El mercado de abastos, recientemente reformado e inaugurado, alberga, desde ayer, una nueva pieza artística y decorativa en su interior. Se trata de un mural elaborado por el reconocido grafitero linarense Miguel Ángel Belinchón, «Belin», quien quiso dotar al emblemático e histórico edificio comercial con una pieza única que sea contemplada por numerosos linarenses que acudan, allí, a realizar sus compras diarias.
La nueva obra de «Belin» posee alrededor de seis metros de altura y representa la figura de un niño pescador que, montado sobre una pequeña barca, espera pacientemente a que un semáforo pase de rojo a verde. Un mural en el que destacan las tonalidades azules y que fue realizado en metal galvanizado con diversas parte en relieve.
“Es un gusto y una satisfacción muy grande que un gran artista de Linares del siglo XXI como ‘Belin’ deje su sello en este emblemático edificio del mercado de abastos, con un mural singular en tres dimensiones que ha permitido recuperar algunos elementos urbanos, como el primer semáforo colgante que se había instalado, hace ya varias décadas, en las Ocho Puertas”, explicó el concejal de Patrimonio Histórico, Daniel Campos.
El edil, acompañado por el alcalde, Juan Fernández, el concejal de Seguridad Ciudadana, Juan Sánchez, y el propio Miguel Ángel Belinchón, destacó la buena predisposición mostrara por el grafitero linarense con el Ayuntamiento para la puesta en marcha de este proyecto, así como para la realización de otras iniciativas.
Por su parte, «Belin» se mostró satisfecho con la realización de su nueva obra artística, de la que destacó su envergadura e importancia dentro de su trayectoria. “El mural está hecho con la idea de que perdure en el tiempo. Creo que es una de las obras más importantes que he hecho, por dimensiones, material y porque se va a quedar en Linares para que la gente lo disfrute”, señaló Miguel Ángel Belinchón.
Además de este nuevo elemento artístico, que se encuentra presidiendo el acceso norte del mercado de abastos, dicho inmueble cuenta con otros objetos patrimoniales de la ciudad, como los murales de forja de Francisco Baños que había en el ya desaparecido Teatro Olympia. Las mencionadas piezas se instalaron en el mercado tras las obras de rehabilitación llevadas a cabo durante el verano.











