La Galería de arte Cristóbal Bejarano inauguró el viernes, 12 de diciembre de 2014, una exposición de esculturas del artista Antonio Polo Pereira (Gerena, Sevilla, 1951), formado en la Escuela de Arte de Sevilla donde obtiene los títulos de Técnico Superior en Diseño y Arte Aplicada a la Talla en Piedra y Técnico Superior en Diseño y Arte Aplicada a la Escultura, además completa su formación con cursos de Vaciado, de Grabado y , en la Facultad de Bellas Artes, con el de Escultura en Bronce microfusión a la cascarilla cerámica. Artista, miembro fundador del Grupo Pegamento, con una amplia trayectoria expositiva en salas, y galerías de toda España y en ciudades extranjeras como Bézier, Nimes, Monpelier, Roma, Florencia, Venecia, Lisboa y en Buenos Aires. Ha participado en diferentes ferias de arte contemporáneo, su obra ha sido reconocida con importantes premios en certámenes de arte y se encuentra representado en importantes colecciones nacionales e internacionales de arte.

Antonio Polo presenta, en su primera exposición en la Galería Cristóbal Bejarano, un conjunto de esculturas bajo en título de “Evolución” y con las que pretende mostrarnos un recorrido por las principales etapas que ha transcurrido su trabajo escultórico, siempre marcado por su afán investigador, hasta llegar al momento actual. La obra de Polo, oscila entre la figuración y la abstracción, unas veces sus esculturas son más aéreas juega más con los vacíos y otras son más rotundas, macizas y sólidas, pero siempre marcada por un dominio pleno de materiales y recursos (sus esculturas están hechas con hierro forjado, madera y bronce). Polo ha ido evolucionando, en su forma de trabajar, desde las esculturas de sus inicios en las que utilizaba materiales encontrados para crear formas nuevas hasta las obras actuales que las resuelve con materiales que va generando el artista en cada momento para resolver los problemas propios de cada escultura. En su evolución podemos ver el proceso de simplificación al que ha sometido su obra, quedándose con lo esencial, con formas abstractas básicas cargadas de fuerza expresiva y dotadas de gran poder evocador.

La exposición se puede visitar en la calle Marqués de Linares, 22 de la ciudad de Linares, desde el 12 de diciembre al 15 de enero, de lunes a viernes de 17,30 a 20,30 horas. Sábados de 11,30 a 13,30.

Adjuntamos texto sobre Antonio Polo, publicado en el libro: Grupo Pegamento “Punto de encuentro de Artistas Independientes” , de Andrés Luque
Teruel, Profesor Titular en el Departamento de Historia del Arte de la Facultad de
Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla.

Toda escultura conceptual, incluida la que aprovecha materiales diversos de desecho y la minimalista más extrema, responden a unos criterios técnicos y muestra unas pautas compositivas y formales de las que pueden deducirse unos criterios estilísticos. 

Por simples que parezcan, por intensas que sean las reducciones en cualquiera de las facetas indicadas, siempre será consecuencia de unos planteamientos y recursos determinados, que faltan por dilucidar en la obra de Antonio Polo. 

Podemos hacerlo mediante ejemplos concretos que permitan apreciar sus fundamentos y el sentido de la evolución artística. Las pequeñas esculturas realizadas con objetos metálicos de desecho, expuestas en la Estación de Santa Justa de Sevilla, en el año 1997; o las expuestas en la Buhaira, poco después, en la misma ciudad, remiten a dos conceptos escultóricos bien diferenciados y aquí complementarios: la reutilización de elementos de distinta procedencia, muchos de ellos industriales y descontextualizados, método creado y utilizado con frecuencia por Picasso, asumido después por escultores de distinta procedencia hasta llegar a la llamada ética de la basura, como Mark di Suvero, Louise Nevelson y, sobre todo, John Chamberlain, Richard Stankiewicz y César. 

Edward Lucie-Smith consideró que era el punto de partida de la nueva escultura. El nuevo interés que se despertó por el “assemblage”, a la zaga del expresionismo abstracto, fue lo que dio lugar a los nuevos vagidos de la escultura.

Un punto de partida con una larga tradición cuando Antonio Polo inició su obra. Tanta que pudo asumir distintas tendencias y asimilarlas para buscar un cauce expresivo propio. lo hizo con abstracciones lineales interpretadas de dos modos, unas geométricas, que lo relacionan con escultores europeos como Andre Volten, Jacques Schnier y, en especial, con Benhard Luginbühl, con quien comparte el sentido recio, casi tectónico de la figura; y otras lineales, proyectadas en el espacio en sintonía con la tendencia técnica iniciada por Picasso y Julio González, aunque con el sentido de la abstracción integral de Mary Callery, Mary Vieira y, en primer lugar, David Smith.

Antonio Polo mantuvo en esas esculturas un perfecto equilibrio entre la realidad material de los segmentos metálicos, la aportación de los objetos y los materiales de desecho y la proyección lineal con la que se expresó en los dos casos, fuese con tendencia a la geometría del conjunto o al vuelo de los segmentos metálicos en el espacio. La herencia cubista del vacío, del hueco entre los distintos elementos de la escultura, se ha transformado con naturalidad en una nueva adecuación de los volúmenes al espacio y no forma ya parte de un volumen virtual propio de la escultura.

Se nota que Antonio Polo se ha formado como artista en una tendencia con ya larga tradición y, no por ello , deja de estar en la vanguardia de la escultura, todo lo contrario, por hacerlo ha podido continuar con éxito un camino cada vez más complejo y difícil por el distanciamiento natural de los conceptos y la ejecución de las técnicas contemporáneas de ensamblajes y forja. Su decisión y la creatividad innata evitaron que entrase en un camino sin salida o muy difícil de seguir, dado los brillantes antecedentes y la pérdida de la fuerza transgresora que los había alimentado, una vez que había adquirido la nueva condición de clásicos de las vanguardias.

Exposición

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