Con la Hermandad de La Columna se cerraba el capítulo de estaciones de penitencia pertenecientes al Jueves y Santo, tras el cual daba comienzo la intensa “Madrugá” del Viernes Santo. Una cita muy significativa y emblemática dentro de la Semana Santa, donde la gran protagonista volvió a ser la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima del Mayor Dolor y San Juan Evangelista. La Plaza de San Francisco fue el lugar señalado y epicentro de todas las miradas, pues desde su céntrica parroquia efectuaría su salida procesional el popularmente conocido como “Señor de Linares”, la imagen de Cristo más venerada de la ciudad.

“El Nazareno reunió al pueblo linarense para rendirle su tradicional bendición hasta en tres ocasiones, siendo este uno de los actos más bellos y emotivos de la Estación de Penitencia realizada por la cofradía que dirige, en calidad de hermana mayor, María Dolores Fernández Santiago. Así, con una plaza y calles aledañas a rebosar de linarenses y visitantes, Nuestro Padre Jesús Nazareno salía, a las cuatro de la madrugada, tras la apertura de la puerta principal del templo de San Francisco. Varios minutos antes llegaba hasta ese lugar María Santísima del Mayor Dolor, que venía procedente de su Casa de Hermandad, y la imagen de San Juan Evangelista, portada por su fiel cuadrilla de entregadas costaleras.

El sonido del toque de “Oración”, interpretado por la Banda de Cabecera del Nazareno, la cual por cierto ha cumplido su cuarenta aniversario este año, daba pie al momento de la tan esperada Bendición. Numerosos vítores del público inundaron San Francisco y acompañaron esa escena tan señera de la Semana Santa local. Un momento que volvería a repetirse, horas después, en la Plaza de la Constitución y, de nuevo, en la Plaza de San Francisco, pero ya de forma previa a la culminación del desfile procesional.

De igual manera que en ediciones anteriores, el cortejo nazareno discurrió por las calles linarenses realizando un extenso itinerario, durante el cual se vivieron momentos de singular belleza, entre los que destacan cuando saeteros locales le rezan cantando al Señor empleando, para ello, el “quejío” y el lamento propios que el flamenco ofrece a través de ese palo tan maravilloso como es la saeta. También resaltaron otros aspectos, como el buen hacer de los diferentes colectivos de la multitudinaria hermandad nazarena durante todo el recorrido.

Para este Viernes Santo la cofradía introdujo varias novedades y estrenos, entre los que destacan la restauración de los faroles del Paso de San Juan Evangelista y de las cantoneras de la Cruz de Salida del Nazareno, así como varios incensarios nuevos y las modificaciones que se pudieron ver y escuchar en cuanto al acompañamiento musical. En ese sentido, resalta que la linarense Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Salud acompañó, con su repertorio de marchas procesionales al fiel Discípulo, mientras que para la Virgen del Mayor Dolor sonaría, en un primer tramo de la procesión, la Banda Sinfónica Municipal de Dos Torres (Córdoba) y, para un segundo tramo, la Sociedad Filarmónica María Inmaculada. Con la tercera Bendición, la cofradía regresó a casa tras un excelente trabajo realizado en las calles.