El mes pasado se llevó a cabo una Jornada de Puertas Abiertas en la Escuela Universitaria Politécnica Superior de Linares en las que con todos los honores y con su contenido académico como objetivo principal, también se visitaron las nuevas instalaciones del Campus Científico Tecnológico. Ahora, unos días más tarde, le toca a la ciudadanía, unas visitas que coordinará la Federación de Asociaciones Vecinales Himilce poniendo autobuses durante esta semana, y lo que haga falta si hay demanda, para que todos los linarenses puedan conocer in situ nuestra nueva Universidad.
Es una pasada, yo disfruté muchísimo cuando tuve la ocasión de asistir a esta visita los primeros días de esta semana. Se hizo como homenaje de la Federación Himilce y el Ayuntamiento al Rector de la UJA saliente Don Manuel Parras Rosa, al que por su apoyo y sensibilidad le debemos mucha parte de esta realidad. Se recordaron los años de lucha pasados desde la Plataforma pro defensa de nuestra universidad, todas las reuniones, todas las apuestas, todos los vaivenes, todas las convicciones de lo necesario que era para Linares mantener nuestra identidad universitaria, una respuesta que al grito “que nos la llevan”, protagonizó toda la sociedad linarense. En esa plataforma estaban todos los sectores sociales, apoyados por nuestros políticos locales, aunque no intervinientes en ella, como debe ser, como ha sido, cada cual haciendo su trabajo. La EPS, el profesorado de nuestra Escuela y el Ayuntamiento en su impulso desde dentro y hacia afuera, la Cámara de Comercio, las Asociaciones Vecinales, los colectivos culturales apoyando y manteniéndose firme, el rector teniendo claro y apostando en su Junta contra todos los inconvenientes, lo han hecho posible. Todos, y todas, a una.
Yo confieso que no me lo creía, que no confiaba demasiado. Luché, me mantuve, porque hay que hacerlo aunque se muera en el intento, admiré y participé del tesón del profesorado, estaba convencida de la verdad de las propuestas, pero son tantas las desconfianzas en los centralismos, hasta en los universitarios, en las palabrerías, en las dilaciones y es tan grande la losa que aplasta a Linares por sólo querer ser y tener lo que antes se tuvo y no dar un paso atrás frente a nadie, que el desánimo interno me había casi vencido. Y sólo es casi porque sí respeto y confío y apoyo cuando alguien lo está haciendo a pecho descubierto. Eso es lo más inteligente y así se acierta. Nunca abandono, eso es lo último, y creo que ahí está al menos eso de morir con las botas puestas, apostar confiada en quien cree y ponerse al lado firmemente por si acaso. Yo doy fe de que apostar así es lo que hay que hacer para mantener, al menos, la dignidad. Y que pase lo que pase. Ya veces sucede lo mejor.
Por eso lo he celebrado tanto, dudo de que alguien lo haya celebrado más que yo en lo que a mí me toca, como ciudadana de a pie. Tenía ilusión por ver ese magnífico entorno, poder participar de él, imaginarlo lleno de estudiantes con el mejor profesorado y las mejores instalaciones. Enterarme y comentar todos los proyectos, todas las titulaciones, todo el futuro técnico sobre todo para nuestros jóvenes linarenses. Me notaba con renovada esperanza, porque estoy convencida de la altura de la preparación. Y como antes tuvimos maestros y maestras y trabajadores y trabajadoras sociales de aquí sobre todo, ahora tendremos titulados y tituladas en los mejores avances tecnológicos, las familias como programan y ofrecen los profesionales a toda España: La familia Industrial, mecánica, eléctrica y química; la familia de Telecomunicación, telemática y única en la provincia; la familia de Minas, recogiendo y avanzando en tecnologías mineras y de recursos energéticos y la familia de Obras Públicas con su ingeniería civil. El acierto ha sido apostar por la unicidad, por la concreción científico tecnológica. Una Universidad como todas pero con su identidad. Hay que ver cómo cambia la dignidad de un entorno, unas instalaciones y un espíritu emprendedor. Me felicito, os felicito, nos felicitamos. Y prometo ir a tomar un café allí de vez en cuando y disfrutar de lo que estoy diciendo. Porque esta ilusión es abierta.
No podría explicarlo, se tiene que ver, hay que ir a verlo y enorgullecernos de lo que vamos teniendo. Cástulo, la Universidad y las infraestructuras habitables son algo que dan calidad de vida y que nos van manteniendo hasta que llegue el trabajo, que llegará, yo ya lo creo. He tenido la sensación de que Linares empieza a remontar y renovada, que lo que yo he dicho siempre de renacer de las cenizas es una realidad, de que hay que seguir luchando y que no nos desanimemos. Yo, desde aquí, la primera.












La esperanza de la que hablas, Mercedes, se traduce en una enorme responsabilidad para quienes trabajamos en nuestra querida Politécnica. La esperanza de todo un pueblo, y de una comarca, en que podamos contribuir al desarrollo de nuestra tierra.
Me ha encantado saber que de vez en cuanto te pasarás a tomarte un café. Ese debe ser el espíritu de cualquier ciudadano de Linares, el de darse una vuelta por su Escuela, sólo por el puro placer de hacerlo. Por nuestra parte, a los que nos toca vivirla desde dentro nos corresponde asumir el reto de la esperanza que tanta gente tiene en el futuro de su vieja Escuela de Peritos. Y sólo lo conseguiremos con trabajo, trabajo y más trabajo.