El cierre de la jornada del Viernes Santo en Linares está marcado por la Estación de Penitencia de la Real, Inmemorial e Ilustre Cofradía del Santo Entierro de Cristo, Ntra. Sra. De los Dolores en su Soledad, Santísima Virgen de las Angustias y Santa Vera Cruz. El cortejo procesional del Cristo Yacente efectuó su salida, a partir de las siete de la tarde, desde la Parroquia de San Francisco de Asís. La procesión oficial de la ciudad volvió a reunir, en su desfile, a una pequeña representación de diferentes instituciones, entidades y colectivos sociales, civiles y eclesiásticos de la ciudad. Entre ellos, el Cuerpo Nacional de Policía, la Corporación Municipal o el Gobierno local. Así, destacó nuevamente la presencia de hasta seis agentes policiales ecuestres y la custodia ofrecida también a los cuatro pasos de la hermandad.

La Banda de Cabecera de la Quinta Angustia abría mucisalmente, tras la Cruz de Guía, el cortejo procesional. Una formación que, este año, cumple quince años de trayectoria en el ámbito cofrade local, dejándose notar una evolución considerable en cuanto al número de componentes, repertorio de marchas y calidad musical. Tras sus integrantes, llegaba con sigilo el primer paso de la cofradía, el de la Virgen de las Angustias, que este año lucía un pañuelo blanco en su mano izquierda.

La solemnidad y sobriedad de esta estación penitencial se notó durante todo su recorrido. Las calles linarenses acogían a multitud de personas que presenciaron, de primera mano, la última procesión del Viernes Santo. En segundo término, llegaría el paso de la Santa Vera Cruz y, tras él, el de Cristo muerto, portado por costaleros. Su caminar hizo que reinara el silencio, dejando bellas estampas, como la Carrera Oficial. Cerrando el cortejo, la Virgen de los Dolores en su Soledad, que llegaba siendo portada sobre su sencillo, pero excelentemente engalanado trono, por una cuadrilla mixta de horquilleros. Tras la Señora, sonaron las marchas procesiones de corte clásico que interpretaron los integrantes de la Agrupación Musical Maestro Alfredo Martos.

Una vez finalizada la Estación de Penitencia del Santo Entierro de Cristo, propiamente dicha, la imagen de la Soledad volvería a aparecer, por segunda vez en la noche, por las calles más céntricas de Linares. En esta última ocasión lo haría ya procesionando de forma independiente, como manda la tradición. Con un aspecto más sobrio que el ofrecido en la procesión, ya que salió sin corona, con su manto de terciopelo negro recogido y sin acompañamiento musical, la Dolorosa caminó bajo el acompañamiento ofrecido por parte de cientos de fieles y devotos linarenses. El pequeño cortejo, que ponía el broche de oro a este intenso Viernes Santo de 2015, sufrió una modificación en su recorrido.