La Galería de arte Cristóbal Bejarano inauguró , el viernes 20 de febrero de 2015, la primera exposición individual en esta galería de la artista Carmen Selma (Valencia, 1980), Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Valencia. Esta artista, a pesar de su juventud, tiene ya un amplio currículum artístico nacional e internacional entre sus últimas exposiciones destacamos las realizadas en 2014 en la Galerie de l’Ancien Courrier, Montpellier (Francia), en 2013 en el Instituto Cervantes de Viena (Austria), en La Laiterie des Beaux Arts de Montpellier (Francia), en Praxisgemeinschaft Neuhauserstraße 2 en Innsbruck (Austria), en la Galería de Arte Gigarpe de Cartagena (España), en 2012 en la Galería de Arte Thurnhofer de Viena (Austria), en 2011 en la Galería 22A, Innsbruck (Austria), en El Campello, Alicante, en 2010 Galería de arte Sánchez y Juan de Alicante, en la Galería de Arte A en Rimini (Italia), etc. Sus exposiciones colectivas han sido también en España y en el extranjero y ha participado en Ferias de Arte y Bienales en 2014 en Art 3F Nantes (Francia), Art 3F Burdeos (Francia), Russafart en Valencia en 2013 en The Other Art Fair en Londres (Gran Bretaña), Art Innsbruck (Austria), Arte Open Views, Valencia en 2012 Art Innsbruck (Austria), Art Arezzo (Italia), ArtDesign en Feldrich (Austria), entre otras muchas participaciones.
Su obra se encuentra en importantes colecciones. Carmen Selma, con el título de LA GRAN FIESTA DE ESPAÑA, nos presenta un conjunto de pinturas al óleo de un fuerte carácter expresionista, con un trazo muy expresivo y un colorido intenso que contribuye a exaltar la expresividad de una obra crítica y cargada de ironía.
La exposición se podrá visitar en la calle Marqués de Linares, 22, de la ciudad de Linares (Jaén), desde el 20 de febrero de 2015 al 8 de abril de 2015, de lunes a viernes de 17’30 a 20,30 horas.
Crítica sobre la exposición de Miguel de la Guardia, Profesor de la Universidad de Valencia
Carmen Selma: casta y raza
En la España ancestral, la que pintaran Velázquez, Goya o Picasso y que describieran Cervantes, Pérez Galdós o García Lorca, se decía de un toro bravo, que defendía su vida en la arena con nobleza y valentía, que tenía casta y de una mujer valiente, capaz de llevar a cabo sus proyectos y orientar su vida al margen de las dificultades, que tenía raza. Ambos términos, raza y casta, vienen al pelo para definir a Carmen Selma y su pintura.
Carmen Selma, a pesar de su timidez, de sus modales educados y de su ternura, es una mujer apasionada que pinta con el corazón. Carmen tiene un proyecto vital y artístico que defiende contra viento y marea y no se arredra, para nada, ante las dificultades. Su obra es, por lo tanto, fruto de la voluntad y fuerza de su autora que la dota de un ímpetu creativo y desborda los cánones de la pintura decorativa para trasmitir fuerza y pasión.
La temática de la exposición, que el espectador tiene la oportunidad de contemplar, remite a la España del pasado, a sus tradiciones y ritos aún vigentes en muchos pueblos y ciudades y, por ello, puede dar la impresión de un testimonio etnográfico o de un cierto tipismo pero, no se equivoquen, la mirada de Carmen Selma sobre las tradiciones culturales y religiosas españolas es una mirada curiosa y crítica a la vez que, en palabras de la propia artista, trata de entender el pasado para poder construir su presente y su futuro sobre una base sólida. Hay pues en su mirada una mezcla de ternura y comprensión y de desagrado ante aspectos como la marginación de la mujer, la brutalidad o el sometimiento que no pasarán inadvertidas al espectador que se enfrenta aquí a una experiencia estética documental y crítica a la vez.
En cuanto a la factura de la obra de Carmen Selma algunos verán en su opción por el arte figurativo, el óleo como técnica y el lienzo como soporte, un cierto clasicismo que desmiente su enfoque claramente fotográfico con perspectivas originales que, en muchos casos, acentúan la adhesión o el rechazo del espectador obligándole a tomar partido ante lo que ven sus ojos. Así pues, la ormación clásica y la libertad de espíritu se unen para crear una obra profundamente original que provoca en el espectador una emoción estética, junto a una reflexión crítica y juntas, las dos experiencias, le llevan a percibir el discurso artístico de Carmen Selma como uno de los más originales que se producen en la actualidad en nuestro territorio demostrando, una vez más, que la talla de un país no se mide tan solo por su extensión geográfica, su población, su influencia política o su producto interior bruto, sino por la calidad y originalidad de sus artistas y del discurso emocional que son capaces de trasmitir.
Disfrutemos de la obra de Carmen Selma que nos proyecta una mirada lúcida sobre la España de ayer y de hoy y que nos aporta personajes que unir a nuestro imaginario para entender la dulzura, el valor, el miedo, el sometimiento o la rebeldía, que un poco de todo eso hay en quienes participan en los ritos y tradiciones que Carmen comparte con nosotros.









