Después de varios años ausente de la Feria de Linares, este año he podido disfrutar de la misma durante dos días. He comprobado con satisfacción el cambio que la Feria de Linares ha experimentado, sobre todo, en aquellos aspectos que hacen que la estancia del visitante sea más agradable. Pongo por ejemplo la comodidad de pasear por el Recinto Ferial.

Mientras acompañaba a mis nietos en los carruseles, mis pensamientos se remontaron a los años en los que era niño. Más tarde, entré en la Caseta Municipal y no pude evitar que la nostalgia y la melancolía me invadieran al recordar mis años de juventud y el disfrute de nuestra Feria, mi Feria decía con orgullo.

Seguí paseando por el Ferial y mis recuerdos se hacían cada vez más latentes y entonces noté algunas ausencias… por lo que las preguntas no tardaron en llegar: ¿Qué pasó con las verbenas de nuestra Feria? y ¿Qué pasó con el alumbrado del Paseo de la Virgen de Linarejos?; dos aspectos tradicionales de la Feria de Linares que habían desaparecido injustificadamente.

Entiendo que las tradiciones no siempre hay que conservarlas. Existen tradiciones o costumbres que son nocivas para la sociedad y estoy de acuerdo con su eliminación. También veo lógico que las tradiciones evolucionen, incluso, que surjan nuevas iniciativas y con los años se conviertan en tradición. Pero no llego a entender como estos elementos esenciales de nuestra Feria hayan desaparecido.

En los años de la transición, se puso muy de moda apoyar todo lo tradicional, es más, se hablaba mucho de recuperar las tradiciones perdidas. Los políticos de turno no cesaban de decir lo importante que era para un pueblo conservar sus tradiciones y recuperar las perdidas, principalmente durante la Dictadura como por ejemplo “los carnavales”. Pues bien, en Linares se perdieron las tradiciones mencionadas, en el caso de las verbenas en favor de las llamadas casetas populares y es que la tendencia a copiar todo lo sevillano ha podido más que el conservar nuestra tradición. Y en el caso del alumbrado del Paseo Linarejos en aras de reducir gastos, por aquello de la crisis.

La verbena, esa fiesta popular con baile, que se celebraba por la noche al aire libre, era lo más tradicional de la Feria de Linares. Tan así que era la envidia de muchos pueblos de España. Por aquellos entonces Linares montaba sus casetas de feria donde lo primordial era la verbena. Dichas casetas eran totalmente al aire libre (no había carpas), con un escenario, pista de baile, y un gran espacio para veladores y una gran barra americana para servir bebidas, tapas…

Recuerdo, que después de los toros, todo el mundo se preparaba para la verbena o para ir al teatro o las sesiones especiales de cine. Los menos pudientes cenaban antes y los más pudientes hacían reservas en la caseta correspondiente para cenar. Por lo general, la pista de baile estaba delante del escenario y alrededor de ella, se disponían los veladores, dejando siempre los mejores sitios para aquellas personas que habían reservado la cena.

Otra peculiaridad de estas casetas, era que no estaban concentradas en el recinto ferial, es decir, se distribuían por varios puntos de Linares: Una se instalaba en el Campo de Deportes de San José (Municipal), solía utilizar la pista de patinaje que existía nada más entrar, otra llamada “La Peña”, en el cine Roselly, que estaba subiendo por el Paseo Linarejos a la derecha, otra en la Estación de Madrid, la montaba el Grupo de Empresa SANTANA, otra en la Glorieta de América, en la explanada de la izquierda llamada “El Cortijo”, esta la montaba Los Grupos de Empresas de Minas La Cruz y la más grande la caseta “Piscina Benidorm” en la Fuente del Pisar, llegó a tener tres escenarios con sus tres pistas de baile al mismo tiempo.

En estas, casetas actuaban lo mejor que había en la música por aquellos años, los grupos actuaban sin tantos Kw de sonido (como hacen ahora) y sonaban de maravilla, y hacían que pudiéramos disfrutar de la música mientras comíamos, bebíamos o hablábamos… cosa, que hoy no es posible.

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