La muerte no se debería llevar a los jóvenes, es injusto, no es lógico. Se puede esperar que la maquinaria con la que venimos se vaya desgastando con el tiempo y los hábitos, pero no nos podemos esperar que nos la den deteriorada desde un principio y sin garantía. Decimos que los que pierden son los que se van, que el tiempo lo cura todo, que esas cosas pasan y es verdad, todo eso es verdad si da tiempo, pero los que se van no pierden porque ya no sienten, lo que se quedan si sienten y tienen por delante un largo tiempo de silencio y de remonte hacia no se sabe dónde, y que esas cosas pasan, sí, pero podrían pasar también otras. Porque también pasan otras. Sí, es injusto.

Ha sido una lástima. Hemos vivido la muerte de un hombre joven y simpático, buena persona, con su familia, con su mujer, joven, y su hijo, muy pequeño, con todos con los que se relacionaba y en los que dejó su huella. Todo el mundo conocía a Terrer y lo pudimos ver en el entierro multitudinario, en la despedida con aplausos, en el dolor, las lágrimas y la estupefacción de gente de todas las edades. Lo aceptábamos, no podíamos hacer otra cosa, pero sabíamos que era una gran pérdida, que era una pena, un rompimiento de futuro, de proyectos, de compañías, de acabar de formarse como persona… Tantas cosas se pierden…! Sí, es una lástima.

Ya pasó, un acontecimiento muy doloroso nos ha conmocionado en este principio de año, no podíamos esperarnos un despertar tan amargo tras las Navidades, tras esos días en familia, en amigos, en sonrisas, en futuro. Nos conmociona la muerte y la soledad, el eco que ya no contesta ni pregunta, la sonrisa que ya no se emite, el paisaje familiar y social en el que ya no se mueve… La gente seguirá su marcha, perpetuará su recuerdo, pero queda lo más duro cuando volvemos los ojos del corazón y del dolor hacia dos mujeres. Nuestro sentimiento va directamente a dos mujeres, su madre y su compañera casi también desde toda la poca vida que vivió. ¡Ahora parece tan poca…! Dos mujeres, dos dolores de entrañas, una porque le hizo vivir y otra porque le hizo crecer, dos personas que le conocían perfectamente en lo que era Miguel Ángel, todo Miguel Ángel ha quedado en ellas y para ellas. Y sí, es muy duro.

Todo Linares ha lamentado esta marcha y lo quiero dejar aquí para que no se nos olvide. No, la muerte no se debería llevar a los jóvenes y se es joven mientras se tienen ideales, proyectos, mucho que aprender y mucho que enseñar. Cuando se produce algo así se cierra la puerta a todo lo que sea seguir, la vida se para y no es una frase. La vida se para y seguramente lo que más sentimos es perdernos, sobre todo los que le amaban, tantas cosas que podía haber demostrado y caldeado a los demás. Nos dicen tiempo…no sé si al tiempo le va a dar tiempo. No sé si puede ser el remedio. No, no creo que sea el remedio.

Mi más profundo sentimiento. Me duele su familia, mi familia. Por eso mis palabras no tienen hoy ningún sentido. Sólo he hilvanado algunas para no olvidarlo.