Estudia y serás una persona de provecho, me decían de niño. Cuántas cosas han pasado desde entonces. Vivimos en una sociedad en contínuo cambio, y en  aspectos sin tener claro si  para bien. Hoy aquel provecho es otra cosa, y el trabajo  un bien escaso. Pese  a que estudiaron más, la mayoría de la   juventud acaba en paro. Gran parte de ella  bien formada, incluso para la investigación, para sobrevivir acaba emigrando. Tratan de huir del incierto futuro en su país con altas tasas de desempleo,  desregulación laboral, precarización, rebaja salarial, pobreza esclavista,..  Y todo eso, con ser mucho, no es lo único que agrede a las nuevaas generaciones. Veamos, incluso los nuevos consejos y la “moralidad “ de quienes los propagan.

            Hay que trabajar más y cobrar menos nos dijo el presidente de los empresarios, hoy en la cárcel. Además lo viene confirmando el innegable y fatal resultado de las  reformas laborales que Diaz Ferrán pedía. A este señor lo respalda con mensajes similares, entre otros, el dueño-presidente de Mercadona. Tales medidas  nos llevarán a la situación de explotación de Bangladest y otros países asiáticos. Y con la generalalización mundial de esa política, vendrá la  sobreproducción, al crecimiento de la esclavitud en el mundo y la concentración de riqueza en pocas manos. Puede que todo lo anterior sea matizable,  pero sí algo ineludiblemente relacionado con la educación que debemos dar a nuestras criaturas.  Así que educación y búsqueda de la verdad:¡ menudo empeño en el momento actual!

            Reparemos en las distintas parcelas de la educación. Sí, la que se corresponde en la familias, a la escuela, a la calle o al ambiente madiático. El sistema escolar en general,  ahora con ordenador e inglés, casi nunca fue un prodigio para anticiparse al futuro de su alumnado. Valga como ejemplo, la realidad histórica y social: del siglo XIX apenas se pasaba y lo de hablar de la crisis actual, ni olerla como de estudio, otra cosa es la influencia discutible en el día a día.

             En la familia, aquella preocupación por el provecho, hoy se lleva poco ya que se habla menos y se deja influir más por lo que llega de la calle o de los medios (tele, internet,..). Ahora, con gran frecuencia, o se acepta como dogma lo de la competitividad mundial, o se oculta también la cuestión:¿para qué vamos a inquietar los pobres angelitos? Ellos que se entretengan con la tele y que sigan criándose pensando que van a vivir en un ambiente de abundancia, como se refleja en el escaparte ficticio de los medios capitalistas

             Por lo dicho, pasemos a la búsqueda de la verdad. Sí, porque las verdades absolutas me dan repelús. El asunto me recuerda  La mentira os hará libres,  libro ya citado aquí, que nos ilustra sobre el relato engañoso en que envolvemos nuestra vida mayores y pequeños.Veíamos como en nuestra formación, incluso desde los primeros años, aprendemos a atar mentiras con medias verdades, silencios clamorosos e incluso verdades contrapuestas con nuestros intereses, para ir formando la propia opinión, o falta de ella.   Ejemplo de   una realidad lejana, la de USA. Allá, donde la ciencia alcanza importantes cotas, su religiosidad ambiental,más o menos profunda, está llevando a que la teoría creacionista tenga que explicarse en la escuela haciendo sombra a la realidad científica. Ello, para reflejar el paradójico  seguimiento en tan  sorprendente sociedad.

            Y por  aquí qué, podíamos preguntarnos. Pues que no tendría nada de particular escuchar respuestas como: Que nadie  me discuta Mi Patrona,  o mi cofradía, o también mi Madrid, mi Barça  o mi Betis. Así encontramos personas que, confundiendo, en una nebulosa, sentimientos con dogmas y realidades, tratan de sobrevivir sin muchas disquisiciones intelectuales. Luego, acabamos tolerando  como verdades absolutas lo que sólo son creencias particulares. Así pasa lo que pasa en París,  en el rio Manzanares y -aunque menos trágico- lo del Ayuntamiento de Bailén con su alcaldía.