueden estar en en las parroquias, las escuelas religiosas, las cadenas en el cuello o en las casas que quieran tenerlos, pero en ningún sitio más.

Seguimos siendo la España decimonónica de “cerrado y sacristía” y mientras no evolucionemos, seguiremos como en siglos anteriores. No, por España no pasó la Ilustración…y se nos nota.

Me descuadra y repruebo también, que quienes critican actos de irrespeto hacia las creencias cristianas y se rasgan las vestiduras, apoyaran a Charlie Hebdo  en sus satíricas y ofensivas críticas al Islam. En fin, dos varas de medir bien distintas.

Y  vuelvo con el caso de Zerolo. ¡Qué mal ha sentado a Mons. Osoro y sus colegas, la celebración de despedida propiciada por el Padre Ángel en su Parroquia y que estuviera presente y a su lado, un Pastor homosexual declarado, de otra confesión cristiana no católica!  Pero ha caído mal, ¿por ser Zerolo ateo? ¿por ser de izquierdas? ¿por ser homosexual? Quizá por todo ello junto. ¿Cuántas gentes que no han pisado una iglesia, no han recibido cristiana sepultura durante tantos años? Infinidad de personas. ¿Volveremos a los cementerios sólo para católicos y los demás en otro separado? Muchísimos ejemplos de ello, los hemos tenido en el reciente pasado, y Linares es muestra de ello.

Entonces, para los Pastores de la Iglesia Católica… los homosexuales, lesbianas, transexuales, ateos, gentes de izquierdas, ¿No son hijos de Dios? Está claro, que para estos Pastores Católicos “Fuera de la Iglesia Católica no hay salvación”. Ya lo decía el Padre Ángel: “Me las van a dar por todos lados”.

Vuelve a decir la canción de Ana Belén: “Al gusano y al ciempiés: Cierra la muralla” y esto, es lo que estos hombres “Santos de Dios” auto investidos de “Gracia Divina” han hecho con su condena al homenaje de Zerolo en una Parroquia Católica  y a todos los que no piensan como ellos.

Como persona, en la continua  búsqueda de los valores del Evangelio, siento vergüenza ajena.

Existe otra Iglesia, con otra cara, que es la de la  denuncia, la solidaridad con el oprimido, la del compartir, la Iglesia Misionera que da testimonio de su fe, predicando con el ejemplo, tanto en África, India, como en Latinoamérica, frente a esa Católica Iglesia Institución, siempre ansiosa de dinero y poder, que se sienta en la mesa como compañeros de camino, con algunas instituciones religiosas, que conjugan haciendo filigranas imposibles, esa riqueza, ese poder y sus actitudes injustas, con un Evangelio que es radical ante la injusticia, como radical fue Jesús en su paso por este mundo.