Estamos en plena campaña electoral para elegir una nueva corporación municipal y apenas   se percibe un proceso de debate real sobre lo que se propone para mejorar la vida de la ciudadanía. En lo esencial se sigue el modelo de otro tipo de campañas (autonómicas, generales o europeas). En el mejor de los casos se ha elaborado un programa  que muy pocos ciudadanos leen y que no se ven intenciones de contrastar ante el electorado. Y es que además estamos entrando en una dinámica  en que los programas se redactan para luego incumplirlos. Es una verdadera lástima, pues es la ciudad el ámbito en el que más se puede acercar la política, administración-gobierno de la polis o ciudad, a lo que sientan, quieran y se razone con sus mandantes, el conjunto del vecindario. En lugar de eso se insiste en el uso de los símbolos, de lemas, o de fotos favorecedoras  de las candidaturas para, siguiendo las técnicas de publicidad y sondeo, captar el voto sin debatir propuestas concretas. Y es que va siendo tiempo en que se cambien la estructura de las campañas. Estaría bien que se editara, por quien correspondiera, un cuadrante con las propuestas concretas a cada área. En un par de folios cada votante sabría algo mejor a qué atenerse. También favorecería el que se fuera conociendo de primera mano el temple y biografía de las personas que piden el apoyo. Ello sin descartar los posibles debates a organizar por las teles o radios locales, así como ante las iniciativas del movimiento ciudadano sobre diversos aspectos.

            Descartadas de momento esas posibilidades, deseando que se corrijan mientras aun hay tiempo, removamos algunos aspectos y sugerencias, por si se anima el personal.

            Una de las cuestiones que se viene suscitando en los últimos tiempos es el desprestigio de la política y la conveniencia de renovación de personas y métodos e incluso el ataque eficaz a los crecientes capítulos de corrupción. Eso así en abstracto está muy bien. Sin embargo será imprescindible que haya una voluntad colectiva para que esos deseos pasen, de alguna charla de bar o artículo de prensa, a hechos contrastables. Si no es así, pueden que nos sigan diciendo que cada pueblo y cada colectivo tiene los dirigentes que se merecen. Así que veamos los intentos de renovación que nos ofrecemos para constituir una nueva corporación. Mirando las candidaturas, si no me equivoco, encontramos cuatro que son más o menos habituales: PSOE, PP, IU, y PA. Como opciones “emergentes” contamos con Ciudadanos, CILUS y alguna tentativa que quedó en el camino. Veamos por partes.

            PSOE y PP son, en principio, las opciones mayoritarias y con más experiencia de gobierno (sobre todo el primero) y de relación con administraciones autonómica o central. Estos aspectos, que pueden constituir cierta ventaja, no dejan de tener inconvenientes: Aparte de unos enfrentamientos que a veces impiden la negociación rigurosa (véase al tranvía de Jaén), también llevan a acuerdos como la reforma del 135 de la Constitución, la privatización de servicios municipales  en beneficio de grandes empresas, o a la aceptación de las normas muy discutibles que vienen de Europa o de los mercados.

            IU y PA son fuerzas minoritarias que vienen concurriendo en nuestra ciudad , con mayor regularidad y éxito la primera. En ambas ha habido procesos de renovación que han cuajado con desigual éxito a lo largo de su andadura. En el primer caso, pese a ciertas rutinas. si que se han distinguido de PSOE y PP en cuanto a los servicios municipales y la política marcada desde fuera.

            Ciudadanos y CILUS son las dos fuerzas emergentes, pero bien distintas que concurren. En el primer caso empieza condicionado por la actitud, aquí denunciada, de su líder máximo A. Rivera con relación a lo que ha de hacerse en Andalucía, o que la renovación es cosa de  quienes han nacido después de 1.975. Flaco favor a ciertas personas de su formación en Linares, que de ser andalucistas, han pasado a la fe centralista y neoliberal de Ciudadanos. El caso de CILUS es distinto, pues lo constituyen gente joven tan necesaria para dar aire nuevo en la corporación. En un terreno cercano al de Ciudadanos, encontramos también en Linares a UpyD recompuesto.

            Ha quedado en el camino Asamblea Ciudadana, un intento de discusión abierta a las personas y colectivos de Linares que han debatido desde  abajo y que falta de continuidad de las personas a título individual o la rigidez de los colectivos no ha pasado de ser un programa referente.

            Aun así, queda el reto de debatir seriamente sobre la ciudad que queremos, con unos barrios y centro donde lo que más se note no sea la desolación, el paro la pobreza, sobre otras bases de educación y cultura en que no destaque la superficialidad y el lucro. Una intervención marcada por un PGOU verdaderamente integrado. Una revisión de los servicios municipales y de bienestar social.Una acometida de reactivación económica  con medidas realmente viables y con seguimiento.

            En resumen, es lamentable que esta convocatoria no la hayamos aprovechado, como comunidad, para reflexionar sobre la depresión colectiva que sufrimos e ir más allá de las personas que decidamos que nos representen.