La ortografía, la R.A.E., la @ y otros problemas de género

            Hay ciertos lectores que muestran una especial sensibilidad y preocupación  porque  los escritos publicados sean un buen modelo en cuanto a su ortografía, más si quien escribe se ha dedicado a la enseñanza.  Agradeciendo la voluntad constructiva de la sugerencia, expreso mis prioridades entre las cuestiones que dan título a este escrito.

            La ortografía es una de las partes de nuestro lenguaje escrito, creo yo, más bien superficial y de origen, en bastantes casos, arbitrario. Ello no es óbice para que se le reconozca la cohesión que  trata de mantener en el idioma vernáculo de casi  quinientos millones de hablantes. Considero que la sintaxis (estructura de la frase) en cuanto más al servicio  de la semántica ( o significado de la misma) ha de tener una prioridad que no siempre se le ha reconocido. Con bastante frecuencia, la ortografía, sus reglas y caprichosas excepciones se han convertido en una barrera insalvable para el dominio de la escritura en personas de una riqueza oral envidiable. Cuántas veces  alguien procedente de otro medio se hacía un lío con la distinta aspiración de hache que podría tener más que ver  con  jota  pronunciada en ajumado/ahumado que en la efe de ferro/fierro/hierro/jierro?. Cuántas otras nos hemos percatado de que, lo que fija como correcto la norma, tiene poco que ver con la etimología e historia de la propia palabra. Hay arbitrariedades varias, como las denunciadas por Juan Ramón Jiménez sobre jota/ge, que en los últimos tiempos se van atenuando. También la enseñanza ha mejorado, insistiendo menos en las reglas y más en lectura abundante de modelos correctos. Sí, como sugieren amables lectores.

            La hora de aquella única Real Academia de la Lengua Española que fija, limpia y da esplendor parece haber pasado a mejor vida. Hoy, para empezar, no es única y ha de escuchar a aquellas otras Academias, de América mayormente, donde se habla esta lengua más y ,con frecuencia, con mejor sintaxis. La labor ahora es el reconocimiento y encauzamiento de lo que la comunidad hablante viene construyendo. Con cierta moderación, se van admitiendo nuevos vocablos y acepciones necesarios para comprender la nueva necesidad tecnológica y vital. A la vez, se postergan  voces caídas en desuso y se eliminan contradicciones ya insostenibles. Las citadas novedades se aúnan pidiendo una rapidez, tal vez excesiva. Ahí nos encontramos con que, en los mensajes menos formales, se va al ahorro de pulsaciones (“k”por “que”,”x” por “por”,…). También tratan de usarse otros atajos como el de extender el uso del signo tipográfico @, además, para convertir en epiceno (masculino y femenino) el plural de muchas palabras que en singular no lo son.  Ello permite que, con una corrección dudosa pero con más liviandad, pueda entenderse la frase María y Juan son niñ@s amables. Así que la polémica va más allá de Linares28 entre quienes no aceptan,de momento con la R.A.E. En el último uso y quienes desde el feminismo reclaman una explícita visualización de más de la mitad de la humanidad (las mujeres), si de personas tratamos.

            Con independencia de cómo acabe pronunciándose la Academia, si que conviene una reflexión casi permanente sobre el lenguaje y  la perpetuación  de la violencia y discriminación contra  la mujer. Oímos demasiados dichos y chistes misóginos que se encadenan a frases como Anda niña, pon la mesa a tu hermano con La mujer y la sardina …con  Lloraba como una mujer con Aunque era chico la tenía que proteger porque un hombre es un hombre para seguir con Es un calzonazos que hace lo que dice la mujer para tristemente acabar en un La maté porque era mía y el honor de un hombre… Sí, cuántos prejuicios, sentidos o impuestos por antiguallas, propician  hondo malestar en la convivencia diaria. Cabe honor mejor entendido que cuando la persona es autónoma y responsable compartiendo el cuido de hogar y familia, o reconociendo con generosidad el liderazgo ocasional o estable en ese equipo que es la pareja. Va siendo hora de más sensibilidad y que los hombres también podamos llorar o reconocer menor habilidad para las chapuzas de casa. Va pintando también que los padres que cambian culos, como me decía una compañera hace años, sean más. Toca además que el talento de la esposa no se esconda tras la firma del marido como en el caso de María Lejárraga, paradojas de la vida feminista además de  brillante escritora.

            Mientras en esas aspiraciones las personas vamos avanzando, yo el primero, permítaseme que la presencia de la mujer la refleje bajo colectivos (personas por mujeres y hombres, ciudadanía por ciudadana y ciudadano). Puede que se me escape alguna @ como un lejano  o irónico exabrupto.

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7 comentarios en “La ortografía, la R.A.E., la @ y otros problemas de género”

  1. Bueno Antonio: Como casi siempre. muy de acuerdo contigo. En cuanto al machismo y feminismo; creo que se avanza muy lentamente, como casi todo en la vida. Los que ya tenemos una cierta edad, a veces nos sorprendemos, por ese tipo de avance pendular en cuanto a la juventud se refiere; pues más parece que a veces se retrocede.
    Un punto y aparte, merecen estos políticos, muy «progres» en cuanto al lenguaje, muy cuidadosos de que no les falte el añadido del femenino, a cada frase, a veces repitiendo hasta la extenuación el «ellos y ellas», pero a los que muchos conocemos en su vida privada (sin dar nombres), y jamás comparten el trabajo en casa, hijos, familia etc.. Por supuesto nada de conciliación familiar. Horas y horas de «salvar el mundo», pero sin salvar su propia casa.

  2. Excelente comentario, amigo Salvador.
    Creo, que la voluntad de cambio, hacia la igualdad plena entre hombre y mujer, está mucho más arraigada en el pueblo llano, en las cosas del día a día, que en quienes le representan.

  3. El género es una propiedad de los nombres y de los pronombres que tiene carácter inherente y produce efectos en la concordancia con los determinantes, los adjetivos… y que no siempre está relacionado con el sexo biológico.

    Las personas no tenemos género, tenemos sexo. De ahí, que la expresión “violencia de género” sea incorrecta porque la violencia la cometen las personas, no las palabras. En nuestra lengua se debe decir violencia sexual o violencia doméstica, como nos indica la Real Academia Española.

    A lo largo de los últimos años, destacados miembros de la RAE han venido rebatiendo la actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina.
    LA OSADÍA DE LA IGNORANCIA hizo que una comisión del parlamento andaluz se dirigiera a la Real Academia Española solicitando un informe sobre la corrección de los desdoblamientos tipo “diputados y diputadas, padres y madres, niños y niñas”, etcétera. La RAE respondió puntualizando que tales piruetas lingüísticas son innecesarias.

    El empleo de circunloquios y sustituciones inadecuadas: “diputados y diputadas electos y electas en vez de diputados electos, o llevaré “los niños y las niñas” al colegio en vez de llevaré los niños al colegio resulta empobrecedor, artificioso y ridículo.
    Junto al machismo, que subordina todo al ser macho, han creado el hembrismo. Y han olvidado lo central, el ser hombre, en sus dos vertientes.

    El mundo se reduce a sexo: ese es el lema de esta moderna herejía. Ahora comprenderán su reflejo lingüístico. Primero confunden género y sexo: una silla es femenino pero no hembra, un sillón es masculino pero no macho… “ESTUDIEN GRAMÁTICA, SEÑORAS Y SEÑORES” sustituir los funcionarios por “los funcionarios y las funcionarias”, es tonto e inútil, destroza la economía del lenguaje. Es grotesco.(Francisco Rodríguez Adrados – De las Reales Academias Española y de la Historia)

    “ESTÚPIDAMENTE INCORRECTO” Me refiero a la estúpida incorrección lingüística de “para todos y todas”, “los compañeros y las compañeras”, “los vascos y las vascas” matraca políticamente correcta, al decir de sus usuarios. (Gregorio Salvador – De la Real Academia Española)

    Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en Día del niñ@, donde la contracción del solo es válida para el masculino niño. Fuente: RAE

    Las lenguas evolucionan, pero evolucionan con el uso popular no con imposiciones políticas de arriba hacia abajo.

    1. Sin que sirva de precedente, en esta ocasión estoy de acuerdo con la mayor parte de tu comentario. Sin embargo, sigo pensando que le tienes a Martínez Lara, una fijación especial……Quizá una inquina personal……Porque, francamente, su artículo no tiene nada para dar pie a tu comentario.

      1. Sr. Arlekin, le contesto sin acritud, como diría cierto político importante de nuestro país.

        Dice usted que le tengo una fijación especial al Sr. Martínez Lara, pero curiosamente da la sensación que es usted el que me tiene esa fijación especial de la que me acusa. Pero no es mi intención acusarle de nada, pues como le digo “da la sensación”, por lo que la realidad puede ser muy diferente.

        Respeto que piense usted de que el artículo del Sr. Martínez “La ortografía, la R.A.E., la @ y otros problemas de género”, no tiene nada para dar pie a mi comentario. Ahora bien, estará conmigo que yo pueda pensar todo lo contrario.

        De verdad, pienso que el sr. Martínez Lara, escribe bien y domina la prosa, pero en la mayoría de sus artículos, a mi entender, son bastantes confusos y en algunas ocasiones difusos. Quizás no tenga derecho a decirlo, y espero que el Sr. Martínez no se moleste por ello.

        En el presente artículo, no sabría decir cuáles son las pretensiones del autor: si hablar de aquello que indica en el título del artículo, o hablar del machismo y la discriminación de la mujer. Sin embargo, las formas de hablar y escribir (políticamente correctas), las justifica debido a la violencia y discriminación que históricamente sufre la mujer.

        En mi comentario, leyendo entre líneas, trato de dejar claro que los problemas del “género” no tienen nada que ver con el sexo, machismo, feminismo o discriminación. Más bien obedecen a la imposición de ciertos sectores que equivocadamente creen que la igualdad entre hombre y mujer pasa por cambiar el lenguaje.

        Saludos revolucionarios o revolucionarias…

        1. Y yo te contesto, también sin acritud (prefiero que nos tuteemos)…….
          Me ha gustado bastante más tu primer comentario……..Creo que ahora te has salido de contexto, a la vez, que me has dejado bastante clarinete que le tienes manía a Martínez Lara.

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