Es borrar de un martillazo, el rostro, la respiración, la vida, las creencias y los testimonios de la historia. Y lo digo por el destrozo del patrimonio mundial en Mesopotamia, cuna de la Historia, que han hecho estos asesinos ciegos, que han decidido en llamarse “Estado Islámico”  Túnez ha sido lo último que nos ha tocado vivir a gran escala, así como Yemen.

La calidad humana del hombre depende de la calidad de sus relaciones. Si no sobrepasan lo puramente instintivo, esas relaciones estarán basadas en un individualismo feroz, buscando el provecho material inmediato. Si esas relaciones están basadas en el conocimiento de tu auténtico ser, te llevarán a la armonía con todos los seres.

Conocer para proteger… y amar, seguiría diciendo. Porque lo que no se conoce, no se ama…y nos queda a todos tanto por conocer y amar para protegerlo, que me da miedo tanta ceguera como hay instalada en nuestra alma. Aunque este artículo, va en otro sentido, pero tienen el nexo de la ceguera humana. Dicen muchos: “Soy creyente y practicante”. Entonces es cuando me quedo descuajaringao  y pienso: ¿Creyente en qué? ¿Practicante en qué?

Luego tomamos nuestra ración de moralina, religiosa o atea, que debe ser parecida a la experiencia de fumarse un porro, y por momentos, experimentamos el Nirvana. Nunca hemos tenido mayor acceso a la cultura y a la información y nunca se han visto tantos ciegos en el mundo. Maldita ceguera, que no nos cuestiona como seres humanos, porque hemos desterrado el Humanismo de nuestras vidas, con esa alucinación ciega consciente. No, no hace falta ser religioso, para sentirse o ser mejor persona, ni mucho menos. Hay muchos herederos de la gran Quastuosa, para vergüenza de esta humanidad.

Pero si la ceguera, la llevamos a la política, entonces como decía Mafalda: “Para el mundo, que me bajo” Porque nuestros fracasos personales los reflejamos en la política, la religión, el fútbol. A veces, otros, maltratando a una mujer.  Repito, que a pesar del avance en las ciencias y las tecnologías, hemos retrocedido en Humanismo.

El objetivo en política, para quien quiere brillar y esto no es criticable, es ser fiel al partido.

Pero lo bueno, es brillar trabajando, dejándote la piel, y no medrar, subiendo y pisando, escalones, humanos.

Todos los partidos, todos, ejercen ese pensamiento y dirección única, que tanto criticamos,  por el que muchos pasamos voluntariamente a ser dientes de ese engranaje. Entonces, ¿Dónde está nuestra valía, nuestra decencia y coherencia personal, nuestra independencia, si al gurú supremo hay que decir siempre que sí y arrodillarnos ante él?

Por eso, con nuestra actitud sustentada en que a nosotros nos vaya bien, se produce nuestra ceguera, pero amigos, ceguera consciente, intencionada; pensamiento y voto cautivo. ¿Cómo tiene la desfachatez la Sra. Aguirre de culpar el descalabro de las elecciones andaluzas del PP al “dedazo” de Rajoy, en la persona de Moreno Bonilla, si ella ha sido nombrada igual? Una ciega en política, pero una ciega muy dañina.

Y en Andalucía, ¿Qué necesidad tenía el ego de la Sra. Susana Díaz, para dejar ante el altar a su pareja de pacto político IU?  ¿Para qué? ¿No ha dicho que pactaría solamente con los andaluces? ¿Con qué Andaluces va a pactar ahora? ¿Está Andalucía como  para gastos electorales innecesarios, no dejando acabar la legislatura, para que dentro de su ego de persona ciega, nada dialogante, se le presente un panorama postelectoral infinitamente más complicado que el que tenía antes? Pues ahora, que demuestre su capacidad de gobernar en solitario, como se ha encargado de decir. Ha tenido 47 escaños, a todas luces insuficientes. Mandó a IU al Averno y ahora tendrá las consecuencias.

No entiendo a nivel autonómico ese descalabro. Y no saquen conclusiones acerca de a quién he votado, porque se equivocarían de todas, todas.

Muchos, a pesar de que no les guste lo que nos digan desde fuera, están acostumbrados a ver a sus políticos corruptos y no sentir asco, a la “zubención”, al lameculeo de los  mismos durante 30 años, a no leer, a la hipoteca política.  Sin querer defenestrar yo, lo que han dado en llamar “Régimen del 78” convirtieron posteriormente  Andalucía, en lo mismo que la había convertido durante 40 años nuestro “Generalísimo”, en un cortijo de señoritos. Es fuerte lo que digo, lo sé, casi todos lo pensamos, pero pocos tienen el valor de decirlo y escribirlo públicamente. Andalucía tendrá que abrir su mente, para que le funcione y no estrellarse, pues sólo un paracaídas abierto, como la mente abierta, funciona. Si no, nos seguiremos estrellando. A lo peor es genético,  incultura consciente o también: ¿Qué hay de lo mío?  Que más bien, será esto último. Me duele mi Andalucía, vaya que si me duele.