Sí, debo estar loco, cuando veo que la gente, juzga y condena de antemano a sus amigos, sin dar la oportunidad de oír de labios del otro, de la otra, ninguna explicación.
Debo estar loco cuando veo que en mis diecisiete Españas, de las que me sobran dieciséis, cada uno toma por bandera el color del terciopelo de su sillón, importándole una mierda los demás.
Debo estar loco, cuando veo la falsedad de la gente, que critica al poderoso y al tiempo, en privado, le pregunta de forma babosa: ¿Qué hay de lo mío?
Debo estar loco cuando veo que la amistad que se entrega sin dobleces a alguien, es convertida por ese alguien, en el más puro rechazo y desprecio cuando ya no puede sacar más estaño a esa amistad y esa entrega.
Debo estar loco cuando la dignidad y el valor de la palabra dada, es mancillada en virtud de inconfesables intereses.
Debo estar loco, cuando constato que hablar de Amor, de afecto, de solidaridad, de entrega, de autenticidad para con uno mismo y los demás, cae en saco roto y se intenta hacer mofa, daño y ofensa de ello.
Debo estar loco, cuando veo que los que se llaman auténticos creyentes, o sea “cristianos viejos” sólo creen en los intereses de su bolsillo, importándole una mierda el mensaje de Jesús.
Debo estar loco cuando experimento, como la gente, pone cara de circunstancia ante cualquier suceso de desahucio, o muerte en las vallas melillenses y sigue su vida de forma absolutamente indolente.
Debo de estar loco, cuando veo que la gente que presume y da lecciones de honestidad política y moral, tiene bajo las esteras de su alma, más suciedad acaso, que a quienes critica.
Debo de estar loco, cuando me entero de los maltratos a los animales, incluso pegando un tiro a su perro de caza, o ahorcándolo en una oliva, cuando ya no le sirve para su función.
Debo de estar loco, cuando me entero que un hombre, pega o mata a su mujer y esta sociedad no vomita sobre el canalla asesino. Debo de estar loco, cuando oigo al Papa Francisco y lo veo vivir en una humilde residencia y en contraposición, Rouco, vive como Dios, nunca mejor dicho. Debo de estar loco, cuando constato tanta pederastia, laica y religiosa y sobre todo, con los religiosos no pasa nada.
Debo estar loco, cuando veo, que muchos que se dicen “Hijos de Alá” tiran desde una azotea a un ser humano por ser homosexual, los queman vivos o los degüellan.
Debo de estar loco cuando veo que la Iglesia se dice pobre como Jesús y las estancias vaticanas son un santuario de riqueza y poder, mantenidas por su curia y su banca, de una forma auténticamente obscena.
Debo estar loco cuando veo cómo las eléctricas cortan la luz a los humildes, a los pobres y anuncian a bombo y platillo el exorno energético de algún santuario o alguna iglesia, para lavar su imagen de bandoleros.
Debo estar loco cuando he visto como desaparecía del currículum escolar, la ética, la educación en valores para la ciudadanía, la filosofía, la geografía, la historia, las humanidades, porque ¿para qué valen esas chorradas?
Debo estar loco cuando oigo que pretenden poner el ajedrez como asignatura obligatoria para desarrollar la inteligencia… Sí, pero la inteligencia ¿para ser mejores personas, o simplemente para desarrollar y estimular la cruel competencia?
Debo de estar loco, cuando a estas alturas de la película, la Religión, sigue siendo evaluable, para inflar la nota, como siempre lo ha sido, desde San Franco.
Debo estar loco, cuando veo los recortes en la enseñanza pública y se mima económicamente la privada.
Debo estar loco, cuando a estas alturas del S. XXI, se sigue manteniendo el Concordato Franquista con la Santa Sede, socialistas incluidos; que de santa, no sé lo que tiene.
Debo estar loco, cuando todavía no he visto, una gran propuesta de Estado, de una Mesa para la Educación, en la que se sienten en torno a ella, personas que sepan de qué va el tema.
Debo estar loco, cuando veo al ministro “incompetente” del ramo, defecar sobre las universidades, en lugar de hacerlo en su casa, antes de salir.
Debo estar loco, cuando veo, que los dineros que se gastan en formar a nuestros universitarios e investigadores, se van a Europa por las rendijas de la emigración indecente.
Sí, debo de estar loco. Pero a pesar de estar loco, sigo creyendo en el ser humano. Y esto sí que es estar puñeteramente loco.
Y por eso me planteo, pedir dispensa matrimonial a Roma, para ingresar como loco hermano lego, en cualquier monasterio de clausura, a ver si a base de fría celda, agua y pan duro, se cura mi locura.











Sencillamente magnífico, la filosofía, la empatía, … son necesarios. El análisis critico de nuestra sociedad es un ejercicio imprescindible. Siga usted escribiendo sr. Parrilla
Usted no esta loco, amigo Juan, usted es una buena persona, a la que le duele que todos no seamos tan buenos como a ti te gustaria
Pues que vivan los locos como usted.
Siento no compartir la totalidad de su locura, pues hay aspectos en ella, que forma parte de la sociedad que todos los españoles hemos querido construir.
Me sentí estar loco, cuando en la década de los 80 se inventaron un Sistema Educativo, con el que se cargaron la escala de valores que teníamos los de mi generación. Pero, eso era lo que primaba, cambiar las próximas generaciones.
Me sentí estar loco, cuando en la misma década se cerraban industrias para cambiar nuestro modelo productivo, porque el futuro estaba en Europa.
Me siento estar loco, cuando en Andalucía y en mi Linares, vuelven a gobernar los mismos sinvergüenzas que solo buscan sus intereses personales.
Pero a pesar de sentirme loco, sigo soñando que un día esta sociedad cambiará y se recuperará lo perdido.
¡AH! una observación: Los Acuerdos de Cooperación constituyen una de las formas de hacer efectivo el mandato constitucional de cooperación del Estado con las confesiones religiosas. Su objetivo último es el de promover las condiciones y remover los obstáculos que impiden el ejercicio efectivo del derecho de libertad religiosa. La existencia de estos Acuerdos se establece en el artículo 7 de la Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio, de Libertad Religiosa (LOLR).
Las confesiones que hasta la fecha, han firmado Acuerdos de cooperación con el Estado español son cuatro:
– la Iglesia católica (Acuerdos de 3 de enero de 1979),
– las iglesias evangélicas (Ley 24/1992, de 10 de noviembre),
– las comunidades judías (Ley 25/1992, de 10 de noviembre),
– las comunidades musulmanas (Ley 26/1992, de 10 de noviembre).
Existe una diferencia fundamental entre los Acuerdos celebrados por el Estado español con la Santa Sede y los Acuerdos de cooperación celebrados por el Estado español con evangélicos, judíos y musulmanes: los primeros son equiparados a Tratados Internacionales, mientras que los segundos tienen la consideración de leyes de las Cortes Generales.
Pues en mi opinión, la década de los 80, ha sido la mejor que ha vivido este país…… En esa década llegaron las libertades y la apertura, y se dejaron atrás ciertos corsés de la España negra……Mucho mejor esa década, que lo que hay en la actualidad…
No sé…… Igual estoy equivocado, pero te noto cierta nostalgia de décadas anteriores, que afortunadamente, yo no viví……… Ni ganas…..
Bonita locura la suya Sr. Parrilla hacen falta muchos locos como usted.
Sí, está loco. ¿Y qué?
¡Pásele la letra a Sabina. Es buena, eh!