Si hay algún mar que es nuestro, ese es el Mediterráneo, el mare nostrum, el mar en medio de las tierras, el segundo más grande del mundo, el de todas las culturas, semicerrado por el estrecho de Gibraltar. Decir Mediterráneo es casi como identificarnos con él. Y lo siento, he empezado así casi sin darme cuenta y olvidando por un instante que también tenemos otro mar, el Cantábrico, aunque supongo que menos “nuestro”, aunque supongo, y seguramente acierto, que desde el Norte no se ven las cosas igual, desde el Norte no se siente el Mediterráneo igual, desde el Sur no se siente el Cantábrico igual. Y cuando a nosotros nos pasa… Y yo me entiendo.
Esto me ha servido para comprender por qué en Europa, en la Unión Europea, compuesta casi totalmente por países del Norte, tampoco se entiende ni se siente igual. No les importa saber, aunque lo sepan, que este mar tiene dos orillas y una no nos pertenece, les pertenece a ellos y ellas, mujeres y hombres subsaharianos que alguna vez habrán pensado que al otro lado hay tierra y calor que puede pertenecerles. Y es por eso que cuesta tanto afrontar el problema de la inmigración africana, que se toma como algo que toca de lejos, que la solución no urge por mucho que los países del Sur lo pongan de manifiesto, que no lo ponen tanto, que no se desgañitan tanto, que con poner esas fronteras terroríficas lo solucionan todo. Pero no, no es esa la solución, nada puede parar el sufrimiento sobrehumano que tienen que estar sintiendo estas personas para arriesgar su vida como lo hacen… Pero ¿qué vida? —Me digo.
Tiene que haber alguna solución antes de que tantos cadáveres aneguen un mar de 400 kilómetros de longitud, demasiado pequeño y cerrado como para olvidar de qué está compuesto. Me estoy poniendo muy trágica pero es lo que siento al recordar estas aguas de tanta historia, de tantas batallas, de tantas muertes, de tantos muertos en su seno desde que el mundo es mundo. No lo había visto así hasta que no nos ha tocado de cerca y a veces pienso que nadie tiene nada que ver con nadie, que somos islas emocionales. España tiene poco que ver con Alemania o Noruega, lo sentimos así, pero tampoco tiene nada que ver con Ghana o Mali, estamos en medio, como ese mar, y no tenemos nada que ver unos con otros, así lo demostramos. Alguien me dijo una vez que si tu vecino es tu amigo, el vecino de tu vecino es tu enemigo. Y ni eso.
Ahora parece que están tomando conciencia y quieren terminar con las mafias y dotar de más dinero al acogimiento. Esas son las medidas, pero quizá no se dan cuenta de que no es algo puntual, de que es algo para siempre y con verdadera intención de dejar que esa marea negra ocupe realmente el espacio que existe. De vez en cuando me gustaría que miles de inmigrantes, a miles o a millones, derribaran los alambres y las cuchillas a lo largo de los 12 kilómetros que nos competen y pasaran libremente hacia Europa. Y se mezclaran con nosotros y nos quisieran y les quisiéramos. Entonces los conoceríamos y nos dolerían sinceramente. Sentiríamos lo que les pasa. Y seríamos más felices por verlos vivir, que es lo que quieren.
No creo que el mundo que nos ha tocado sea peor que el que ha tenido cada civilización en su tiempo, nada ha cambiado, siempre ha habido seres humanos tratados vilmente, siempre ha habido prepotentes estúpidos que se han llegado a creer que la muerte hace diferencias. Y ahí, tarde o temprano, llegamos todos.











«Armas y hambre…..Llevo cinco minutos ante la hoja en blanco, buscando palabras. En estos cinco minutos, el mundo ha gastado diez millones de dólares en armamentos y ciento sesenta niños han muerto por hambre o por enfermedad curable. O sea : en estos cinco minutos de mis dudas, el mundo ha gastado diez millones de dólares en armamentos para que ciento sesenta niños pudieran ser asesinados con total impunidad en la más guerra de las guerras, la más silenciosa, la no declarada, la que llaman paz» (Eduardo Galeano)…….
A los que han votado en contra de este comentario mío : Os deseo paz, amor y felicidad…….. Y deseo que si alguna vez estuvieseis necesitados, encontréis a alguien que no se parezca a vosotros……..
Mercedes, comparto tu reflexión hasta el último punto, hasta la última coma. Sentí vergüenza ajena, al ver el minuto silencio de las últimas instancias europeas, ante las muertes de tantos seres humanos, al ver su compungida cara, ojos que lloraban lágrimas de cocodrilo. Realmente vergonzoso e indignante. Y la realidad, más pronto que tarde, es que ante lo imparable de esta situación, estas muertes seguirán aumentando. Sé, como todos sabemos, que el asunto tiene una muy difícil solución a corto y medio plazo. Pero mientras no nos demos cuenta que nuestra casa es la aldea global, poco podremos avanzar. La espada de Damocles, sigue pendiendo sobre nuestra cabeza. Realmente un tema muy complicado ante el que no podemos mirar para otro lado.
Apreciada Mercedes:
He leído y releído su escrito, el cual no tiene desperdicio alguno, y me voy a tomar la libertad de realizar sobre la temática tan candente del mismo, algunos comentarios.
Plantea Ud., una evidencia, existen unas diferencias conceptuales entre la gente del norte y la del sur, que hasta en algo tan común como el deporte se diferencia y le pongo dos ejemplos en el norte el piraguismo o el frontón son deportes de masas en el sur, casi ni se conocen. En la literatura también se podrían poner ejemplos, serán las tradiciones, serán las costumbres, será el clima pero es evidente que los pueblos del sur tienen diferencias notables con los del norte, pero creo que esto no es óbice para que ante el drama que vivimos en el Mediterraneo, ese mar tan nuestro, al menos en España tenemos la misma sensibilidad.
Es evidente que el drama actual, tiene dos vertientes, una la religiosa y otra la puramente económica. La religiosa, habría que plantearse si el hecho de no existir una autoridad, una cabeza visible en el Islam, como existe en la Iglesia Católica, sea una de las cuestiones que generan estos grandes desequilibrios desde las costas del Atlántico hasta Filipinas entre el Trópico de Cáncer y el Ecuador, la costa norte de África y el Arco Oriental de nuestro mar Mediterraneo. Habría que recordar que por el año 1956, se estableció la unión de dos países Egipto y Siria, a la que en algún momento se le sumo Yemen, formado lo que se llamo RAU República Arabe Unida, que perseguía la unión de los pueblos árabes.
Acontecimientos posteriores, como la caída de la monarquía en Persia, el auge del partido Baas en Irak o en Siria, las guerras del Golfo, hay que recordar en defensa de los intereses petrolíferos de Occidente, ya que fue la invasión de Kuwait su detonante, las Guerras de Afganistán, tanto la rusa como la americana, han desembocado en el auge del integrismo islamista, que tiene una guerra no declarada a Occidente, en campo abierto y mediante terrorismo en nuestras ciudades, ejemplos no faltan. No podemos olvidar la masacre de las minorías cristianas en territorio del Islam. Esta cuestión solo se resuelve dado el cariz que han tomado los acontecimientos, de forma militar. Por que en los momentos actuales no vamos a convencer a los islamistas, que los cristianos tienen derecho a practicar su fe en una iglesia en La Meca, del mismo modo que ellos tienen sus mezquitas en la ciudad de Roma. El día que exista ese respeto al derecho reconocido por la ONU de libertad religiosa, se podrá llegar a un entendimiento, mientras tanto continuaran muriendo cristianos que huyen del mal llamado estado islámico.
Dice Ud., bien que el mar tiene dos orillas, que una pertenece a los africanos, las dos orillas nos pertenecen a todos, a nosotros los que vivimos en la orilla norte y a los que viven en la orilla sur, las dos orillas son nuestras de ellos y de nosotros, y en Linares, más que en ningún lugar podemos decir esto, nuestra princesa Himilce, caso con el cartagines Anibal, y uno de nuestros principales santos es Agustín de Hipona (San Agustín) ambos de la orilla sur.
Pero si el problema religioso es grave, el económico lo es aún mas si cabe. Preguntemonos ¿Por qué? Los países colonizadores, fundamentalmente cuatro Gran Bretaña, Francia, Portugal y Bélgica y en pequeña medida España, abandonaron durante la década de los 60 del siglo pasado todos sus territorios. Estaban fundamentalmente aprovechándose de sus recursos naturales, pero por miedo al comunismo, en plena guerra fría, se abandonaron los recursos dejándolos en manos de las empresas, renunciando los estados a lo más sagrado que era la promoción y protección del ser humano.
Aquel abandono hace 60 años trae hoy esta realidad tan trágica. Hay que ayudar riqueza en África, y son estos países los que han de poner de su parte todo lo posible. Lo que no hicieron lo tienen que hacer ahora, y los países del sur han de hacer valer toda su influencia para lograrlo. Como muy bien dice el Sr. Parrilla en su comentario no es algo que se arregle con facilidad, no es cuestión ni de cinco ni de diez años, es cuestión de generaciones, pero hay que empezar.
Tenga en cuenta Sra. Mercedes, que igual que la gente de Linares ama su tierra y quieren vivir en ella igual les pasa a los de Ghana, Malí o Togo y lo que les gustaría es venir de Turismo, lo mismo que nosotros alguna vez podemos hacer
Este mundo no tiene arreglo. La raíz es el propio ser humano. La cultura ha mejorado algo la animalidad de las personas, pero, esto es cíclico. Llevemos medios de producción y de auto desempeño a Eritrea, a Congo, a Afganistán y después, ¿dejamos que se autogestionen?, ¿los gestionamos los países poderosos e ignoramos la democracia? ¿la ONU quizá o el FMIC -la C es de Corruptos-? ¿Qué pasaría, con esos recursos ¿proliferaría el antioccidentalismo, el odio del islamisno extremo? o ¿se unirían en paz y armonía con el resto de la Humanidad diciendo todos ohmmm? Fíjense en España, Alemania o Reino Unido, en cuanto hay crisis, la culpa es de los inmigrantes, o creemos que quién tiene un buen empleo es por enchufe…en fin…