Y en este caso no son empresarios, sino empresarias. Resulta conocido por la prensa de la provincia, el despido fulminante de trabajadores,  llevado a cabo por las mujeres que actualmente rigen el Asilo de Ancianos de Linares.

Estas mujeres pertenecen a “Unión Lumen Dei”, una asociación de carácter religioso, creada por un sacerdote español hace años y que entre otras actividades, tienen ésta de Linares, que es regir una residencia de ancianos. A mí personalmente me da igual, que sean personas consagradas o no, si la función que hacen es estar con quienes más lo necesitan, sobre todos si son ancianos. Pero hagamos un poco de historia.

Estas mujeres, llegan a Linares de mano de su Asociación, en 2012, reemplazando a las Hermanas Mercedarias. Hacen a 18 trabajadores fijos, más otros con contrato parcial sumándose todos ellos a los seis trabajadores/as entre otros, que ya estaban con las Mercedarias.

El jueves 26 de junio pasado, estas hermanas, convocan una reunión para anunciar a los trabajadores, que el cobro de la paga extra de verano, va a sufrir un retraso, pues la Residencia va mal y hay pérdidas a causa de la caída de ingreso de nuevos ancianos. El viernes 27, convocan de nuevo a una reunión en la que comunican el despido inmediato a los seis trabajadores anteriormente citados, los cuales son los de más veteranía en dicha Residencia.

Todos ellos contratados anteriormente por las Hermanas Mercedarias de la Caridad y como ven, con una antigüedad en la Institución más que respetable. Los motivos que aducen estas Hermanas de Lumen Dei, es que “Salimos más caros los trabajadores antiguos, que la gente nueva que han contratado” y ellos se preguntan que donde están sus derechos que tienen, máxime cuando se han entregado a su trabajo y que lo han convertido en una vocación hacia los propios ancianos, como si los ancianos fuesen de la propia familia.

Ellos y ellas me cuentan que la respuesta de la Subdirectora, ya que la Directora no dio la cara, es que ésto es una empresa y que si hay pérdidas, pues que les ha tocado a ellos que salen más caros. Les presentan la carta de despido que ellos y ellas se niegan a firmar.

Hasta aquí los hechos que me refirieron estos trabajadores/as. Y ahora va mi opinión personal.

 Resulta a mi modo de ver indignante desde un punto de vista ético, moral y cristiano, y diría hasta herético, que gente en el mismo seno de la Iglesia actúe así con unos trabajadores. El Evangelio del que estas hermanas de Lumen Dei beben su fe, desde luego es radicalmente distinto del Evangelio de Jesús, que antepone el amor y el respeto al hermano, frente a rezos, oraciones y jaculatorias etc., que no sirven para nada si no se está con el hermano. Pues con esta actitud de desamor para con sus hermanos trabajadores, están prostituyendo ese Evangelio en el que Jesús, se muestra rotunda y radicalmente identificado con el que sufre, porque estos seis despedidos por una organización de tintes religiosos, están sufriendo indeciblemente.

 Ningún siervo puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas (Lucas 16,13)

“No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial” (Mt 7,21).

Pero todos conocemos organizaciones religiosas, que hacen equilibrios malabares, para servir al dinero y de paso dicen que a Dios. Desde luego la actitud y obras de estas hermanas, parece encajar con esto que digo.

Como cristiano comprometido con el mundo que me ha tocado vivir, me avergüenzo de la actitud de este grupo de religiosas, o al menos eso dicen ser y hago como tal, una denuncia pública de estos hechos, que ya están en los tribunales de justicia. No, hermanas cristianas, no todo vale… o Dios, o el dinero.

CONCENTRACIÓN DE APOYO A ESTOS DESPEDIDOS EN LAS PUERTAS DEL ASILO: MARTES, 15 DE JULIO DE 2014   11 DE LA MAÑANA.