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BANCA PÚBLICA

En los momentos actuales, en que los nuevos partidos políticos y sobre todo los grupos que han accedido a las alcaldías más importantes del país sustentadas en buena manera por la marca “Podemos” se les llena la boca hablando de Banca Pública. Bueno será que aunque de una forma muy sucinta se haga historia de la que ha sido ese tipo de Banca en España desde que comenzó haya en el año 1872, hasta nuestros días. Y también aunque sea someramente veamos algunas de sus ventajas y de sus inconvenientes.

La Banca Pública en España nace en 1872 fecha en que se crea el Banco Hipotecario de España, que en un buen principio, fue creado con aportación de capitales franceses.  Sirvió para la construcción en Madrid del Barrio de Salamanca. Dicho banco fue plenamente nacionalizado en el año 1923, durante la dictadura del General Primo de Rivera, época histórica en la que también se crearon el Servicio Nacional del Crédito Agrícola, que derivo en el Banco de Crédito Agrícola en 1962; el Banco de Crédito Local creado en 1925; el Banco de Crédito Industrial, creado en 1920 fue privado en sus comienzos, pero en 1941 por el régimen de Franco fue plenamente nacionalizado. La Caja Central de Crédito Marítimo y Pesquero, creada en 1919, que tuvo una actuación relativamente importante a partir de 1949; tal vez la entidad bancaria pública más importante nació en España en agosto de 1928, y se trato del Banco Exterior de España (los que somos mayores recordaremos su presencia en Linares),  por último en este capítulo la Caja Postal que fundada en 1909, es recordada por todos los que hicimos la “mili” ya que estaba presente en todos los cuarteles, como en la aldea más insignificante de nuestro territorio.

Toda esta Banca Pública, creada en la 1ª Dictadura, tuvo su desarrollo más importante en la década de los sesenta y setenta del siglo pasado. A finales del decenio de los 60 proporcionaban tanto crédito como la Banca Privada llegando en 1967, casi hasta los ciento veinte mil millones de pesetas.

Como se ve es en la dictadura franquista, cuando la Banca Pública adquiere un mayor desarrollo y es fundamental para el apuntalamiento de dicho régimen. Ya en democracia, serían fusionadas o absorbidas por el Banco Exterior, el cual a su vez junto a Caja Postal, pasa a ser Argentaria, que como muchos conocerán hoy es la “A” del BBVA el segundo Banco privado del país. Creándose entonces el Instituto de Crédito Oficial única institución pública existente al día de hoy de Banca en España.

Pero en España hubo otro tipo de Banca Pública, las Cajas de Ahorro que fueron creadas por fundaciones, dependientes de la sociedad civil, diputaciones, ayuntamientos, iglesia, etc., y que en sus estatutos predominaba cierta función social,  hasta la llegada de la democracia en que pasaron a ser controladas por los partidos políticos. No voy a hablar de lo nefasto que ha resultado dicho control, solo mencionare que únicamente dos de las incontables Cajas que existían han sobrevivido con el mismo estatus La Caja de Pollensa y la Caja de Onteniente, todas las demás unas con ayuda y otras sin ella, han pasado a ser sociedades anónimas con ánimo de lucro.

Además hay que rematar toda esta historia de la Banca Pública con el terrible recuerdo del Banco Rural y Mediterráneo, entidad de la cual eran propietarios en un 60 % de su capital los antiguos sindicatos verticales del régimen y que como los anteriores fue a parar con el correr de los años a la órbita del Banco Exterior es decir a la “A” de Argentaria. Este banco público de los “sindicatos” perdió lo que no está escrito, solo en el año 1980 más de 3.400 millones de pesetas, algo más de 20 millones de Euros, ¿Y saben quién los pago? Pues el de siempre el contribuyente.

Visto lo visto, tendríamos que preguntarnos, ¿Vale la pena tener Banca Pública? ¿Para qué sirve la Banca Pública? Ante todo tenemos que tener claro que la actividad de la Banca sea Pública o Privada, está regulada por las autoridades de la Unión Europea. No pueden una pandilla de amíguetes por muchos millones que tengan juntarse y decir vamos a hacer un Banco, la Banca es una actividad regulada a nivel europeo que requiere como primera medida unos capitales mínimos de varios miles de millones de euros. ¿De donde puede sacar un Ayuntamiento, una Comunidad Autónoma ese capital mínimo necesario si no es endeudándose o vía impuestos? El capital de un Banco (aportaciones de accionistas) y depósitos de clientes (es decir préstamos recibidos de la gente) sirven para hacer negocio prestando a sus demandantes de crédito, obteniendo un diferencial que sirve para pagar el beneficio (dividendo) a sus accionistas e intereses a sus depositantes. Esto que es obvio es preciso recordarlo cuando hablamos de la Banca sea pública o privada.

¿Qué ocurre con la Banca Pública? En el detallado y minucioso análisis que ha de realizar el gestor bancario, ante una demanda de crédito, el gestor de la banca privada analizara sobre todo que el crédito otorgado sea capaz de generar un beneficio en el periodo de tiempo más corto posible que lleve implícita la devolución de dicho préstamo o crédito, el gestor de la banca pública tendrá en cuenta fundamentalmente otro factor que es la rentabilidad social, pero si los proyectos a los que se han hecho los préstamos únicamente han sido estudiados con el factor de la rentabilidad social inmediata, nos encontramos que dichos proyectos no generan beneficio, son de más difícil reembolso , y al final eso que si ocurre en la banca privada, cuando sus accionistas son los que no cobran sus dividendos, o han de ampliar capital, en la banca pública somos todos los contribuyentes los que soportamos las perdidas. Por definición la banca pública financia proyectos en numerosas ocasiones más sociales pero de escasa rentabilidad económica, lo que genera que al mínimo quebranto sea  el ciudadano el pagano del mismo. (Solo hay que mirar al aeropuerto de Ciudad Real y a la Caja de Castilla La Mancha).

El capital de la Banca Pública, es pequeño, y ocurre que al final a de recurrir a más deuda pública y en consecuencia a ser el ciudadano el que soporte el riesgo. Se presta a sectores más vulnerables donde la banca privada no quiere entrar, dado que sus análisis de riesgo no encuentran un beneficio económico claro y luego ocurre lo que ocurre.

Se ayuda a sectores como el del carbón con palabrejas como sostenibilidad o lo de economía sostenible, que luego se convierten en subvenciones a fondo perdido que solo sirven para mantener empleos en sectores en pérdidas, o para crear proyectos en un principio atrayentes pero que jamás darán beneficio y mucho menos llegan a amortizarse, ejemplos no faltan.  Se le ocurriría a alguien hacer un gran hotel para mil personas en Linares. Al final lo pagaría  Usted.

Resumiendo, en España ha habido una Banca Pública importante, durante la dictadura franquista, con la democracia hemos tenido la desgracia de la desaparición de las Cajas de Ahorro, el mal ya está hecho, políticos de nuevo cuño, quieren resucitar de nuevo la Banca Pública como si fuese la panacea para lograr la felicidad, sinceramente creo que se equivocan, veo en estas actitudes mucha demagogia barata.

Desde que estallo la crisis, todo el mundo se ha rasgado las vestiduras por el tema de los desahucios, y cuando digo todo el mundo, quiero decir todo el mundo, pero a nadie, a ningún político del signo que sea, le he visto presentarse ante la opinión pública, con un proyecto de ley para una nueva Ley Hipotecaria, que sustituya la antigua del siglo XIX, causante de estos estropicios. Y he añadido esta coletilla por qué no estaría de más que en estos nuevos Ayuntamientos que se dicen a sí mismo de carácter social, iniciaran una política de vivienda de alquiler,  tal como la hacen los Ayuntamientos británicos y si para esto fuera necesario crear una Banca Pública, bienvenida sea con todos los controles necesarios.

Por cierto y rompiendo una lanza por la Banca Privada, decir que durante la crisis ningún Banco Privado ha sido rescatado, tal vez algunos accionistas no han recibido su dividendo algún año,  muchos de ellos se han fusionado. Ningún cliente ha salido perjudicado.

Finalizando manifestar que se me eriza el vello, cuando oigo a dirigentes de estos partidos hablar del movimiento de izquierdas. . . La verdad es que eso del “Movimiento”  me produce un repelús.

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