Como quien no quiere la cosa ha llegado agosto y con él un cambio de maletas o de destino pasando por unos días de disfrute de amigos y calor en Linares. En ello estaba cuando me encuentro con movilizaciones en el Asilo “Nuestra Señora de las Mercedes”, nuestro asilo. Después de informarme algo, la realidad es que han echado a seis trabajadores/as. No sé si  con razón, media razón o ninguna, el caso es que seis familias ya no van a poder trabajar en él y familias propias y ajenas desatendidas.

Yo recuerdo hace unos años que se “parecía estar bien”, un lugar pequeño y abierto, con habitaciones “con vistas” y personal atento a las necesidades de quienes moraban o esperaban su partida.  Entonces estaban las hermanas Mercedarias, continuando su periplo de 128 años y que se tuvieron que ir, según dijeron,  por falta de vocaciones en esta hermosa tarea. Ante ese problema, el Patronato en el que está el Obispado y el Ayuntamiento, que son los que mandan, conjuntamente con esta congregación que es la que lo organizaba, se buscó otra congregación, la Orden Lumen Dei, que en Linares conocemos poco y que no sé cómo ha ido la cosa. Se dice que cada vez hay menos residentes, que de una capacidad de 68 plazas sólo hay cubiertas unas 40 y que sobran trabajadores/as. Esa es la explicación que se ha dado y en un principio por los tiempos en los que estamos parecería verosímil, pero algo me dice que no ha habido diálogo, que no se han arbitrado medidas paliativas como eres o algo así y que es posible que no haya habido una buena gestión o haya existido una contratación desproporcionada. Eso es lo que dicen las personas que se manifiestan y yo, cuando hay despidos por medio me solidarizo y tiendo a creérmelo, tiendo a creerme que no se ha hecho mucho para evitar lo que debe ser lo último de lo último: despedir.

Pienso también que el Patronato ideado por el mismo Marqués de Linares en colaboración con el fundador de las hermanas Mercedarias, allá por el año 1884 y que se dejó en manos del Obispado y el Ayuntamiento, puede no ser una buena fórmula para los tiempos actuales porque no es ni privado ni público, ni religioso ni seglar, ni caro ni barato. Ya sé que su denominación es que sea una empresa religiosa pero estamos en el mundo y los geriátricos ya no están por la asistencia pura y dura. Cuesta dinero, todo ya cuesta dinero… ¿Quién pone el dinero? ¿La Iglesia, el Ayuntamiento o los propios residentes…? Confieso mi ignorancia y me gustaría tener una idea aproximada. Ahora sí deseo que se me informe en vez de despotricar a diestro y siniestro.

Siempre me han impresionado los asilos, los geriátricos, sobre todo en estos tiempos en los que es casi seguro que vamos a acabar. Pero pasa como con las pensiones, que después de trabajar toda una vida no se nos da lo que correspondería, y del mismo modo, después de haber cosechado años, porque la mortalidad queda lejana, tampoco podemos costearnos una residencia geriátrica con tranquilidad. Dicen que muchas personas mayores son sacadas de estas residencias para que la pensión repercuta en las familias, pero es que los que hacemos planes para ingresar en alguna en un cierto futuro,  tampoco vamos a poder, porque no hay casi ninguna que baje de los 1500 Euros mensuales. Por donde lo cojamos no hay buena solución para nadie.

Me solidarizo con los trabajadores despedidos, pido que se readmitan y también pido transparencia, saber la verdad. Y si hay que vender los muebles de los que gestionan esto, que se vendan, lo primero es antes.