Una importante labor se desarrolla en el archivo de la Casa Museo Andrés Segovia, que en estos días continúa la iniciada hace años y se adapta a los tiempos actuales. La institución contaba con una parte de los fondos alusivos al considerado maestro de la guitarra ya catalogada, mientras que todavía había registros de discografía y en la biblioteca, además de los recortes de prensa que se han introducido con el paso de los años, que quedaban pendientes.

De esta forma, a través de los planes de empleo puestos en marcha por la Consejería de Economía, Innovación Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía, continuar esa tarea, al tiempo que digitalizar los documentos -algunos datados en los primeros años del siglo XX- fue una de las propuestas del Ayuntamiento en la que trabajan tres jóvenes. “Se trata de una labor que estaba mediada, porque contamos con poco personal a pesar del trabajo tan importante que realizan muchos voluntarios en las instalaciones, así que lo que pretendemos es continuar para ver si se puede terminar y digitalizar parte del archivo”, explican desde el colectivo.

Una adaptación a los tiempos fundamental puesto que, recuerdan, gran parte de los documentos son los que donó el vicepresidente de la fundación que lleva el nombre del universal instrumentista, Alberto López Poveda, en la década de los 50, por lo que, ante la ausencia de ordenadores, todo se encuentra en formato físico. “Algún músico nos ha pedido una nota de prensa de una actuación determinada y de un año en concreto y, como está bien ordenado, se encuentra pronto, pero en papel. Aun así, a partir de ahora será más cómodo para todos”, puntualizan. Las instalaciones cuentan con numeroso material que comienza, aproximadamente, en 1909, justo cuando Andrés Segovia ofreció su primer concierto en Granada.

Clasificado en cinco partes, se pueden hallar entre sus estanterías desde recortes de prensa en los que se dejaba constancia de su éxito y gran acogida por parte del público en cada una de sus actuaciones en diferentes puntos del mundo hasta documentos oficiales, correspondencia con creadores e incluso con jefes de Estado, facturas de los lugares en los que estuvo o programas de mano de los conciertos. “Muchos de los músicos que nos visitan ponen de manifiesto que no hay artistas que tengan ese ingente archivo”, concluyen.