Este artículo, que en realidad resulta un pequeño dossier, es la concreción de mi anterior, que llevaba por título “Honestidad”

Al igual  que con los trabajadores del Asilo, y con los trabajadores de alguna otra empresa, sirva este artículo como denuncia pública en favor de la gente que sufre, de otra situación injusta, en este caso a nivel institucional andaluz.

Hemos llegado a un estado de cosas, muy difíciles de aceptar y soportar, desde la ética y la moralidad. Y todo se dispuso en su momento, para favorecer el siseo y la corrupción.

Con esta frase de todos no somos iguales,  algunos, pretenden desmarcarse de las políticas más catastróficas llevadas a cabo en España en los últimos años y de los comportamientos mas denigrables entre una parte importante de  la clase política de nuestro país.

Políticas que en tan sólo algo más de tres años, los últimos, han sido la guinda y han situado a España en parámetros de los años 70, en cuanto a derechos sociales y laborales y han hecho retroceder el estado de bienestar de todos los ciudadanos a mediados del siglo XX.

Pero si todos nos somos iguales, no basta con repetirlo una y otra vez en propaganda institucional. Eso que se dice, tenemos que demostrarlo en la vida real, en situaciones donde podemos y tenemos la responsabilidad de incidir para cambiar esa situación.

No se puede decir que todos no somos iguales y actuar de la misma manera respecto a quienes se que pretenden marcar distancias.

Muchas son las personas que se dedican a la vida política a nivel local, provincial, regional o nacional, que actúan de una manera correcta, decente, profesional  peleando por los intereses de sus ciudadanos en su ámbito competencial y defendiendo honestamente las ideas que le motivaron a estar en política.

También es una realidad que simplemente el tener el carné de un partido político no imprime el carácter suficiente para poder decir que todos no somos iguales.

Así por ejemplo no se puede estar criticando la peor ley de Educación que este país ha  implantado con el ministro Wert y el gobierno del PP  y la Junta de Andalucía, en sus ámbitos de competencia, se carga la Formación Profesional para el Empleo en una comunidad autónoma con más de 1.000.000 de parados, y máxime disponiendo de las mejores instalaciones y los mejores medios en formación especializada en Andalucía.

No se puede decir que el Gobierno Central, discrimina a Andalucía por los recortes en fondos estatales y en tú, Junta de Andalucía, en tu ámbito de competencia, estar discriminando y tener a cerca de 2.000 pequeños proveedores con deudas de más de 20 millones de euros desde 2013, que están poniendo en peligro la viabilidad de sus pequeños negocios. Estos 2.000 proveedores sólo de los once Consorcios de Formación dependientes de la Consejería de Educación.

No se puede decir que se está en contra de la reforma laboral implantada por el gobierno del PP y en tú ámbito de competencias, tener a  más de 300 trabajadores que dependen de tí en la indefensión, con impagos en sus nóminas de 8/10 mensualidades, abocándolos a la ruina y la desesperación.

No se puede exigir a otros que cumplan con la Ley y tú en tu ámbito de competencia socialista, tienes sentencias judiciales firmes que no cumples.  Véase el caso de los trabajadores de las UTEDLT o los trabajadores de las Oficinas Orienta de Andalucía………o los trabajadores despedidos de la Red de Consorcios de la Junta de Andalucía que han sido despedidos por la propia Consejería de Educación y se les adeuda salarios atrasados y las ridículas indemnizaciones legales implantadas por el PP. Y que para poder cobrarlas han tenido que recurrir a la vía judicial para que la Junta cumpla la legislación vigente, legislación que ellos mismos criticaban por negativa y nefasta para los trabajadores.

Se podría seguir poniendo ejemplos de situaciones que suceden en Andalucía y que difícilmente nos permiten decir con orgullo, que todos no somos iguales 

¿DE QUE REGENERACION POLITICA HABLAMOS?

En una comunidad con 1.000.000 de desempleados, con la mayor tasa de desempleo juvenil de toda España, donde un tercio de la población, 2,66 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza y donde gracias a Cruz Roja, Cáritas y otras organizaciones no gubernamentales, miles de andaluces pueden comer diariamente, se hace necesario pasar de las palabras a los hechos, pasar de las ideas y los proyectos de regeneración política, al trabajo diario en la búsqueda de soluciones reales, a los problemas que nos acucian de una manera altamente preocupante.

Pero la clase política andaluza en general (excluyo casos particulares que conozco personalmente) está más preocupada por su imagen pública y su cartel electoral que por la búsqueda de esas soluciones reales a los problemas de sus ciudadanos, y si no, no se entiende lo que está sucediendo con políticas que dependen directamente de la gestión pública, y me refiero en concreto a las políticas activas de empleo y a la gestión de la formación profesional para el empleo, elementos fundamentales en una comunidad con los mayores índices de desempleados de todo el país.

No se entiende que la formación profesional ocupacional esté abandonada sin convocatorias en los dos últimos años; que once centros en toda Andalucía dedicados a la formación profesional altamente especializada en sectores estratégicos para la economía andaluza, como son la Red de Consorcios de Formación dependientes de la Consejería de Educación en estos momentos estén cerrados a la formación.

Si no se crea trabajo y no se posibilita la formación de los desempleados cuál es el futuro que les espera a los parados andaluces.

Pero si preocupante es la falta de políticas que sean capaces de dar alternativas a los ciudadanos, lo es más, que se les este engañando permanentemente con discursos vacíos y promesas que demuestran no llegar a ningún sitio.

La incompetencia, la falta de claridad en los objetivos y el miedo existente en la administración andaluza tras los escándalos de los EREs y de los Fondos de Formación, han producido una parálisis generalizada en la resolución de las subvenciones públicas abiertas y no cerradas por parte de las distintas Consejerías, que están sumiendo en un caos generalizado, la gestión de algunas instituciones, entre ellas los Consorcios de Formación que dependen de la Consejería de Educación. Por un lado, se estimula a los jóvenes emprendedores y por otro, no se le facilitan las ayudas necesarias para montar una empresa; aunque esas ayudas, tuviesen que ser devueltas en el tiempo sin interés o con un interés mínimo. Yo esto lo estoy viendo en muchos casos muy de cerca.

Las deudas de la Junta de Andalucía con estas instituciones superan ya los 30 millones de €, deuda que está arruinando la vida de los 300 trabajadores de estos Centros de Formación a los que se les adeudan ya, como digo, entre 8 y 10 mensualidades. No están mejor los casi 2.000 pequeños proveedores locales que han estado trabajando para estas Escuelas, como también expreso anteriormente.

En esta situación se encuentran las escuelas de hostelería de Cádiz, Baeza (Jaén), Islantilla (Huelva) y La Consula, Benalmádena y Mijas (Málaga); la escuela de la madera de Encinas Reales (Córdoba);la de joyería en Córdoba, la del mármol de Fines (Almería), la de artesanos de Gelves (Sevilla); y el centro de restauración y rehabilitación del Albaycín, en Granada. Todos permanecen cerrados actualmente a la formación, aunque sus trabajadores siguen asistiendo a su puesto de trabajo sin cobrar.

Es importante resaltar que la Junta, ha invertido más de  200 millones de euros (dinero de todos los andaluces) desde su inicio para dotar a estos centros de las mejores infraestructuras y medios en cada una de sus especialidades. Por todo ello se entiende menos, que los mejores centros de formación especializada de Andalucía y algunos de ellos, Centros de Referencia Nacional e Internacional, estén cerrados a la formación y se estén dejando morir lentamente.

Más de 20 años de funcionamiento, han sido necesarios para consolidar un ambicioso proyecto formativo, como era la experiencia formativa propia, de la Junta de Andalucía a través de la Red de Consorcios de Formación Especializada, 20 años para conseguir prestigio tanto a nivel nacional como internacional gracias al trabajo de sus profesionales, y demostrar que ha sido un instrumento útil para la formación y el trabajo de los desempleados, para revitalizar el sector empresarial de nuestra tierra, que ha permitido dar un salto de calidad al sector empresarial andaluz y que en solo unos meses, la falta de visión política y el miedo a tomar decisiones han tirado  por tierra todo ese trabajo de sus profesionales.

Señores y señoras de la Junta, no se puede estar criticando continuamente la nefasta política del PP (son sus palabras) en el ámbito nacional, y ustedes en Andalucía, estar haciéndolo igual o peor.

Insisto. En política hay mucha gente honesta y ese tipo de gente, es el que hay que visibilizar, porque los otros, son el cáncer de España y Andalucía, una Andalucía que respecto a otras Comunidades de España, vive aún en la Edad Media.

Fuentes:

-Distintos medios de comunicación en sus variados formatos.

-Personal trabajador de los Consorcios-Escuelas de Formación de la Junta de Andalucía -Acreedores de la Junta.