Bajo una primaveral tarde perteneciente al primer día del mes de abril procesionaba, por las calles de Linares, la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de las Siete Palabras, Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Nuestra Señora de la Consolación y Santa María Magdalena. A partir de las seis, se abría el portón de las dependencias parroquiales de San José para que iniciara su recorrido el tercio de penitentes de “Los Estudiantes”. Una hermandad que, como viene siendo habitual, celebró su tradicional acto estudiantil en la misma calle Santa María Rosa Molas, delante de la puerta del convento de las Hermanas de la Consolación.

Los primeros momentos del Miércoles Santo los protagonizó el Colegio San Agustín, cuyos representantes leyeron el manifiesto que, junto a una rosa rosa, fue colocado a los pies del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Un acto señero de esta cofradía que, en esta edición, ha contado con los Salesianos por celebrarse los cincuenta años de la presencia de esta comunidad religiosa en la ciudad. Tras este acontecimiento, el cortejo comenzaba a emprender las calles Áurea Galindo y Tetuán, para poder alcanzar la zona más céntrica de Linares y la Carrera Oficial.

Numerosos vecinos y visitantes presenciaron, por las calles, el discurrir de “Los Estudiantes”. Una hermandad sencilla que, por fortuna, pudo resolver a última hora la falta de hermanos costaleros que padecía. Una complicada situación que estuvo a punto de provocar que el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, obra del escultor Luis Álvarez Duarte, no fuese portado sobre su magnífico Paso de Misterio, sino sobre unas andas. Finalmente, la cofradía pudo contar con el número necesario de costaleros que llevaron la imagen del Crucificado sobre su paso habitual de madera caoba.

Tras el Señor sonaron las marchas procesionales de la Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Salud, de Linares-Baeza, una formación que debutaba con esta hermandad y regresa, tras varios años de “silencio”, a la ciudad. Siguiendo los pasos de su Hijo, la Virgen de la Consolación caminaba, con mesura, gracias al trabajo realizado por su cuadrilla de fieles costaleras, quienes estuvieron acompañadas, musicalmente, por la banda local “Alfredo Martos”.

La estación de penitencia de “Los Estudiantes” transcurrió, sin inconvenientes, por el casco urbano linarense. El cortejo lo abrió, tras la Cruz de Guía, la Banda de Cabecera Salesiana, una formación joven que ha ampliado su repertorio de marchas y continúa aumentando su número de componentes.