¡Oh querida niña!
Que nos entretienes
con una partida de naipes.
Alabados los que tienen
en los ojos gotas de luna
rojadorada silueta…
¡El otoño está cerca!
Empuja a la tierra
con una espumosa melancolía,
con gritos de trompetas doradas,
campanillas azules,
redondas flores amarillas
como diminutos soles
en los ribazos…
dalias blancas, dalias moradas
crisantemos de fuego
de lluvia azul-roja-plateada
y fucsia doliente
en mi alma.
Benditas hijas.










