El 8 de abril es una fecha señalada en el calendario para la comunidad gitana, ya que en esa jornada se conmemora el Día Internacional del Pueblo Gitano. Una efeméride que recuerda el congreso gitano celebrado el mismo día de 1971, en Londres, en el que se instituyeron tanto la bandera como el himno gitano. Por ello, se trata de una fecha para la celebración y la reivindicación, de ahí que la Fundación Secretariado Gitano y la Asociación de Mujeres Gitanas Paraj pusieran en marcha, ayer, diversas actividades enfocadas a concienciar sobre el papel que los gitanos tienen en la sociedad actual y solicitar un trato más igualitario en todos los ámbitos.

En ese sentido, el salón de plenos del Ayuntamiento de Linares acogió un acto institucional en el que, bajo la presencia del teniente de alcalde, Luis Moya, representantes de la Corporación Municipal y numerosos niños, se leyó un manifiesto para clamar contra la desigualdad de los gitanos y su exclusión social. Tras eso, tuvo lugar la ceremonia del río, que se llevó a cabo en la Fuente de la Constitución, con el lanzamiento simbólico de pétalos de flores al agua.

“Colocamos nuestra bandera al lado de la de Linares, la de Andalucía y la de España y se interpretó en directo el himno, tras lo que nos fuimos a celebrar la ceremonia del río, en conmemoración a nuestros antepasados y como símbolo de libertad y de visibilidad de nuestra cultura”, detalló la coordinadora provincial de la Fundación Secretariado Gitano, Eva Lechuga, respecto a los actos organizados junto a Paraj por el 8 de abril. Dos iniciativas que, el día anterior, también se llevaron a cabo en la Estación Linares-Baeza, concretamente, en el Colegio Alfonso García Chamorro y en el Puente de Hierro sobre el Río Guadalimar.

Con estos actos, desde Secretariado Gitano y Paraj pretenden seguir luchando, aún en pleno siglo XXI, por la defensa de los derechos más básicos de la comunidad gitana. “Este año tenemos que denunciar la posición de la Real Academia Española de la Lengua, que mantiene en su última edición del Diccionario la acepción peyorativa y vinculada a la estafa y el engaño del término “gitano”, utilizando para ello la definición de “trapacero”. Lamentamos profundamente que una institución como la RAE se niegue a retirar dicha acepción y siga manteniendo esa connotación de tramposos y engañadores, vinculando a una conducta ilícita al conjunto del pueblo gitano. Junto a ello y a otros muchos aspectos que contribuyen a la construcción de una imagen estereotipada y prejuiciosa del pueblo gitano, es imprescindible garantizar el derecho a la igualdad y luchar contra la discriminación y el creciente antigitanismo, no solo en nuestra sociedad, sino en el conjunto de la Unión Europea”, indican las organizaciones.

Asimismo, consideran que, en este año electoral, sus reivindicaciones principales a los partidos políticos se centran en tres prioridades: “combatir la desigualdad educativa, que si no se aborda urgentemente lastrará cualquier oportunidad de salir del círculo de la pobreza y la exclusión a una generación más de jóvenes gitanos y gitanas; la mejora de la cualificación profesional y el acceso al mercado laboral; y la erradicación del chabolismo y los barrios segregados”, sentencian.