Fieles a la tradición de la festividad de Todos los Santos, fecha señalada en el calendario aunque no festiva este año, miles de linarenses y visitantes se acercaron a los cementerios de la ciudad, durante todo el fin de semana, con el propósito de honrar a aquellos seres queridos que, por desgracia, ya no están. Una época para recordar a familiares, amigos y conocidos fallecidos y rendirles tributo a su memoria visitando el camposanto y adornando, con flores y cirios, los diferentes lugares de descanso eterno.
A pesar del sentimiento de tristeza que evocan estos lugares, las calles de los cementerios linarenses ofrecían un colorido aspecto que es fruto de los miles de ramos de flores depositados por numerosos vecinos en nichos, tumbas, mausoleos y panteones familiares de dichos recintos. Desde la tarde del viernes se registró un aumento considerable en el número de visitas por parte de los ciudadanos, cifra que se elevó, de forma considerable, durante el sábado (Día de Todos los Santos) y ayer domingo (Día de los Fieles Difuntos).
Precisamente, con motivo de estas fechas, el área de gestión de cementerios municipales realizó, desde hace unas semanas, una serie de trabajos de mejora y mantenimiento en las instalaciones, con el fin de que lucieran en el estado más adecuado posible. En este sentido, el concejal Francisco Ballesteros recordó las tareas de levantamiento de algunos tejados que se encontraban «muy deteriorados por el paso del tiempo» en el patio de San Luis, ubicado en el Cementerio de San José. Unas tareas que se suman a otras, ya realizadas con anterioridad, y que se centraron en aspectos como los accesos, la señalización, las cubiertas y los canalones, así como la mejora de fachadas y rejas y la eliminación de barreras arquitectónicas.
Asimismo, también se pusieron en marcha, por parte del Consistorio y la empresa municipal de transportes, unos servicios especiales de autobús urbano, en las líneas 2 y 4, para facilitar la llegada de ciudadanos a los cementerios de Linares, mientras que el horario de apertura se amplió, como ya viene siendo habitual, durante todo el fin de semana.











Da verguenza el personal que hay trabajando alli, con lo sagrado que es el lugar.